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Japón Países Bajos Semifinal Colombia 2024

    Japón llega a Cali después de ganar sus cinco partidos y eliminar a la vigente campeona, mientras Países Bajos vuelve a unas semifinales mundialistas tras resistir dos eliminatorias agotadoras. Dos formas muy distintas de competir y una misma recompensa: disputar la final del Mundial Sub-20 femenino de 2024.

    El Mundial Sub-20 femenino de Colombia 2024 se acerca a su desenlace con un enfrentamiento que contrapone dos recorridos completamente diferentes. Japón ha avanzado con la autoridad de una selección acostumbrada a instalarse entre las mejores del planeta; Países Bajos lo ha hecho convirtiendo cada dificultad en una prueba de resistencia.

    El Estadio Olímpico Pascual Guerrero de Cali será el escenario de la segunda semifinal, programada para el miércoles 18 de septiembre a las 20:00 horas de Colombia, ya en la madrugada del jueves en España. Allí se decidirá qué selección consigue acompañar al vencedor del Estados Unidos–Corea del Norte en el último partido del campeonato.

    Japón parte con la etiqueta de favorita. No porque Países Bajos haya llegado accidentalmente hasta aquí, sino porque las Young Nadeshiko han presentado durante todo el torneo uno de los paquetes futbolísticos más completos: posesión, movilidad, presión, velocidad para atacar los espacios y una capacidad extraordinaria para interpretar cada momento.

    La selección neerlandesa llega desde otro lugar emocional. Ha tenido que remontar frente a Francia, sobrevivir a una prórroga y posteriormente eliminar a la anfitriona Colombia mediante una tanda de penaltis después de otro encuentro de 120 minutos.

    Una ha construido autoridad.

    La otra ha construido resistencia.

    Y cuando únicamente quedan cuatro selecciones en el Mundial, ambas cualidades valen muchísimo.


    🌍 CONTEXTO ACTUAL | Japón no conoce otra cosa que ganar

    Japón comenzó Colombia 2024 enviando un mensaje difícil de ignorar.

    Su 7-0 frente a Nueva Zelanda convirtió inmediatamente a las niponas en una de las selecciones a observar. No fue únicamente una goleada ante un rival superado, sino una demostración de la variedad ofensiva que posee este equipo: movimientos desde segunda línea, amplitud, asociaciones rápidas y llegadas constantes.

    La segunda jornada confirmó esas sensaciones con un 4-1 frente a Ghana, antes de cerrar la primera fase derrotando 2-0 a Austria.

    Trece goles y nueve puntos de nueve.

    Pero las eliminatorias exigieron una versión diferente.

    Nigeria planteó un partido físico, agresivo y mucho más incómodo en octavos. Japón supo adaptarse y venció 2-1, con Miyu Matsunaga y Maya Hijikata encontrando los goles necesarios antes de que las africanas redujeran diferencias en el tiempo añadido.

    En cuartos esperaba España, vigente campeona del mundo y precisamente la selección que había derrotado a Japón en la final de 2022.

    Fue probablemente el examen más importante de las niponas hasta este momento.

    España resistió, defendió su área y obligó al partido a alcanzar la prórroga, pero Japón mantuvo su identidad. Siguió circulando, siguió atacando y encontró finalmente el premio mediante Hiromi Yoneda, cuyo remate en el minuto 102 abrió la puerta de las semifinales.

    Ese 1-0 añadió una nueva dimensión al recorrido japonés.

    Hasta entonces sabíamos que Japón podía ganar marcando cuatro, cinco o siete goles. Frente a España demostró que también sabe imponerse cuando el marcador permanece cerrado, las piernas comienzan a pesar y cada error puede significar la eliminación.

    Llega a Cali con cinco partidos y cinco victorias, 16 goles marcados y apenas dos recibidos.

    Una carta de presentación difícil de mejorar.


    🟠 PAÍSES BAJOS | Del sufrimiento ha hecho una identidad

    La trayectoria neerlandesa ha sido mucho menos lineal.

    Países Bajos comenzó derrotando 2-0 a Costa Rica, un estreno sólido que parecía anunciar una fase de grupos relativamente tranquila. Nada más lejos de lo que ocurrió después.

    El segundo encuentro frente a Argentina terminó 3-3, una señal de que la Oranje podía generar fútbol ofensivo, pero también conceder demasiado cuando el partido se abría.

    Después llegó Corea del Norte.

    Las asiáticas vencieron 2-0 y enviaron a las neerlandesas hacia las eliminatorias con varias dudas, especialmente relacionadas con su capacidad para resistir ante selecciones capaces de presionar y monopolizar territorio.

    Desde entonces, el equipo dirigido por Roos Kwakkenbos ha crecido.

    En octavos, Francia se adelantó durante la primera mitad y obligó a Países Bajos a perseguir el encuentro. Jet van Beijeren empató después del descanso y, ya en la prórroga, Fleur Stoit consiguió el tanto que clasificó a la Oranje.

    Los cuartos fueron todavía más dramáticos.

    Colombia jugaba en casa, rodeada por más de treinta mil espectadores y empujada por una generación repleta de talento. Las anfitrionas se adelantaron dos veces, pero Países Bajos respondió las dos.

    Fleur Stoit igualó el primer golpe y Inske Weiman, entrando desde el banquillo, consiguió el 2-2 en el tramo final.

    Después de 120 minutos apareció Femke Liefting.

    La capitana neerlandesa sostuvo una tanda de penaltis perfecta para su equipo, que terminó clasificándose sin fallar ninguno de sus lanzamientos y sin permitir que Colombia transformara los suyos.

    Países Bajos había sobrevivido.

    Otra vez.

    El coste, sin embargo, existe: la Oranje acumula dos prórrogas consecutivas, exactamente la situación que Japón logró evitar hasta los cuartos, aunque también necesitara 120 minutos para eliminar a España.


    ♟️ EL DUELO TÁCTICO | Japón quiere mover el bloque; Países Bajos, impedir que encuentre grietas

    La primera gran pregunta de la semifinal será dónde consigue jugar Japón.

    Las niponas son especialmente peligrosas cuando pueden recibir entre la línea de centrocampistas y la defensa rival. Su estructura está diseñada para ofrecer continuamente soluciones alrededor del balón: una futbolista fija amplitud, otra aparece por dentro y una tercera amenaza la profundidad.

    Defenderlas únicamente siguiendo marcas individuales puede resultar suicida.

    Países Bajos necesitará mantener un bloque compacto, reducir los espacios interiores y conseguir que Japón tenga que progresar por fuera con mayor frecuencia de la que desea.

    Ahí adquieren enorme importancia Veerle Buurman, Djoeke de Ridder y Louise van Oosten, encargadas de organizar una línea defensiva que previsiblemente pasará muchos minutos tomando decisiones bajo presión.

    La cuestión estará en la altura.

    Si Países Bajos se hunde demasiado, Japón terminará instalándose alrededor de su área y acumulando centros, paredes y segundas jugadas.

    Pero si adelanta excesivamente su defensa, aparecerá otro problema: Maya Hijikata.


    ⚡ Maya Hijikata contra el espacio a la espalda

    La delantera japonesa llega a semifinales como una de las grandes goleadoras del campeonato.

    Su capacidad para atacar el espacio situado entre central y lateral obliga a cualquier defensa a retroceder algunos metros. No necesita recibir continuamente de espaldas ni monopolizar el balón; puede permanecer durante varios minutos relativamente desconectada y aparecer de repente mediante un desmarque.

    Eso condicionará a la Oranje.

    Países Bajos querrá acercar sus líneas para impedir que Manaka Matsukubo, Aemu Oyama o Rihona Ujihara encuentren espacio entre ellas, pero deberá hacerlo sin regalar la espalda.

    Ese equilibrio resulta especialmente complejo.

    Japón es una selección que puede castigarte tanto si le permites jugar delante de tu defensa como si intentas expulsarla de esa zona adelantando metros.


    🧠 El centro del campo, territorio decisivo

    Otra batalla fundamental aparecerá alrededor de Aemu Oyama.

    La centrocampista japonesa proporciona dirección al juego y posee una enorme facilidad para reconocer dónde existe superioridad. Japón no circula únicamente por estética; mueve el balón buscando alterar las posiciones defensivas del rival.

    Países Bajos tendrá que realizar un esfuerzo enorme para impedir que Oyama reciba con libertad.

    Kealyn Thomas, Ilse Kemper y Nayomi Buikema ofrecen diferentes soluciones para proteger esa zona. La Oranje probablemente necesitará mucha disciplina, ayudas continuas y capacidad para ganar segundas jugadas.

    Porque existe una diferencia importante entre recuperar el balón y conseguir conservarlo.

    Contra Japón, despejar constantemente puede terminar siendo una condena. Cada balón recuperado debería servir para respirar, juntar metros y obligar durante algunos segundos a las niponas a correr hacia su propia portería.


    🚀 La transición neerlandesa puede ser su mejor arma

    Países Bajos no debería intentar competir con Japón exclusivamente mediante posesiones largas.

    Puede hacerlo durante determinados momentos, pero su mayor oportunidad probablemente aparecerá después de recuperar.

    Japón adelanta muchas futbolistas cuando ataca. Sus laterales participan, las centrocampistas ocupan zonas avanzadas y el equipo intenta recuperar inmediatamente cuando pierde la pelota.

    Si la Oranje consigue superar esa primera presión, puede encontrar espacios.

    Ahí entran futbolistas como Bo van Egmond, Robine Lacroix, Jet van Beijeren, Zoë Zuidberg o Fleur Stoit, capaces de correr y atacar rápidamente una defensa que todavía está regresando.

    No harán falta demasiadas oportunidades.

    En una semifinal de este nivel, una transición bien gestionada puede cambiar completamente el guion.


    ⭐ NOMBRES PROPIOS | Las futbolistas destinadas a inclinar la balanza

    🇯🇵 Maya Hijikata, cinco goles y una amenaza constante

    Maya Hijikata llega con cinco tantos y convertida en una de las delanteras más peligrosas del Mundial.

    Marcó dos veces frente a Nueva Zelanda, volvió a firmar un doblete contra Austria y encontró nuevamente la portería frente a Nigeria.

    Lo importante no es únicamente la cantidad.

    Hijikata posee variedad. Puede atacar la espalda, aparecer dentro del área o participar lejos de ella. Su agresividad sin balón encaja además en una selección que quiere recuperar inmediatamente después de perder.

    Países Bajos tendrá que defenderla colectivamente. Una sola central difícilmente podrá resolver todos sus movimientos.


    🎨 Manaka Matsukubo, talento entre líneas

    Quizá ninguna japonesa represente mejor la esencia del equipo que Manaka Matsukubo.

    Tiene libertad para aparecer por diferentes sectores, girar entre líneas y acelerar mediante conducción. Cuando recibe mirando hacia la portería contraria, Japón suele transformar inmediatamente una posesión aparentemente tranquila en un ataque peligroso.

    Su duelo con las mediocampistas neerlandesas será fundamental.

    Evitar que Matsukubo reciba puede ser más importante que intentar detenerla después.


    🎼 Aemu Oyama, el cerebro de la posesión

    Hay futbolistas cuya importancia no necesita aparecer reflejada constantemente en goles o asistencias.

    Aemu Oyama pertenece a esa categoría.

    Su lectura permite que Japón mantenga la estructura, cambie de orientación y encuentre a la jugadora libre. Además, posee suficiente calidad para filtrar pases verticales cuando el rival comienza a cerrar demasiado los costados.

    Países Bajos deberá decidir quién salta sobre ella sin romper el bloque.

    Una decisión aparentemente pequeña que puede determinar toda la semifinal.


    🧱 Hiromi Yoneda, una heroína inesperada

    Los cuartos ofrecieron otro nombre propio.

    Hiromi Yoneda apareció en la prórroga contra España para marcar el tanto que llevó a Japón hasta semifinales.

    Pero reducir su aportación al gol sería injusto.

    La defensa japonesa está completando un Mundial extraordinario y sólo ha concedido dos tantos antes de esta semifinal. Yoneda representa ese trabajo silencioso: anticipación, contundencia y capacidad para mantener la línea cuando Japón pierde el balón en campo contrario.


    🇳🇱 FEMKE LIEFTING | La capitana que sostiene a la Oranje

    Si Japón posee numerosas estrellas ofensivas, Países Bajos cuenta con una futbolista que puede modificar el partido desde la portería.

    Femke Liefting llega después de convertirse en una de las grandes protagonistas frente a Colombia.

    La capitana neerlandesa soportó la presión de un estadio entregado a las anfitrionas y posteriormente resultó fundamental en la tanda de penaltis.

    Ante Japón seguramente tendrá trabajo.

    Pero su importancia tampoco termina en las paradas. La selección neerlandesa necesitará seguridad en balones laterales, precisión cuando intente salir jugando y personalidad para gestionar los momentos en los que Japón encadene varios ataques consecutivos.

    Una buena actuación de Liefting puede mantener la semifinal viva durante mucho tiempo.


    🎯 Fleur Stoit, especialista en aparecer cuando aprieta el marcador

    Fleur Stoit llega a Cali convertida en una de las grandes historias de la fase eliminatoria neerlandesa.

    Marcó el tanto decisivo en la prórroga frente a Francia y volvió a aparecer ante Colombia, igualando por primera vez el encuentro después del gol inicial de las anfitrionas.

    Dos goles.

    Los dos en eliminatorias.

    Ese detalle explica bastante bien su importancia.

    Stoit aporta movimientos de ruptura y capacidad para atacar el área, precisamente las cualidades que Países Bajos necesitará cuando consiga superar la presión japonesa.


    ⚡ Jet van Beijeren e Inske Weiman, el valor del banquillo

    Países Bajos ha demostrado durante las eliminatorias que su partido no termina con el once inicial.

    Jet van Beijeren entró ante Francia y consiguió el empate. Inske Weiman apareció desde el banquillo frente a Colombia y marcó el 2-2 que permitió llegar hasta la prórroga.

    Ese fondo de armario puede resultar esencial.

    Japón obliga a correr mucho sin balón y el desgaste neerlandés ya es considerable. Kwakkenbos necesitará encontrar piernas frescas durante la segunda mitad.

    En una semifinal cerrada, una sustitución puede terminar siendo mucho más importante que el plan dibujado antes del encuentro.


    📌 LADURILLA / DATO CLAVE | Japón ya conoce el camino y Países Bajos quiere romper una barrera

    El pasado reciente convierte la semifinal en un partido todavía más atractivo.

    Japón está intentando alcanzar su tercera final consecutiva del Mundial Sub-20 femenino.

    Fue campeona en 2018, derrotando a España en la final, y volvió a disputar el partido por el título en 2022, aunque entonces la selección española se tomó la revancha.

    Países Bajos también está construyendo continuidad.

    La Oranje alcanzó las semifinales en Costa Rica 2022, donde fue eliminada precisamente por España, y ahora vuelve a estar entre las cuatro mejores. Nunca, sin embargo, ha disputado una final de esta competición.

    Hay además un antecedente especialmente cercano entre ambos países.

    Japón y Países Bajos se enfrentaron en la fase de grupos del Mundial de 2022, con victoria japonesa por 1-0 gracias a un tanto de Yuzuki Yamamoto.

    Curiosamente, varias futbolistas que vivieron aquel encuentro continúan formando parte de esta generación.

    La rivalidad no posee todavía la historia de un Japón–España, pero empieza a adquirir continuidad en las grandes citas.


    🔑 LA CLAVE DEL PARTIDO | ¿Cuánto tiempo puede Países Bajos impedir que Japón juegue cómodo?

    Japón parte con ventaja sobre el papel.

    Tiene más talento asociativo, ha mostrado una mayor capacidad goleadora y llega después de eliminar a la vigente campeona mundial.

    Pero existen partidos en los que el favoritismo comienza a erosionarse con cada minuto que permanece el empate.

    Ahí está la oportunidad neerlandesa.

    Si Países Bajos consigue alcanzar el descanso con el encuentro equilibrado, impedir que Japón acumule ocasiones y mantener a Liefting relativamente protegida, la presión puede comenzar a cambiar.

    Japón sabe que está cerca de otra final.

    Y esa proximidad también pesa.

    La Oranje no necesita dominar durante noventa minutos. Necesita permanecer dentro del partido, aprovechar sus transiciones y transformar cada recuperación en una pequeña amenaza que recuerde a Japón que no puede atacar sin mirar hacia atrás.


    🔮 PRONÓSTICO | Japón favorita, pero la Oranje ha convertido el sufrimiento en combustible

    Todo lo visto durante Colombia 2024 sitúa a Japón un escalón por encima.

    Cinco partidos, cinco victorias, 16 goles y únicamente dos recibidos describen una selección extraordinariamente completa. Puede golear, controlar mediante la posesión, presionar arriba y, como demostró contra España, sobrevivir durante una eliminatoria cerrada hasta encontrar el golpe decisivo.

    Países Bajos llega con menos brillantez estadística pero con una fortaleza competitiva formidable.

    Ha remontado ante Francia, se ha levantado dos veces contra Colombia y ha sobrevivido a dos encuentros consecutivos de 120 minutos. Existe desgaste, evidentemente, pero también una confianza difícil de fabricar mediante entrenamientos.

    Probablemente veremos un encuentro con Japón controlando más el balón y Países Bajos protegiendo espacios, aunque reducir la semifinal a ataque contra defensa sería demasiado sencillo.

    La Oranje buscará hacer daño cada vez que Japón pierda la estructura. Japón intentará convertir esas transiciones en episodios aislados y someter a su rival mediante la acumulación de posesiones.

    Cuanto más dure el equilibrio, más incómodo puede convertirse el escenario para las niponas.

    Cuanto antes encuentre Japón fluidez entre líneas, más tendrá que abrirse Países Bajos y más espacios aparecerán para Hijikata, Matsukubo y compañía.

    Cali reúne así a una selección que considera las grandes noches casi parte de su rutina y a otra que lleva dos semanas negándose a abandonar el torneo. Japón quiere disputar su tercera final mundialista consecutiva; Países Bajos pretende alcanzar por primera vez aquella frontera que no pudo atravesar en 2022. Entre la precisión de las Young Nadeshiko y la resistencia de la Oranje queda una semifinal en la que el fútbol puede señalar a una favorita, pero la historia todavía tiene noventa minutos —o quizá algunos más— para discutirle el pronóstico.

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