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Japón España Cuartos Colombia 2024

    La vigente campeona se encuentra en Medellín con su gran rival generacional: Japón llega con cuatro victorias, 15 goles y un fútbol tan técnico como dinámico, mientras España apela al control, la personalidad y la experiencia de un núcleo que ya derrotó a las niponas por el título mundial en 2022.

    El Mundial Sub-20 femenino de Colombia 2024 coloca uno de sus partidos más atractivos mucho antes de lo esperado. España y Japón, protagonistas de las dos últimas finales de la categoría, vuelven a encontrarse, pero esta vez el escenario no es el último domingo del campeonato. El Estadio Atanasio Girardot de Medellín dicta sentencia en los cuartos de final.

    El encuentro se disputará el domingo 15 de septiembre a las 18:00 horas de Colombia, ya en la madrugada del lunes 16 a las 01:00 horas en la España peninsular. El premio es enorme: un lugar entre las cuatro mejores selecciones del planeta. Pero el atractivo del duelo trasciende incluso esa clasificación.

    España defiende la corona conquistada dos años atrás precisamente contra Japón. Las Young Nadeshiko, campeonas en 2018 y subcampeonas en 2022, representan probablemente el adversario que mejor conoce lo que supone competir sistemáticamente en la élite de esta categoría.

    Y ambas aterrizan en Medellín con una circunstancia que termina de elevar el cartel: ninguna ha perdido ni empatado todavía en Colombia.

    🇪🇸 España🇯🇵 Japón
    4 partidos4 partidos
    4 victorias4 victorias
    7 goles a favor15 goles a favor
    1 gol en contra2 goles en contra
    Vigente campeonaSubcampeona en 2022
    Campeona en 2022Campeona en 2018

    No parece un cuarto de final. Por historia reciente, calidad y trayectoria en el torneo, tiene aroma de final anticipada.


    🌍 CONTEXTO ACTUAL | Dos caminos impecables desembocan en Medellín

    España llega después de superar por primera vez un momento verdaderamente delicado en este Mundial.

    La fase de grupos había sido casi quirúrgica. Victoria por 1-0 frente a Estados Unidos, 2-0 contra Paraguay y otro 2-0 frente a Marruecos. Nueve puntos, cinco goles marcados y ninguno recibido, con Sonia Bermúdez aprovechando además el último encuentro para repartir minutos y comprobar la profundidad de su plantilla.

    Los octavos frente a Canadá ofrecieron, sin embargo, un examen completamente distinto.

    España generó ocasiones, llevó el peso del partido y trató de instalarse en campo canadiense, pero se encontró por primera vez por detrás en el marcador. La respuesta fue inmediata. Jone Amezaga igualó apenas un minuto después del tanto canadiense y Silvia Lloris completó la remontada en el tramo final, demostrando que esta selección no sólo sabe jugar con el viento a favor.

    Ese 2-1 tiene un valor que va más allá del resultado. Hasta entonces España había manejado todos sus encuentros desde una posición relativamente confortable. Canadá obligó a reaccionar, convivir con la presión de una eliminatoria y encontrar soluciones cuando el reloj comenzó a convertirse también en adversario.

    Japón, mientras tanto, ha construido una trayectoria todavía más explosiva.

    Las niponas comenzaron el campeonato arrollando 7-0 a Nueva Zelanda, continuaron venciendo 4-1 a Ghana y cerraron la fase de grupos con un solvente 2-0 frente a Austria. Nueve puntos, trece goles y una sensación de autoridad que las convirtió rápidamente en una de las grandes candidatas.

    En octavos apareció Nigeria, un rival mucho más físico y exigente. Japón volvió a responder: 2-1, con tantos de Miyu Matsunaga y Maya Hijikata, aunque el gol nigeriano en el descuento añadió unos últimos instantes de tensión.

    De esta manera, España y Japón llegan exactamente con el mismo balance competitivo: cuatro partidos, cuatro victorias.

    La diferencia está en cómo los han ganado. España ha construido su camino desde la solidez, el dominio posicional y una estructura defensiva extraordinariamente difícil de superar. Japón ha añadido a su habitual calidad asociativa una producción ofensiva devastadora: 15 goles en cuatro encuentros.

    Medellín recibe, por tanto, a dos selecciones que todavía no conocen otra cosa que la victoria.


    ♟️ EL DUELO TÁCTICO | Una batalla por algo que ambas quieren: el balón

    Aquí reside probablemente la característica que hace más incómodo el partido para España.

    Japón no es Canadá.

    No parece probable que las niponas acepten durante noventa minutos una posición secundaria esperando únicamente la transición. Japón también quiere la pelota, también intenta atraer la presión rival mediante pases cortos y también pretende gobernar el partido desde el centro del campo.

    Sonia Bermúdez ya conoce perfectamente esa amenaza: movilidad constante, futbolistas que intercambian alturas y posiciones, apoyos alrededor de la poseedora y una enorme facilidad para aparecer entre líneas.

    España tendrá que afrontar una situación poco habitual durante este Mundial: puede haber fases importantes en las que no controle la posesión.

    Y ahí aparecerá una primera batalla fundamental.

    🧠 Bartel y Zubieta, frente al movimiento japonés

    Júlia Bartel y Maite Zubieta representan buena parte del equilibrio español.

    Bartel aporta lectura, calidad en el pase y capacidad para acelerar una posesión después de atraer rivales. Zubieta proporciona piernas, agresividad en la recuperación y vigilancia sobre los espacios que deja España cuando adelanta su bloque.

    Ante Japón será imprescindible que ambas líneas permanezcan conectadas.

    Las niponas tienen mucha facilidad para colocar jugadoras a la espalda del centro del campo contrario. Si España presiona de manera descoordinada y permite una recepción limpia entre líneas, Japón puede convertir tres pases aparentemente inocentes en una llegada peligrosa.

    La Roja deberá decidir también cuándo merece la pena saltar a la presión alta y cuándo conviene formar un bloque algo más compacto.

    Presionar siempre puede convertirse en una invitación al adversario.


    🔄 Japón quiere mover a España antes de atacarla

    Una de las grandes virtudes japonesas es su paciencia.

    No necesariamente busca la portería en el primer pase disponible. Puede circular de lado a lado, atraer una centrocampista, fijar a una lateral y esperar hasta que aparezca una grieta. Entonces acelera.

    Aemu Oyama, Rihona Ujihara y Miyu Matsunaga permiten conectar diferentes alturas, mientras Manaka Matsukubo y Maya Hijikata aportan movilidad y amenaza cerca del área.

    El peligro está precisamente en esa combinación.

    Si España fija demasiado su atención sobre la poseedora, Japón puede encontrar a la siguiente jugadora. Si decide esperar, las niponas tienen recursos técnicos suficientes para avanzar mediante paredes, cambios de orientación y conducciones.

    Por eso el partido exigirá mucho más que intensidad. Exigirá inteligencia.


    ⚡ España necesita hacer daño cuando rompa la primera presión

    Japón también concede oportunidades.

    Su intención de recuperar arriba obliga a adelantar muchas piezas y deja espacios cuando el rival consigue superar esa primera oleada. España deberá estar preparada para cambiar de velocidad en esos momentos.

    Ahí aparecen Lucía Corrales, Sara Ortega, Olaya Enrique o Jone Amezaga.

    Corrales está siendo especialmente importante por su capacidad para estirar al equipo y atacar mediante conducción. Cuando recibe de cara y encuentra metros, obliga al bloque rival a correr hacia su propia portería.

    España no debería caer en la tentación de convertir cada posesión en una secuencia interminable.

    Ante Japón habrá momentos para elaborar y otros en los que el mejor pase será el que elimine inmediatamente tres o cuatro rivales.

    El equilibrio entre ambas cosas puede determinar la eliminatoria.


    ⭐ NOMBRES PROPIOS | Talento suficiente para decidir un Mundial

    🇪🇸 Jone Amezaga, goles en los momentos importantes

    Jone Amezaga alcanza los cuartos con tres goles.

    Firmó un doblete contra Paraguay y apareció nuevamente cuando España más lo necesitaba frente a Canadá. Su empate inmediatamente después del golpe canadiense impidió que el partido entrara en una fase de nerviosismo extremo.

    Pero Amezaga ofrece bastante más que remate.

    Puede atacar la profundidad, desplazarse hacia los costados para generar espacios y participar en la combinación. Frente a una defensa japonesa coordinada y técnicamente fuerte, esos movimientos pueden ser imprescindibles para evitar que España tenga una referencia demasiado estática.


    🎩 Júlia Bartel, una protagonista que conoce perfectamente a Japón

    El encuentro tiene una dimensión especialmente interesante para Júlia Bartel.

    La centrocampista fue titular en la final del Mundial Sub-20 de 2022 en la que España derrotó precisamente a Japón. Dos años después vuelve a encontrarse frente a varias futbolistas que también participaron aquella noche.

    Bartel tendrá una responsabilidad enorme.

    España necesita que sea capaz de recibir bajo presión, girar cuando exista espacio y, sobre todo, determinar cuándo debe acelerarse la jugada. Japón intentará convertir el centro del campo en una zona repleta de piernas; salir de allí mediante un control orientado o un pase vertical puede cambiar completamente un ataque.


    🧱 Silvia Lloris, jerarquía desde la retaguardia

    La capitana ya sabe qué significa marcar en una eliminatoria mundialista.

    Silvia Lloris apareció en el área canadiense para completar la remontada de octavos, pero su principal importancia estará otra vez muchos metros más atrás.

    Japón obligará a la defensa española a tomar decisiones constantemente: seguir a una atacante que baja a recibir, mantener la línea, cubrir el espacio lateral o anticiparse.

    Lloris representa experiencia y mando.

    Y hay además un componente especial: también fue titular en la final de 2022 contra Japón.


    🧤 Eunate Astralaga, preparada para intervenir

    España apenas ha concedido goles, pero eso no significa que su guardameta pueda desconectarse.

    Japón dispone de futbolistas capaces de finalizar ataques desde diferentes alturas y sus combinaciones pueden generar ocasiones sin necesidad de acumular demasiados remates.

    Eunate Astralaga tendrá que intervenir con las manos, pero posiblemente también con los pies. Ante una presión japonesa agresiva, la portera puede convertirse en una jugadora más de la salida española y ayudar a crear superioridad.


    🇯🇵 MAYA HIJIKATA | La goleadora que no necesita demasiadas invitaciones

    Si España debe señalar un nombre en rojo en su pizarra, uno de ellos es Maya Hijikata.

    La delantera llega a los cuartos después de marcar cinco goles en cuatro partidos: dos frente a Nueva Zelanda, otros dos contra Austria y uno más en los octavos ante Nigeria.

    Sus movimientos son tan importantes como sus cifras.

    Hijikata amenaza constantemente el espacio situado entre central y lateral, sabe desplazarse fuera del área para participar y tiene una variedad de remates que impide defenderla únicamente de una manera.

    España necesitará controlar especialmente el momento anterior a su desmarque. Cuando Hijikata ya está corriendo hacia portería, puede ser demasiado tarde.


    🎨 Manaka Matsukubo, la futbolista que conecta todo

    Si Hijikata representa el golpe, Manaka Matsukubo puede representar la imaginación.

    La atacante japonesa juega con libertad, aparece entre líneas y tiene capacidad tanto para conducir como para asociarse. Su movilidad puede ser especialmente incómoda porque plantea una pregunta continua a las defensoras españolas: ¿seguirla o conservar la posición?

    Seguirla abre espacios.

    No hacerlo permite que reciba.

    Ese dilema es precisamente una de las bases del juego ofensivo japonés.

    Matsukubo, además, ya conoce este escenario emocional. Participó en la final de 2022 contra España entrando desde el banquillo. Dos años después llega con mucha más responsabilidad dentro del equipo.


    📌 LADURILLA / DATO CLAVE | España–Japón se está convirtiendo en el clásico del Mundial Sub-20

    Pocos cruces pueden presumir de una historia reciente semejante.

    España y Japón disputaron las dos últimas finales del Mundial Sub-20 femenino.

    En Francia 2018, Japón se proclamó campeona derrotando a España por 3-1. Curiosamente, ambas selecciones ya se habían enfrentado durante aquella misma edición en la fase de grupos, donde España había ganado por 1-0.

    Cuatro años después, en Costa Rica 2022, volvieron a encontrarse en la final.

    El marcador volvió a ser 3-1, pero esta vez en dirección contraria: España conquistó su primer título mundial de la categoría con un gol de Inma Gabarro y un doblete de Salma Paralluelo.

    Y existe incluso continuidad entre generaciones.

    Silvia Lloris, Júlia Bartel y Maite Zubieta formaban parte de aquella España campeona, mientras Japón conserva futbolistas como Shinomi Koyama, Aemu Oyama, Suzu Amano, Manaka Matsukubo o Maya Hijikata que vivieron aquella final desde el terreno de juego o el banquillo.

    Por eso el encuentro tiene algo de revancha, pero también de continuidad.

    No son las mismas selecciones de 2022. Sin embargo, algunas de sus protagonistas saben perfectamente qué representa el escudo que tendrán enfrente.


    🔑 LA CLAVE DEL PARTIDO | No permitir que Japón convierta el movimiento en dominio

    España ha encontrado durante el torneo diferentes tipos de dificultades.

    Estados Unidos puso a prueba su capacidad para competir contra un rival poderoso físicamente. Paraguay y Marruecos exigieron paciencia frente a equipos que protegieron espacios. Canadá obligó a remontar por primera vez.

    Japón plantea probablemente el desafío futbolístico más completo hasta ahora.

    Puede tener el balón, presionar, correr, combinar y finalizar. España no podrá limitarse a imponer su plan habitual esperando que la superioridad técnica termine haciendo el resto.

    Necesitará adaptarse dentro del propio encuentro.

    Habrá minutos para presionar alto y otros para esperar. Momentos para acumular pases y momentos para atacar directamente el espacio. Fases donde Bartel dicte el ritmo y otras en las que Astralaga, Lloris y la defensa tengan que aceptar que la protagonista sea Japón.

    La madurez consistirá precisamente en comprender cada uno de esos momentos.


    🔮 PRONÓSTICO | Una eliminatoria demasiado equilibrada para vivir tranquila

    Buscar un favorito claro en este España–Japón de cuartos del Mundial Sub-20 femenino 2024 parece casi artificial.

    España posee la corona, una extraordinaria estructura competitiva y jugadoras que ya saben cómo se gana un campeonato mundial. Ha encajado solamente un gol y ha demostrado ante Canadá que también puede reaccionar cuando el partido se tuerce.

    Japón presenta argumentos igualmente contundentes. Ha marcado 15 goles, llega con cuatro triunfos consecutivos y probablemente sea el adversario con mayor capacidad para discutirle a España aquello que normalmente considera propio: la pelota y el control territorial.

    Por eso cabe esperar un encuentro mucho más estratégico que los marcadores acumulados por ambas selecciones podrían sugerir.

    Ninguna querrá exponerse gratuitamente. La presión tras pérdida, la ocupación del centro del campo y la precisión en las primeras salidas pueden ser más importantes durante muchos minutos que la propia finalización.

    Pero existe tanto talento que cualquier pequeño error puede romper el equilibrio.

    Una recepción de Matsukubo entre líneas, un movimiento de Hijikata a la espalda de la defensa, una conducción de Corrales, una aparición de Amezaga dentro del área o una maniobra de Bartel pueden modificar de repente todo el escenario.

    España llega a Medellín para proteger la corona; Japón, para recuperar el trono que ocupó en 2018. Entre ambas existe ya una historia mundialista que normalmente se escribía en las finales, pero Colombia ha decidido adelantar el capítulo. Esta vez sólo una podrá continuar el camino hacia el título. Y todo apunta a que, antes de descubrir cuál, habrá que atravesar uno de los partidos más exigentes, técnicos y tensos de todo el campeonato.

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