Estados Unidos regresa ocho años después a unas semifinales del Mundial Sub-20 femenino impulsado por dos eliminatorias agónicas, pero enfrente aparece una Corea del Norte que ha ganado sus cinco partidos, suma 23 goles y llega a Cali convertida en una de las grandes sensaciones de Colombia 2024.
El Mundial Sub-20 femenino de Colombia 2024 alcanza ese punto en el que la calidad deja de ser suficiente y aparece todo lo demás: personalidad, piernas, capacidad para convivir con la presión y una fortaleza mental capaz de sostener a un equipo cuando el partido comienza a escapar de sus manos. Estados Unidos y Corea del Norte llegan a la primera semifinal después de demostrar esas virtudes por caminos completamente diferentes.
El Estadio Pascual Guerrero de Cali acogerá el miércoles 18 de septiembre un encuentro cargado de historia. La pelota comenzará a rodar a las 16:30 horas de Colombia, 23:30 en la España peninsular, con un lugar en la final en juego y dos antiguas campeonas frente a frente.
Estados Unidos busca regresar al partido por el título por primera vez desde 2012, año de su tercera corona mundial. Corea del Norte pretende recuperar un escenario que conoce perfectamente: fue campeona en 2006 y 2016, y su actuación durante este torneo está recordando por momentos a aquellas generaciones capaces de imponer un ritmo asfixiante desde el primer minuto.
La semifinal enfrenta además dos estados físicos y emocionales muy diferentes. Estados Unidos viene de jugar 240 minutos de eliminatorias, además de una tanda de penaltis, contra México y Alemania. Corea del Norte ha resuelto todos sus encuentros dentro del tiempo reglamentario.
Una llega después de sobrevivir al caos. La otra, después de imponer casi siempre su propia ley.
🌍 CONTEXTO ACTUAL | La superviviente contra la selección más dominante del torneo
La trayectoria de Estados Unidos comenzó precisamente en Cali y con dificultades. La selección dirigida por Tracey Kevins perdió 1-0 frente a España en su estreno, en un partido donde tardó en encontrar continuidad ofensiva y acabó pagando el tempranero tanto español.
Desde entonces, sin embargo, la evolución norteamericana ha sido evidente.
Estados Unidos venció 2-0 a Marruecos y posteriormente arrolló 7-0 a Paraguay, una goleada que confirmó su clasificación y permitió que varias de sus atacantes comenzaran a encontrar confianza. Pietra Tordin firmó un triplete, Emeri Adames repartió tres asistencias y futbolistas como Ally Sentnor, Yuna McCormack o Maddie Dahlien también aportaron goles.
Pero el verdadero carácter estadounidense ha aparecido durante las eliminatorias.
En octavos necesitó una prórroga para eliminar 3-2 a México, después de un partido extremadamente exigente frente a un rival que nunca permitió que la eliminatoria se estabilizara. Jordynn Dudley apareció en el tiempo extra para resolver una batalla que había consumido ya una enorme cantidad de energía.
Lo ocurrido posteriormente frente a Alemania elevó todavía más el componente emocional.
Estados Unidos parecía prácticamente eliminado. Perdía por dos goles cuando el tiempo añadido se acercaba a su final, pero Jordynn Dudley marcó en el 90+8 y, apenas un minuto después, otra acción ofensiva estadounidense terminó convirtiéndose en el empate. Tras una prórroga sin goles, la portera Teagan Wy resultó decisiva en una tanda de penaltis que clasificó a las norteamericanas.
El problema es que semejante hazaña también pasa factura.
Estados Unidos llega a la semifinal después de dos encuentros consecutivos de 120 minutos, con varias titulares acumulando una carga enorme y apenas tres días para recuperar.
Corea del Norte presenta exactamente el escenario contrario.
Las asiáticas han sido probablemente la selección más contundente del campeonato hasta este momento. Abrieron el Mundial derrotando 6-2 a Argentina, destrozaron posteriormente 9-0 a Costa Rica y cerraron la fase de grupos con un convincente 2-0 sobre Países Bajos.
Diecisiete goles en tres jornadas.
La fase eliminatoria apenas frenó el vendaval. Corea del Norte venció 5-2 a Austria en octavos y, cuando llegó un adversario de mayor entidad como Brasil, demostró que también sabe competir en marcadores estrechos.
Las norcoreanas vencieron 1-0 a Brasil en cuartos con un gol de Chae Un-yong poco después del descanso, controlando posteriormente el encuentro mediante posesiones largas, presión y una disciplina defensiva que redujo enormemente las posibilidades brasileñas.
Así llega Corea del Norte a semifinales: cinco partidos, cinco victorias y 23 goles marcados.
Estados Unidos sabe sobrevivir.
Corea del Norte, hasta ahora, apenas ha necesitado hacerlo.
♟️ EL DUELO TÁCTICO | ¿Puede Estados Unidos sobrevivir a la presión norcoreana?
Buena parte de la semifinal puede decidirse durante los primeros veinte minutos.
Corea del Norte acostumbra a imponer un ritmo muy alto desde el inicio. Su presión pretende impedir una salida limpia del adversario, recuperar la pelota cerca del área y acumular rápidamente jugadoras alrededor de la acción.
No se trata únicamente de correr.
El conjunto dirigido por Ri Song-ho ha mostrado una estructura colectiva extraordinariamente coordinada. Cuando una atacante salta sobre la central, las centrocampistas acompañan; cuando el balón llega hacia una banda, aparecen rápidamente varias jugadoras alrededor para cerrar las líneas de pase.
Estados Unidos deberá encontrar la manera de atravesar esa primera presión sin convertir cada posesión en una batalla.
Ahí aparece una futbolista fundamental: Riley Jackson.
Su capacidad para recibir en zonas congestionadas, proteger el balón y encontrar el siguiente pase será esencial. Junto a ella, Ally Lemos, Claire Hutton o Yuna McCormack pueden proporcionar diferentes perfiles en función de cómo Tracey Kevins pretenda construir el centro del campo.
Pero existe una segunda posibilidad.
Si Corea del Norte adelanta demasiado su bloque, Estados Unidos puede saltar líneas directamente.
Jordynn Dudley ofrece potencia para recibir envíos largos, Sentnor interpreta muy bien las segundas jugadas y Emeri Adames dispone de velocidad para atacar espacios exteriores. En determinados momentos, intentar superar la presión mediante diez pases puede ser menos inteligente que eliminarla mediante uno.
⚡ El gran dilema estadounidense: presionar o protegerse
Corea del Norte no sólo genera peligro recuperando arriba.
También ha mostrado capacidad para construir.
Sus centrocampistas pueden asociarse mediante pases cortos y, cuando detectan una defensa adelantada, tienen suficiente velocidad para atacar inmediatamente el espacio. Esa versatilidad convierte en especialmente difícil decidir dónde colocar el bloque.
Si Estados Unidos presiona demasiado arriba, puede dejar metros a su espalda.
Si espera excesivamente cerca de Teagan Wy, permitirá que Corea del Norte acumule posesión, centros, córners y segundas jugadas alrededor del área.
El equilibrio será fundamental.
La selección americana necesitará mantener pequeñas las distancias entre defensa y centro del campo, evitando especialmente que Choe Il-son pueda recibir de cara y acelerar.
Y existe otro factor que puede adquirir enorme importancia: el desgaste.
Cuanto más rápido sea el partido, más favorable debería resultar para una Corea del Norte que llega sin haber disputado ninguna prórroga. Estados Unidos necesita administrar determinados momentos, conseguir posesiones largas y evitar que la semifinal se convierta permanentemente en una sucesión de carreras.
⭐ NOMBRES PROPIOS | Las futbolistas capaces de inclinar la semifinal
🇺🇸 Ally Sentnor, la capitana alrededor de la que gira Estados Unidos
Si Estados Unidos necesita una futbolista capaz de interpretar el partido, todas las miradas apuntan hacia Ally Sentnor.
La capitana es la jugadora con mayor experiencia internacional de la plantilla y una de las principales referencias ofensivas del equipo. Puede recibir entre líneas, partir desde posiciones exteriores, conducir hacia dentro y amenazar mediante el disparo.
Pero su influencia va mucho más allá de sus acciones individuales.
En una semifinal donde Corea del Norte intentará llevar el encuentro hacia un ritmo elevadísimo, Estados Unidos necesitará futbolistas capaces de decidir cuándo acelerar y cuándo conservar el balón. Sentnor debe asumir precisamente esa responsabilidad.
Además, llega fortalecida emocionalmente después de resultar fundamental en las eliminatorias frente a México y Alemania.
🎯 Pietra Tordin, la goleadora estadounidense
Pietra Tordin alcanza las semifinales con cuatro goles, más que cualquier otra estadounidense.
Su Mundial cambió frente a Paraguay, donde firmó un triplete, y volvió a marcar en octavos contra México.
Tordin es una delantera especialmente peligrosa cuando puede atacar el área y recibir cerca de portería. Corea del Norte seguramente intentará alejarla de esas zonas mediante una defensa adelantada y agresiva.
Si Estados Unidos consigue superar la primera presión asiática, encontrar a Tordin encarando hacia portería puede cambiar la eliminatoria.
🚀 Jordynn Dudley, especialista en aparecer cuando todo arde
Los números pueden señalar hacia otras compañeras, pero ninguna estadounidense llega con una narrativa más poderosa que Jordynn Dudley.
Marcó el tanto decisivo en la prórroga frente a México y volvió a aparecer en el 90+8 contra Alemania, cuando la eliminación parecía prácticamente inevitable.
Su potencia física ofrece además una herramienta táctica diferente.
Dudley puede fijar centrales, competir por balones directos y generar segundas jugadas cuando Estados Unidos no encuentre una salida limpia. Ante la presión norcoreana, esa capacidad puede ser extremadamente valiosa.
🧤 Teagan Wy, la última barrera
Una semifinal mundialista puede decidirse en una intervención.
Teagan Wy ya lo sabe.
La guardameta estadounidense fue decisiva contra Alemania, tanto durante el partido como posteriormente en la tanda de penaltis. Corea del Norte obligará probablemente a Wy a permanecer concentrada durante largos periodos y también puede exigirle participar con los pies ante la presión alta.
Su serenidad será una de las bases sobre las que Estados Unidos trate de construir resistencia.
🇰🇵 CHOE IL-SON | Juventud, desequilibrio y cuatro goles
Corea del Norte ha repartido extraordinariamente su producción ofensiva —nueve futbolistas diferentes han marcado durante el campeonato—, pero una sobresale especialmente.
Choe Il-son, nacida en 2007 y la jugadora más joven de la plantilla norcoreana, llega a semifinales con cuatro goles.
Su fútbol encaja perfectamente dentro del modelo asiático. Es móvil, agresiva, técnicamente limpia y especialmente peligrosa cuando puede conducir hacia el área.
Pero quizá su principal virtud sea la facilidad para interpretar los movimientos de sus compañeras.
Corea del Norte no estructura su ataque alrededor de una única goleadora estática. Choe puede desplazarse, intercambiar zonas y aparecer después en posiciones de finalización, obligando a las defensoras estadounidenses a decidir constantemente si seguirla o conservar su posición.
🔥 Chae Un-yong, llegada desde segunda línea
El nombre de Chae Un-yong adquirió todavía mayor relevancia en cuartos.
Fue quien consiguió romper la resistencia de Brasil, controlando dentro del área antes de encontrar el remate que clasificó a Corea del Norte.
Llega además con tres goles en el campeonato y representa perfectamente una de las grandes fortalezas de este equipo: el peligro no procede exclusivamente de las delanteras.
Las centrocampistas norcoreanas pisan área, atacan segundas jugadas y aparecen en zonas de remate cuando la defensa rival ya está pendiente de otras amenazas.
Para Estados Unidos será imprescindible identificar esas llegadas.
📌 LADURILLA / DATO CLAVE | Un clásico que sólo existe cuando el Mundial quema
Hay una estadística que explica perfectamente la magnitud del enfrentamiento.
Estados Unidos y Corea del Norte se han encontrado cuatro veces anteriormente en el Mundial Sub-20 femenino y absolutamente todos esos partidos pertenecieron a las eliminatorias.
El quinto será esta semifinal de Colombia 2024.
En 2008, Estados Unidos derrotó 2-1 a Corea del Norte en la propia final y conquistó el título con goles de dos futbolistas que posteriormente marcarían época en la selección absoluta: Sydney Leroux y Alex Morgan.
En 2012, volvieron a verse en cuartos de final. Estados Unidos necesitó una prórroga para ganar 2-1 y terminó posteriormente proclamándose campeona mundial.
Dos años después llegó la respuesta asiática. En Canadá 2014, Corea del Norte eliminó a las estadounidenses en cuartos mediante una tanda de penaltis.
Y el antecedente más cercano tiene todavía mayor carga simbólica.
En el Mundial de 2016, ambas se encontraron exactamente en el mismo escenario que ahora: las semifinales. Estados Unidos consiguió empatar en el tramo final, pero Corea del Norte terminó imponiéndose 2-1 después de la prórroga y unos días después levantó el título mundial.
Cuatro enfrentamientos.
Una final, dos cuartos y una semifinal.
Nunca necesitaron una fase de grupos para encontrarse.
🔑 LA CLAVE | Las piernas de Estados Unidos contra la intensidad norcoreana
Existe una batalla táctica evidente, pero también una fisiológica.
Estados Unidos ha disputado dos prórrogas consecutivas. Muchas de sus futbolistas acumulan una cantidad enorme de minutos y el desgaste frente a Alemania fue especialmente severo.
Corea del Norte llega con otra situación.
Ha ganado todos sus partidos dentro de los noventa minutos y contra Brasil volvió a demostrar que puede administrar una ventaja sin necesidad de convertir el encuentro en un intercambio permanente de ocasiones.
La gestión del esfuerzo puede ser decisiva.
Estados Unidos necesita evitar que Corea del Norte convierta la semifinal en una carrera de ida y vuelta durante noventa minutos. Deberá enfriar determinadas fases mediante posesiones largas, defender con el balón y escoger cuidadosamente cuándo lanzar sus ataques.
Las asiáticas intentarán exactamente lo contrario.
Presión, recuperaciones rápidas, ataques verticales y movimientos constantes destinados a obligar a unas piernas estadounidenses ya castigadas a perseguir durante demasiados minutos.
🔮 PRONÓSTICO | Corea del Norte parte por delante, Estados Unidos ya ha demostrado que enterrarla es peligroso
Por rendimiento durante el campeonato, Corea del Norte llega ligeramente favorita.
Cinco victorias consecutivas, 23 goles, nueve goleadoras diferentes y una superioridad colectiva que apenas ha encontrado respuesta convierten al equipo de Ri Song-ho en uno de los grandes candidatos al título.
Su victoria frente a Brasil añadió además un argumento importante. Corea del Norte ya había demostrado que podía destrozar partidos abiertos; ahora sabemos también que puede ganar una eliminatoria cerrada, proteger una ventaja mínima y manejar el reloj.
Pero Estados Unidos posee algo difícil de medir mediante estadísticas.
Ha estado al borde de la eliminación y continúa en pie.
Superó una prórroga contra México y sobrevivió posteriormente a una situación prácticamente imposible contra Alemania. Ese tipo de experiencias puede construir una confianza extraordinaria dentro de un vestuario joven.
Cabe esperar una semifinal de enorme intensidad, especialmente durante el inicio. Corea del Norte intentará imponer su presión y obligar a Estados Unidos a jugar incómodo, mientras las norteamericanas buscarán superar esa primera oleada para encontrar espacios alrededor de Sentnor, Tordin, Dudley y Adames.
Si el encuentro permanece equilibrado durante mucho tiempo, la presión puede comenzar a cambiar de bando. Corea del Norte está acostumbrada a gobernar; Estados Unidos está acostumbrándose a sobrevivir.
Pero si las asiáticas encuentran pronto su ritmo, la fatiga acumulada por las estadounidenses puede convertirse en un factor cada vez más pesado.
Cali recibe así una semifinal entre dos campeonas mundiales y dos maneras completamente distintas de llegar hasta aquí. Corea del Norte aparece como la gran máquina de Colombia 2024; Estados Unidos, como el equipo al que este torneo ya ha intentado derribar varias veces sin conseguirlo. Una quiere demostrar que su dominio también resiste cuando se acerca el título. La otra pretende confirmar que, mientras quede tiempo en el reloj, jamás conviene darla por eliminada.
Mundial Fútbol 2024
