Saltar al contenido

Corea del Norte Japón Final Colombia 2024

    Las dos únicas selecciones que han ganado todos sus partidos en Colombia 2024 se citan en El Campín por el título. Corea del Norte llega con 24 goles, una presión asfixiante y el recuerdo favorable de sus dos victorias sobre Japón este mismo año; las Young Nadeshiko responden con la defensa más sólida del Mundial, una generación acostumbrada a las grandes noches y el talento necesario para cambiar la historia.

    El Mundial Sub-20 femenino de Colombia 2024 desemboca en la final que quizá mejor resume todo lo ocurrido durante las últimas tres semanas. No hay invitadas inesperadas ni supervivientes llegadas por accidente: Corea del Norte y Japón han ganado absolutamente todos sus partidos y han construido dos recorridos suficientemente contundentes como para reclamar el trono.

    El escenario estará a la altura. El Estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá recibirá el domingo 22 de septiembre, a las 16:00 horas de Colombia —23:00 en la España peninsular—, una final íntegramente asiática entre dos escuelas que comparten algunos principios futbolísticos, aunque los ejecutan de manera diferente.

    Corea del Norte llega convertida en la selección más goleadora del torneo. Ha marcado 24 tantos en seis encuentros, combinando una presión feroz con movimientos sincronizados, velocidad, agresividad ofensiva y una sorprendente riqueza técnica.

    Japón presenta una cifra menos estruendosa, aunque igualmente formidable: 18 goles y sólo dos recibidos. Las Young Nadeshiko han vuelto a demostrar que pocas selecciones juveniles interpretan el balón, los espacios y las alturas del campo con tanta naturalidad.

    Será, además, una final entre dos selecciones que se conocen.

    Mucho.

    Se enfrentaron dos veces apenas seis meses atrás durante la Copa Asiática Sub-20. Corea del Norte ganó ambas.

    Bogotá decidirá ahora si aquellos partidos marcaron una tendencia o si Japón ha encontrado durante el Mundial las herramientas necesarias para cambiar el desenlace cuando el premio es el mayor de todos.


    🌍 CONTEXTO ACTUAL | Doce partidos entre las dos y doce victorias

    Resulta difícil encontrar una final con una hoja de servicios semejante.

    Corea del Norte: seis partidos, seis victorias. Japón: seis partidos, seis victorias.

    La selección dirigida por Ri Song-ho abrió el Mundial con un espectacular 6-2 frente a Argentina, un resultado que ya anticipó la naturaleza ofensiva de su propuesta. Después llegó el 9-0 a Costa Rica, una exhibición de fútbol vertical y variedad en la que prácticamente cada llegada parecía terminar dentro del área.

    Países Bajos debía proporcionar el primer gran examen.

    Corea del Norte respondió con otro triunfo, 2-0, y cerró una fase de grupos perfecta con 17 goles.

    Las eliminatorias cambiaron el contexto, pero no la tendencia.

    Austria consiguió marcar dos veces, aunque terminó cayendo 5-2. En cuartos apareció Brasil y por primera vez el partido exigió paciencia: Corea del Norte ganó 1-0, gracias a Chae Un-yong, demostrando que también puede manejar una eliminatoria estrecha.

    La semifinal confirmó esa evolución.

    Estados Unidos llegaba impulsado por dos eliminatorias épicas, pero Corea del Norte limitó enormemente su capacidad ofensiva, dominó amplias fases y encontró el 1-0 mediante Choe Il-son.

    De las goleadas al control.

    De marcar nueve a saber proteger uno.

    La candidatura norcoreana parece haber adquirido argumentos nuevos con cada ronda.


    🇯🇵 Japón, seis victorias y una barrera defensiva extraordinaria

    El recorrido japonés no resulta menos impresionante.

    Las Young Nadeshiko comenzaron destrozando 7-0 a Nueva Zelanda, vencieron después 4-1 a Ghana y cerraron el grupo superando 2-0 a Austria.

    Trece goles en tres jornadas.

    Nigeria presentó en octavos un desafío diferente, mucho más físico y directo, pero Japón volvió a encontrar respuestas para ganar 2-1.

    Y entonces apareció España.

    El enfrentamiento frente a la vigente campeona mundial fue probablemente la gran prueba de madurez de Japón. El partido permaneció cerrado durante noventa minutos, entró en la prórroga y las japonesas continuaron jugando con paciencia hasta que Hiromi Yoneda encontró el 1-0.

    Superado aquel obstáculo, Países Bajos esperaba en semifinales.

    Japón volvió a controlar amplias fases y Manaka Matsukubo, con un doblete en la segunda mitad, firmó el 2-0 que clasificó a las niponas para su tercera final consecutiva del Mundial Sub-20.

    Campeonas en 2018.

    Subcampeonas en 2022.

    Finalistas nuevamente en 2024.

    Ya no hablamos de una generación aislada. Japón ha construido una cultura competitiva dentro de esta categoría.


    ♟️ EL DUELO TÁCTICO | Presión contra posesión... aunque ambas saben hacer las dos cosas

    Definir el encuentro simplemente como la presión de Corea del Norte contra la posesión japonesa sería demasiado básico.

    Ambas selecciones tienen recursos para controlar el balón y ambas son extraordinariamente agresivas después de perderlo.

    La diferencia aparece en los matices.

    Corea del Norte juega con una verticalidad feroz. Sus futbolistas entienden perfectamente cuándo adelantar metros y la presión funciona casi como un mecanismo colectivo: salta una delantera, la segunda línea reduce inmediatamente el espacio y las defensoras sostienen una posición muy adelantada.

    El objetivo no consiste únicamente en robar.

    Consiste en robar donde duele.

    Cada recuperación cerca del área rival puede transformarse inmediatamente en una ocasión porque Corea del Norte coloca muchas futbolistas alrededor de la pelota.

    Japón deberá superar esa primera ola.

    Y ahí comenzará buena parte de la final.


    🎼 Japón necesita encontrar a Oyama y Matsukubo

    Si Corea del Norte consigue impedir que Aemu Oyama y Manaka Matsukubo reciban mirando hacia delante, habrá recorrido una parte importante del camino.

    Japón necesita a sus centrocampistas entre líneas.

    Oyama aporta pausa, orientación y una extraordinaria interpretación del espacio. Matsukubo ofrece algo distinto: desequilibrio, conducción y capacidad para aparecer inesperadamente alrededor del área.

    Cuando ambas encuentran tiempo para girarse, Japón empieza a mover al contrario.

    Un pase atrae una presión.

    El siguiente libera un sector.

    Y entonces aparecen las llegadas exteriores o los movimientos de Maya Hijikata.

    Corea del Norte intentará cortar la secuencia antes de que nazca. No parece probable que permita recepciones cómodas y probablemente buscará convertir el centro del campo en una zona de alta fricción.


    ⚡ El arma norcoreana: recuperar y atacar antes de que Japón pueda ordenarse

    Japón ha recibido únicamente dos goles en todo el campeonato, menos que cualquier otro finalista podría pedir.

    Eso habla de la calidad de su estructura.

    Pero Corea del Norte posee una capacidad muy particular para atacar defensas que todavía no están colocadas.

    Choe Il-son representa perfectamente esa amenaza. No necesita demasiados contactos y puede arrancar desde diferentes posiciones, atacar la espalda o recibir entre lateral y central.

    A su alrededor existe mucha movilidad.

    Chae Un-yong, Kim Song-gyong, Sin Hyang o Jon Ryong-jong permiten que el ataque nunca dependa de una sola futbolista. Corea del Norte ha repartido los goles entre numerosas jugadoras, una circunstancia que dificulta enormemente preparar marcas específicas.

    Cerrar a Choe no significa cerrar a Corea del Norte.

    Y Japón lo sabe.


    🧠 La batalla invisible: quién obliga a quién a abandonar su identidad

    Las finales suelen decidirse también mediante pequeños duelos psicológicos.

    Corea del Norte llega acostumbrada a jugar desde la superioridad. Incluso cuando Brasil o Estados Unidos redujeron los espacios, las norcoreanas mantuvieron la iniciativa.

    Japón tampoco suele sentirse cómodo esperando.

    Por eso será especialmente interesante comprobar qué selección acepta defender durante determinados periodos.

    Si las Young Nadeshiko consiguen superar la presión inicial, Corea del Norte deberá retroceder. Y cuanto más cerca esté de su propia área, menos espacio tendrá para convertir una recuperación en carrera.

    Pero si Japón pierde repetidamente en salida, puede entrar en un terreno peligroso: empezar a jugar más rápido de lo que desea.

    Ahí estará una de las claves.

    Corea del Norte quiere acelerar las decisiones japonesas. Japón necesita que cada decisión siga perteneciendo al partido y no a la presión rival.


    ⭐ NOMBRES PROPIOS | Las futbolistas que pueden decidir el título

    🇰🇵 Choe Il-son, cinco goles y una amenaza permanente

    Todas las miradas terminan inevitablemente sobre Choe Il-son.

    La atacante norcoreana llega a la final con cinco goles, empatada con Maya Hijikata entre las futbolistas que todavía permanecen en competición y con opciones de terminar en lo más alto de la clasificación goleadora.

    Ha marcado frente a Argentina, dos veces contra Costa Rica, ante Países Bajos y nuevamente en semifinales frente a Estados Unidos.

    Pero sus números no explican completamente su influencia.

    Choe puede partir desde fuera, atacar hacia dentro, encontrar espacios entre defensoras y aprovechar cualquier desajuste. Su capacidad para acelerar después del primer control obliga a Japón a defender antes incluso de que reciba.

    Si encuentra metros para encarar, el problema ya está creado.


    👑 Chae Un-yong, la capitana que ordena el vendaval

    En un equipo lleno de movimientos y velocidad, Chae Un-yong aporta gobierno.

    La capitana norcoreana acumula tres goles y fue precisamente quien decidió los cuartos frente a Brasil.

    Tiene llegada, despliegue y capacidad para aparecer desde segunda línea, pero su influencia es principalmente estructural. Interpreta cuándo acompañar la presión y cuándo guardar posición, algo fundamental en un equipo que arriesga tanto hacia delante.

    Frente a Japón deberá realizar además un enorme trabajo sin balón.

    Cerrar los espacios de Oyama y Matsukubo puede resultar tan importante como cualquier llegada al área.


    🧤 Chae Un-gyong, seguridad bajo los palos

    Las goleadas han acaparado buena parte de la atención, pero Corea del Norte también ha demostrado capacidad defensiva.

    Chae Un-gyong llega después de mantener la portería a cero frente a Países Bajos, Brasil y Estados Unidos.

    Ante Japón puede enfrentarse a un tipo de peligro diferente.

    Las Young Nadeshiko rara vez atacan de manera precipitada. Mueven hasta encontrar el pase y suelen generar remates desde posiciones limpias. La guardameta norcoreana deberá mantener concentración incluso cuando su equipo atraviese largos periodos de dominio.


    🇯🇵 MANAKA MATSUKUBO | La estrella que llega encendida a la final

    Si alguien aterriza en Bogotá con la confianza por las nubes es Manaka Matsukubo.

    La atacante japonesa marcó los dos goles de la semifinal contra Países Bajos, alcanzando los tres durante el campeonato.

    Su influencia, sin embargo, ha ido mucho más allá de la estadística.

    Fue elegida mejor jugadora del partido de cuartos contra España pese a no marcar y se ha convertido en el principal punto de creatividad de Japón.

    Matsukubo puede aparecer como mediapunta, desplazarse hacia una banda o retrasarse unos metros para participar en la construcción.

    Esa libertad plantea un dilema a Corea del Norte.

    Seguirla puede desordenar el bloque.

    No seguirla puede permitirle girarse.


    🎯 Maya Hijikata, cinco goles y el instinto de la especialista

    La otra gran amenaza nipona será Maya Hijikata.

    Llega con cinco goles: dobletes ante Nueva Zelanda y Austria y otro tanto frente a Nigeria.

    Hijikata vive especialmente bien alrededor de la última línea defensiva. Sus desmarques obligan a las centrales a retroceder y abren espacios para las centrocampistas que aparecen desde atrás.

    Eso puede tener un valor enorme frente a Corea del Norte.

    La selección de Ri Song-ho quiere defender muy arriba. Si Hijikata consigue amenazar repetidamente la espalda, puede obligar a las norcoreanas a retrasar algunos metros y generar así más espacio para Matsukubo y Oyama.

    Una sola carrera puede modificar la posición de todo un bloque.


    🧱 Hiromi Yoneda, la defensora que ya decidió una eliminatoria

    También habrá que mirar hacia atrás.

    Hiromi Yoneda no sólo forma parte de una defensa que ha recibido dos goles en seis partidos; fue además la autora del tanto que eliminó a España en la prórroga de cuartos.

    Ante Corea del Norte, su principal obligación volverá a ser defensiva.

    Las centrales japonesas tendrán que comunicarse constantemente para responder a los intercambios de posición norcoreanos. Perseguir demasiado lejos a una atacante puede abrir la puerta a otra.

    Yoneda necesitará equilibrio, paciencia y precisión.


    📌 LADURILLA / DATO CLAVE | La final mundialista que ya tuvo dos ensayos en 2024

    Quizá ningún dato añada tanto picante al partido como éste:

    Corea del Norte y Japón ya se han enfrentado dos veces durante este mismo año y las norcoreanas ganaron los dos partidos.

    Los encuentros llegaron durante la Copa Asiática Sub-20 disputada en Uzbekistán en marzo de 2024.

    Primero se cruzaron en la fase de grupos.

    Corea del Norte ganó 1-0.

    Después volvieron a encontrarse en la final. Japón se adelantó mediante Ai Tsujisawa, pero Corea del Norte remontó con dos goles de Jon Ryong-jong y conquistó el título continental por 2-1.

    Apenas seis meses después, las dos selecciones vuelven a verse.

    Y nuevamente en una final.

    Japón tiene, por tanto, una oportunidad extraordinaria de revancha.

    Corea del Norte dispone del argumento psicológico contrario: ya sabe que puede derrotar a este rival y lo ha demostrado dos veces durante el mismo ciclo.

    Pero existe otra dimensión histórica.

    Corea del Norte busca su tercer Mundial Sub-20 femenino, después de proclamarse campeona en 2006 y 2016.

    Japón persigue su segundo, tras conquistar Francia 2018, y disputa además su tercera final consecutiva: campeona en 2018, subcampeona frente a España en 2022 y nuevamente aspirante en Colombia 2024.

    No podría haber demasiado más en juego.


    🔑 LA CLAVE DEL PARTIDO | Sobrevivir a los primeros veinte minutos sin renunciar al balón

    Japón necesita entrar bien.

    Corea del Norte suele imponer una intensidad enorme desde el inicio y una final ofrece todavía más combustible emocional para esa presión.

    Si las Young Nadeshiko comienzan acumulando pérdidas, el encuentro puede inclinarse territorialmente antes de que hayan conseguido asentarse.

    Pero si superan ese primer impulso y obligan a Corea del Norte a correr hacia atrás, el escenario cambia.

    Japón necesita balón para respirar.

    Corea del Norte quiere convertir cada posesión japonesa en una prueba.

    La capacidad nipona para mantener la calma frente a esa presión determinará buena parte de sus posibilidades.

    En el otro lado, las norcoreanas tendrán que demostrar paciencia. Japón apenas concede ocasiones claras y probablemente habrá fases en las que ni siquiera sus mecanismos habituales encuentren profundidad.

    Una final también consiste en aceptar que el rival puede sobrevivir.


    🔮 PRONÓSTICO | Corea del Norte llega ligeramente por delante, pero Japón tiene fútbol para cambiar la historia

    Resulta difícil encontrar dos finalistas más legítimas.

    Corea del Norte ha marcado 24 goles y ganado sus seis partidos dentro del tiempo reglamentario. Japón ha conseguido 18, recibido únicamente dos y tampoco conoce otro resultado que la victoria.

    El rendimiento global sitúa quizá a Corea del Norte ligeramente por delante.

    Su presión, su despliegue físico, su producción ofensiva y los dos antecedentes favorables frente a Japón durante este mismo año constituyen argumentos difíciles de ignorar.

    Pero la diferencia es mínima.

    Japón posee probablemente la mejor estructura defensiva que habrá encontrado Corea del Norte y futbolistas con suficiente calidad para castigar precisamente aquello que las norcoreanas arriesgan: el espacio generado a la espalda de una presión adelantada.

    Cabe esperar una final intensa, técnica y mucho más cerrada que algunos de los resultados anteriores podrían sugerir.

    Corea del Norte intentará imponer velocidad.

    Japón querrá imponer precisión.

    Y entre esos dos conceptos aparecerán los detalles que acostumbran a decidir una Copa del Mundo: una recuperación, un control orientado, una segunda jugada, un desmarque o una intervención bajo palos.

    Bogotá cierra así el Mundial con un duelo entre las dos grandes potencias asiáticas de esta generación. Corea del Norte quiere confirmar que su espectacular recorrido no admite discusión; Japón busca vengar dos derrotas recientes y recuperar el trono que conquistó en 2018. Han necesitado seis partidos perfectos para llegar hasta aquí. El séptimo ya no determinará quién continúa, sino quién abandona El Campín como campeona del mundo.

    0 comentarios