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Real Sociedad Mallorca Semifinal · Vuelta Copa del Rey 2023-24

🏆 Real Sociedad – Mallorca: Anoeta decide una semifinal que nadie consiguió desnivelar El 0-0 de Son Moix deja toda la eliminatoria pendiente de noventa minutos en San Sebastián. La Real Sociedad confía en el empuje de Anoeta y recupera a Mikel Oyarzabal; el… Leer más Leer menos

🏆 Real Sociedad – Mallorca: Anoeta decide una semifinal que nadie consiguió desnivelar

El 0-0 de Son Moix deja toda la eliminatoria pendiente de noventa minutos en San Sebastián. La Real Sociedad confía en el empuje de Anoeta y recupera a Mikel Oyarzabal; el Mallorca de Javier Aguirre llega sin complejos, preparado para sufrir y a una victoria de disputar su primera final de Copa en más de veinte años.

🌍 CONTEXTO: noventa minutos para transformar una temporada

Tres semanas después de un primer asalto sin goles, Real Sociedad y Mallorca vuelven a encontrarse con prácticamente todo por decidir. El empate de Son Moix eliminó cualquier ventaja previa y convirtió la vuelta en una final anticipada donde un único detalle puede separar Sevilla de la eliminación.

La Real dejó Mallorca con cierta sensación de oportunidad desperdiciada. Controló largos tramos del encuentro, generó las ocasiones más claras y dispuso de situaciones suficientes para regresar a Donostia con ventaja, pero la falta de precisión dentro del área mantuvo intacta la eliminatoria.

Ese problema con el gol ha acompañado al conjunto de Imanol durante varias semanas. Su estructura sigue produciendo fútbol, recuperaciones y llegadas, pero la diferencia entre dominar y convertir ese dominio en resultados ha disminuido justamente durante una fase de calendario cargada de partidos decisivos.

El último golpe llegó el viernes anterior a la vuelta. Villarreal ganó 1-3 en Anoeta después de aprovechar varios errores y confirmó las dificultades recientes de la Real como local. Mikel Merino redujo diferencias cerca del final, pero Sørloth terminó cerrando el encuentro durante el descuento.

La clasificación liguera refleja todavía una temporada notable, aunque menos brillante que durante la primera vuelta. La Real ocupa la séptima posición con 40 puntos y continúa cerca de las plazas europeas, mientras combina además esta Copa con una exigente eliminatoria de Champions frente al Paris Saint-Germain.

La Copa representa, por tanto, una oportunidad enorme. El club conquistó el torneo correspondiente a la temporada 2019/20 y conserva buena parte del núcleo que vivió aquel título. Regresar a La Cartuja apenas unos años después confirmaría definitivamente la estabilidad competitiva del proyecto de Imanol.

Mallorca llega desde un escenario completamente diferente. Su prioridad en Liga sigue siendo asegurar la permanencia y ocupa la decimosexta posición con 24 puntos, aunque mantiene distancia sobre la zona de descenso y ha demostrado durante todo el curso que puede competir contra rivales teóricamente superiores.

El sábado empató 1-1 frente al Alavés en Mendizorroza. Los locales se adelantaron durante la segunda mitad y Nastasić encontró el empate en los minutos finales, otro ejemplo de la capacidad de resistencia que Aguirre ha convertido en una de las principales señas de identidad del equipo.

🌍 Tres enfrentamientos en menos de un mes

Pocos secretos pueden quedar entre ambos. Desde el 6 de febrero hasta esta vuelta se habrán enfrentado tres veces en solamente veintiún días: la ida copera en Son Moix, el partido liguero disputado nuevamente en Mallorca y ahora el desenlace definitivo en Anoeta.

La Real ganó el segundo capítulo por 1-2. Antonio Sánchez adelantó muy pronto al Mallorca, Kubo empató antes del descanso y Mikel Merino marcó de cabeza durante el tiempo añadido, después de que el conjunto balear hubiera jugado prácticamente toda la segunda mitad con diez por la expulsión de Raíllo.

Aquel partido sirve como referencia, pero no necesariamente como pronóstico. La inferioridad numérica modificó completamente el escenario y obligó al Mallorca a proteger su área durante muchos minutos. Esta vez Aguirre recupera a su capitán y podrá diseñar una estructura mucho más cercana a la habitual.

♟️ EL DUELO TÁCTICO: la Real quiere encerrar al Mallorca sin perder la espalda

Imanol buscará probablemente un comienzo agresivo. Jugar en Anoeta permite aumentar la presión, instalar la posesión en campo contrario y obligar al Mallorca a defender durante secuencias largas. El peligro consiste en confundir dominio territorial con precipitación y empezar a atacar antes de generar verdaderas ventajas.

Martín Zubimendi vuelve a ser la pieza destinada a ordenar todo. Su posición delante de los centrales permite circular de un costado al otro y, sobre todo, recuperar rápidamente cuando Mallorca intenta salir. Cuanto más cerca del área visitante se produzca esa recuperación, mayor será la presión acumulada.

Mikel Merino ofrece la segunda gran herramienta. Su capacidad aérea puede resultar fundamental ante una defensa muy poderosa por arriba, pero su verdadera influencia aparece cuando rompe desde segunda línea y obliga a uno de los centrales a abandonar la referencia del delantero.

Brais Méndez necesita encontrar espacios a la espalda de Samú Costa y Antonio Sánchez. El Mallorca intentará reducir esa zona mediante un bloque muy estrecho, obligando a los interiores donostiarras a recibir de espaldas o demasiado alejados de la portería de Dominik Greif.

Take Kubo representa probablemente la vía más clara para cambiar el partido mediante desequilibrio individual. El japonés ya marcó al Mallorca en Liga y conoce perfectamente al club donde jugó cedido. Su capacidad para atraer dos defensores puede abrir pasillos interiores para Brais, Merino o el lateral.

Javi Galán proporcionará profundidad en el sector contrario. Si la Real consigue fijar al bloque balear hacia la derecha mediante Kubo, un cambio rápido de orientación puede encontrar al lateral con metros suficientes para centrar antes de que Gio González o Antonio Sánchez consigan recuperar posición.

♟️ El Mallorca quiere que cada ataque local cueste demasiado

Aguirre conoce perfectamente la naturaleza de una vuelta como esta. Su equipo no necesita dominar la pelota ni acumular demasiados remates. Necesita que la Real sienta que cada ataque exige veinte pases, varios duelos y muchísimo desgaste para acercarse realmente a Greif.

Raíllo, Valjent, Nastasić y Copete permiten construir diferentes estructuras de tres o cinco defensores. Todos dominan el juego aéreo y se sienten cómodos defendiendo cerca del área, especialmente cuando tienen por delante a centrocampistas capaces de disputar cualquier segunda jugada.

Samú Costa será esencial en esa batalla. Su físico permite cerrar espacios delante de los centrales y competir con Merino cuando el partido entra en secuencias aéreas. También necesita conservar suficiente claridad para dar el primer pase cuando Mallorca consiga recuperar.

Sergi Darder aporta la capacidad de transformar una recuperación en fútbol. El exjugador del Espanyol conoce bien los ritmos de partidos grandes y puede encontrar a Larin, Muriqi o Dani Rodríguez antes de que la Real vuelva a reconstruir su presión.

Aguirre dispone además de dos delanteros que ofrecen registros muy diferentes. Cyle Larin amenaza mediante velocidad y espacios largos; Vedat Muriqi convierte cada envío directo en una disputa física y obliga a los centrales a defender mirando continuamente hacia su propia portería.

⭐ NOMBRES PROPIOS: vuelve Oyarzabal para la noche que más necesita gol

La gran noticia en San Sebastián es el regreso de Mikel Oyarzabal. El capitán vuelve a la convocatoria después de aproximadamente tres semanas fuera por problemas físicos y su presencia aumenta significativamente las opciones ofensivas de un equipo que ha sufrido demasiado para transformar ocasiones en goles.

No parece sencillo que pueda disputar noventa minutos después de semejante ausencia, pero tampoco necesita hacerlo para influir. Oyarzabal puede aparecer durante el tramo decisivo y ofrece exactamente aquello que la Real ha echado de menos: movimientos dentro del área y una enorme tranquilidad para finalizar.

Kubo llega igualmente señalado como protagonista. El japonés marcó frente al Mallorca durante el reciente duelo liguero y continúa siendo el jugador txuri-urdin con mayor capacidad para romper una defensa organizada mediante una acción individual. Cada recepción cerca del área puede exigir inmediatamente una segunda ayuda.

Mikel Merino representa la otra gran amenaza. Marcó el gol ganador en Son Moix durante la Liga y también viene de marcar al Villarreal. Su llegada al segundo palo resulta especialmente valiosa contra un rival que acumulará muchos defensores alrededor del área pequeña.

Brais Méndez puede decidir desde otro registro. Su zurda permite filtrar el último pase y ejecutar acciones a balón parado. En una eliminatoria tan equilibrada, una falta frontal o un córner bien golpeado pueden adquirir prácticamente el mismo valor que una ocasión construida durante veinte pases.

Álex Remiro probablemente tendrá poco trabajo durante determinados tramos, pero esa aparente tranquilidad puede resultar engañosa. Mallorca necesita muy pocas llegadas para amenazar y dispone de excelentes rematadores. Mantener concentración durante largos periodos será tan importante como cualquier parada espectacular.

Ander Barrenetxea representa una ausencia sensible. Su capacidad para atacar directamente al lateral y generar profundidad desde la izquierda habría añadido una herramienta muy útil frente a una defensa cerrada. Imanol deberá encontrar esa aceleración mediante Becker, Zakharyan o cambios de posición.

En el Mallorca, Muriqi vuelve a ser el gran faro ofensivo. Su capacidad para ganar duelos permite al equipo escapar de la presión sin necesitar elaborar desde atrás. Cada balón largo que consiga prolongar puede convertirse en una carrera de Larin o una segunda jugada para Dani Rodríguez.

Cyle Larin ofrece el complemento perfecto cuando dispone de metros. Le Normand y Zubeldia necesitarán vigilar su espalda constantemente, porque un Mallorca aparentemente encerrado puede recorrer cuarenta metros mediante solamente dos pases si el canadiense gana la primera carrera.

Dani Rodríguez aporta experiencia y llegada. Lleva años viviendo momentos decisivos con el club y comprende perfectamente cómo interpretar partidos donde el balón aparece poco. Sus incorporaciones desde segunda línea pueden generar problemas precisamente cuando toda la atención esté concentrada sobre Muriqi.

Dominik Greif merece una mención especial. Ha sido el portero utilizado por Aguirre durante la Copa y dejó su portería a cero durante la ida. Anoeta promete exigirle mucho más, especialmente en centros laterales, disparos desde media distancia y situaciones generadas tras rechaces.

🚑 El Mallorca llega casi completo; Oyarzabal cambia el panorama realista

Aguirre viaja a San Sebastián con 23 futbolistas y solamente una baja confirmada: Pablo Maffeo. El lateral continúa recuperándose de sus problemas físicos, pero el resto del bloque principal está disponible para una de las noches más importantes de la historia reciente del club.

Raíllo vuelve además a estar disponible después de no poder participar en la ida por sanción. Su liderazgo modifica considerablemente la estructura defensiva y aporta una referencia perfecta para ordenar la línea cuando la Real empiece a acumular futbolistas alrededor del área.

En la Real, el regreso de Oyarzabal compensa parcialmente una enfermería que ha condicionado las últimas semanas. El capitán se entrenó nuevamente con el grupo en la víspera y entra en la convocatoria, aunque su falta de ritmo hace difícil prever cuántos minutos podrá disputar.

La ausencia de Barrenetxea reduce las alternativas de banda, pero Imanol recupera otras piezas que habían sufrido problemas anteriormente. La profundidad del banquillo puede terminar siendo fundamental si el 0-0 se prolonga y el partido amenaza con entrar en prórroga.

📚 HISTORIAL: Mallorca domina ligeramente los precedentes coperos

Antes de esta semifinal, ambos clubes se habían cruzado cinco veces en eliminatorias de Copa y el balance favorecía ligeramente al Mallorca por tres clasificaciones frente a dos de la Real Sociedad. Curiosamente, nunca se habían encontrado antes en una semifinal del torneo.

El precedente copero más reciente ocurrió apenas un año antes. La Real eliminó al Mallorca en los octavos de final de 2022/23 mediante un 1-0 en Anoeta, gracias a un gol temprano de Robert Navarro.

Los enfrentamientos ligueros recientes también favorecen claramente al conjunto donostiarra. La Real ha encontrado durante los últimos años numerosas maneras de imponerse al Mallorca, aunque casi siempre dentro de partidos cerrados y decididos por márgenes mínimos.

Esta propia temporada aporta dos ejemplos. En octubre, la Real ganó 1-0 en Anoeta mediante Brais Méndez. En febrero volvió a imponerse 1-2 en Son Moix. Entre ambos encuentros aparece precisamente el 0-0 de la ida copera.

Ese historial puede ofrecer confianza local, pero también una advertencia. Mallorca lleva meses compitiendo contra la Real sin permitir que los partidos se rompan. Ninguno de esos enfrentamientos sugiere que Anoeta vaya a vivir una noche sencilla.

📊 DATO CLAVE: dos de las mejores defensas de la Copa se juegan todo con 0-0

La eliminatoria nació como un enfrentamiento entre los dos equipos más sólidos defensivamente de esta Copa. Antes de las semifinales, Mallorca solamente había recibido dos goles durante sus cinco partidos y la Real apenas uno.

La ida reforzó todavía más ese patrón. Ninguno consiguió marcar y ambos porteros mantuvieron intacta la eliminatoria. Eso significa que cualquier gol en Anoeta puede modificar radicalmente una serie construida hasta ahora desde el control y la protección de las áreas.

Mallorca persigue además una cita que lleva esperando más de dos décadas. Su última final de Copa fue la de 2003, cuando derrotó 3-0 al Recreativo de Huelva y conquistó el primer título copero de su historia.

La Real tiene el recuerdo mucho más cercano. Alcanzó la final de 2020 y terminó levantando el trofeo frente al Athletic cuando aquel partido pudo disputarse finalmente en 2021. Buena parte del vestuario actual conoce exactamente lo que significa completar este recorrido.

🔮 CONCLUSIÓN: una noche donde el primero que marque puede cambiarlo todo

La Real parte con una ligera ventaja emocional por jugar en casa y haber generado más peligro durante la ida. Anoeta empujará y el regreso de Oyarzabal añade un recurso ofensivo que no estuvo disponible durante las últimas semanas.

Pero Mallorca llega precisamente al escenario donde mejor se encuentra. Nadie le exige dominar, llevar la iniciativa ni asumir riesgos innecesarios. Aguirre puede esperar, competir cada duelo y confiar en que una transición o una acción a balón parado incline el partido.

El peligro para la Real consiste en convertir la obligación en ansiedad. Si el gol tarda, los ataques pueden perder paciencia y los laterales avanzar demasiado. Ahí aparecerán Larin y Muriqi esperando exactamente el espacio que el conjunto balear necesita.

El riesgo del Mallorca está en retroceder demasiado. Defender cerca de Greif durante noventa minutos contra Kubo, Merino, Brais y posiblemente Oyarzabal multiplica las situaciones dentro del área y termina convirtiendo cualquier rechace en una amenaza.

El primer gol tendrá un peso enorme. Si marca la Real, Aguirre estará obligado a abrir una estructura diseñada para resistir. Si golpea el Mallorca, Anoeta deberá empujar a su equipo hacia una remontada contra uno de los bloques defensivos más incómodos del campeonato.

Y si nadie consigue romper la igualdad, la prórroga y los penaltis aparecen como posibilidades perfectamente reales. Después de ciento ochenta minutos tan cerrados, no resultaría extraño que la semifinal necesitara todavía más tiempo para encontrar un finalista.

Real Sociedad quiere volver a La Cartuja y convertir la regularidad de los últimos años en otro título. Mallorca sueña con regresar a una final veintiún años después de la última y demostrar que su magnífica Copa no termina en semifinales.

Cero a cero, Anoeta lleno y una final esperando al otro lado. No existe ventaja que administrar ni marcador que remontar. Quedan noventa minutos, quizá alguno más, para decidir quién transforma una eliminatoria de paciencia en una noche inolvidable. La moneda permanece completamente en el aire.

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