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Semifinal · Ida
Copa del Rey 2023-24
🏆 Mallorca – Real Sociedad: Son Moix abre una semifinal para volver a soñar con La Cartuja Mallorca y Real Sociedad se juegan el primer asalto de una semifinal inédita en la Copa del Rey. Los baleares quieren explotar la fortaleza de Son Moix… Leer menos
🏆 Mallorca – Real Sociedad: Son Moix abre una semifinal para volver a soñar con La Cartuja
Mallorca y Real Sociedad se juegan el primer asalto de una semifinal inédita en la Copa del Rey. Los baleares quieren explotar la fortaleza de Son Moix y regresar a una final más de veinte años después; los txuri-urdin buscan recuperar el escenario donde levantaron su último gran título.
🌍 CONTEXTO: la Liga cuenta una historia y la Copa cuenta otra
La Copa del Rey alcanza su única eliminatoria a doble partido mediante un enfrentamiento inesperado al comienzo de la temporada. Mallorca y Real Sociedad están a ciento ochenta minutos de La Cartuja y saben que una competición donde ambos se han mostrado extraordinariamente sólidos puede cambiar completamente el sentido de su campaña.
El Mallorca llega golpeado por el 4-0 sufrido frente al Athletic Club en San Mamés. Yuri Berchiche marcó dos veces durante el primer cuarto de hora y el equipo de Javier Aguirre nunca consiguió recuperar el control de una noche liguera que terminó convirtiéndose en una de sus derrotas más contundentes.
La clasificación doméstica mantiene a los baleares mirando hacia la zona baja y obliga a administrar perfectamente sus prioridades. Precisamente por eso la Copa ha adquirido una dimensión enorme. El torneo permite al equipo abandonar durante unas horas la tensión cotidiana de la permanencia y mirar directamente hacia un título.
Su recorrido explica perfectamente por qué puede hacerlo. Mallorca derrotó 0-4 al Boiro, 0-3 al Valle de Egüés, 0-3 al Burgos y 0-1 al Tenerife después de la prórroga antes de protagonizar una espectacular eliminatoria contra uno de los mejores equipos de España.
El Girona llegó a Son Moix convertido en la gran revelación del campeonato y salió eliminado por 3-2. Cyle Larin abrió el marcador y Abdón Prats marcó dos veces para colocar un sorprendente 3-0 antes del descanso, una renta que Mallorca consiguió proteger pese a la reacción catalana.
Aquella noche confirmó que este equipo puede competir perfectamente cuando transforma el encuentro en una sucesión de duelos, centros, segundas jugadas y defensa de área. Son Moix representa precisamente el escenario donde Aguirre espera reproducir esas condiciones antes de viajar posteriormente a San Sebastián.
La Real Sociedad llega desde una realidad liguera mucho más cómoda. Es sexta con 37 puntos y acaba de conseguir un valioso 0-0 frente al Girona en Montilivi, frenando a uno de los ataques más productivos del campeonato pese a sufrir numerosas ausencias.
El problema está en la producción ofensiva reciente. Los txuri-urdin también habían empatado 0-0 ante el Rayo en la jornada anterior y necesitan recuperar precisión cerca del área. Su estructura continúa funcionando, pero determinados partidos se están resolviendo mediante márgenes cada vez más estrechos.
🌍 Dos de las mejores defensas de toda la Copa
La semifinal reúne además a los dos conjuntos que mejor han protegido su portería durante el torneo. Mallorca únicamente ha recibido dos tantos en cinco encuentros, ambos contra el Girona, mientras la Real solamente ha concedido uno durante todo su camino hacia esta penúltima ronda.
Eso invita a imaginar una eliminatoria donde el primer gol tenga un valor enorme. Ninguno necesita resolverla durante la ida y ambos entrenadores conocen perfectamente el peligro de asumir demasiados riesgos cuando todavía quedarán otros noventa minutos en Anoeta.
La Real también ha tenido que superar sus cinco rondas anteriores lejos de casa. Buñol, Andratx, Málaga, Osasuna y Celta fueron cayendo sucesivamente, construyendo una trayectoria prácticamente perfecta como visitante y reforzando la sensación de que el equipo de Imanol sabe competir fuera de su estadio.
♟️ EL DUELO TÁCTICO: Mallorca quiere llevar el partido al terreno físico
Javier Aguirre buscará probablemente un partido muy reconocible. Mallorca intentará cerrar los pasillos interiores, proteger su área mediante muchos cuerpos y obligar a la Real a progresar por fuera, donde cada centro pueda convertirse posteriormente en un duelo aéreo contra centrales preparados para dominar ese escenario.
La baja de Raíllo modifica una pieza fundamental de esa estructura. El capitán debe cumplir sanción después de ser expulsado en los cuartos y su ausencia obliga a reorganizar la defensa alrededor de Valjent, Nastasić y Copete, tres futbolistas con suficiente experiencia pero menos automatismos sin su líder.
Samú Costa adquiere por ello una importancia enorme delante de los centrales. Su despliegue permite cerrar segundas jugadas, disputar cada balón dividido y frenar las recepciones de Brais Méndez o Mikel Merino antes de que puedan girarse hacia la portería.
Sergi Darder debe aportar el registro contrario. Mallorca necesita su calidad para que cada recuperación no termine inmediatamente mediante un balón despejado. Si consigue recibir después del primer duelo y conectar con Dani Rodríguez o los delanteros, los locales podrán obligar a la Real a correr hacia atrás.
La salida directa será otra herramienta fundamental. Cyle Larin ofrece velocidad y potencia para atacar espacios, mientras Abdón puede fijar centrales y disputar juego aéreo. Vedat Muriqi, además, vuelve progresivamente después de varios meses apartado y proporciona un arma todavía más intimidante dentro del área.
El delantero kosovar todavía está recuperando ritmo competitivo, pero su presencia modifica inmediatamente la manera de defender del rival. Robin Le Normand y Zubeldia saben que cualquier centro lateral puede convertirse en un duelo incómodo si Muriqi consigue instalarse cerca del área pequeña.
♟️ La Real necesita mover la muralla antes de intentar atravesarla
Imanol buscará probablemente paciencia. Atacar de forma demasiado vertical contra el bloque mallorquinista facilitaría el trabajo de Aguirre, porque permitiría a los locales defender siempre de frente y activar posteriormente las transiciones de Larin o Dani Rodríguez.
Martín Zubimendi será fundamental para ordenar esos ataques. Su posición permite atraer la primera presión, encontrar posteriormente a Merino y Brais y mantener al equipo preparado para recuperar rápidamente cuando se pierda el balón.
Mikel Merino añade potencia dentro de un encuentro que promete muchos duelos. Puede competir por arriba, aparecer en el área y ganar segundas jugadas, pero también combinar mediante pocos contactos. Su batalla con Samú Costa puede determinar quién domina la zona donde normalmente comienzan las transiciones.
Brais Méndez ofrece la creatividad destinada a romper líneas. Fue precisamente quien decidió el enfrentamiento liguero entre ambos durante octubre mediante un gol en Anoeta. Mallorca tratará de impedir que pueda recibir perfilado cerca de la frontal, donde su zurda puede generar peligro mediante disparo o último pase.
Take Kubo regresa después de la Copa Asia y proporciona un desequilibrio que la Real había echado muchísimo de menos. Su capacidad para fijar al lateral, conducir hacia dentro y asociarse puede resultar esencial ante una defensa que necesitará ayudas constantes para evitar situaciones individuales.
En el costado contrario, Ander Barrenetxea puede encontrar espacios si Mallorca concentra demasiadas piezas sobre Kubo. La Real necesita que ambos extremos ensanchen el bloque balear para abrir posteriormente pasillos donde Merino, Brais o incluso uno de los delanteros puedan recibir entre líneas.
⭐ NOMBRES PROPIOS: Darder, Kubo y una incógnita llamada Oyarzabal
Sergi Darder representa probablemente la pieza técnica más importante del Mallorca. Su primera temporada después del regreso al club ha tenido fases irregulares, pero posee exactamente la calidad necesaria para sobrevivir a la presión y encontrar pases que transformen una recuperación defensiva en una transición peligrosa.
Dani Rodríguez vuelve a simbolizar otra clase de liderazgo. Puede aparecer desde banda, actuar cerca del delantero y atacar el área desde segunda línea. Su capacidad para competir cada jugada encaja perfectamente con un partido donde la concentración deberá mantenerse durante noventa minutos.
Cyle Larin llega con confianza por su actuación ante el Girona. El canadiense ofrece profundidad y puede castigar especialmente a una Real que acostumbra a defender varios metros lejos de Remiro. Cada balón recuperado con espacio detrás de los centrales será una invitación para atacar.
Abdón Prats conserva una relación especial con esta Copa. Sus dos goles en cuartos transformaron la noche contra Girona y reforzaron su condición de especialista en momentos importantes. Puede comenzar o aparecer durante la segunda mitad, pero su juego aéreo resulta siempre incómodo.
Vedat Muriqi representa la gran variante. Ha regresado recientemente después de más de dos meses de ausencia por lesión y todavía necesita recuperar ritmo. Incluso lejos de su mejor estado, su presencia dentro del área obliga a defender centros laterales de una manera completamente diferente.
En la Real, Take Kubo vuelve directamente al centro del escenario. Acaba de regresar de sus compromisos con Japón y puede acusar el viaje, pero su desequilibrio resulta demasiado importante como para no considerar seriamente su presencia desde el principio.
Mikel Merino será otra referencia fundamental. Pocos centrocampistas europeos combinan con tanta naturalidad el juego aéreo, la llegada al área y la calidad asociativa. Una semifinal cerrada puede decidirse precisamente mediante una segunda jugada ganada por el navarro cerca del área.
Brais Méndez posee además un antecedente inmediato favorable. Marcó el único gol del enfrentamiento liguero disputado en octubre y conoce los pocos espacios que concede el Mallorca. Su golpeo desde fuera puede resultar una alternativa si el bloque local impide penetrar mediante combinaciones.
La gran incógnita es Mikel Oyarzabal. El capitán terminó tocado el partido frente al Girona después de recibir un fuerte golpe en el muslo y llega entre algodones. Su posible ausencia sería especialmente sensible porque elimina liderazgo, movilidad y una importante fuente de goles.
Umar Sadiq y André Silva aparecen preparados para asumir más peso si Oyarzabal no puede participar. El nigeriano ofrece potencia y profundidad; el portugués, movimientos mucho más asociativos. La elección puede modificar considerablemente el tipo de ataque que propone Imanol.
🚑 Las bajas obligan a ambos entrenadores a modificar piezas importantes
Mallorca no podrá contar con Antonio Raíllo, sancionado, ni con Pablo Maffeo, todavía lesionado. Son dos ausencias importantes dentro de una estructura donde los automatismos defensivos representan una de las principales fortalezas del equipo.
La Real presenta una enfermería todavía más poblada. Carlos Fernández, Álvaro Odriozola, Kieran Tierney, Aihen Muñoz y Sheraldo Becker están fuera por diferentes problemas físicos, obligando a Imanol a reconstruir especialmente los laterales y reducir sus opciones ofensivas.
Javi Galán, recién incorporado durante el mercado invernal, adquiere por ello una responsabilidad inmediata en el lateral izquierdo. Hamari Traoré vuelve después de la Copa África y puede recuperar el costado derecho, aunque deberá demostrar rápidamente que el viaje y la acumulación de minutos no afectan su rendimiento.
Oyarzabal representa la duda que puede alterar más el once. Su golpe no parece grave, pero la proximidad de la semifinal obliga a valorar riesgos. La Real también tiene por delante un calendario cargadísimo, incluida la Champions contra el Paris Saint-Germain.
📚 HISTORIAL: Mallorca domina ligeramente los precedentes coperos
Mallorca y Real Sociedad nunca se habían enfrentado anteriormente en unas semifinales de Copa del Rey. La competición crea así un capítulo completamente nuevo dentro de una rivalidad con menos tradición copera conjunta de la que podría parecer.
Los precedentes generales dentro del torneo favorecen ligeramente al conjunto balear. Mallorca ha conseguido superar tres cruces frente a dos clasificaciones txuri-urdin, una ventaja histórica pequeña pero suficiente para añadir otro ingrediente a una eliminatoria que se presenta muy equilibrada.
El antecedente más reciente entre ambos pertenece a LaLiga. La Real ganó 1-0 en Anoeta el pasado octubre mediante un gol de Brais Méndez durante la segunda mitad, dentro de un encuentro donde el Mallorca consiguió mantener durante muchos minutos el tipo de igualdad que ahora vuelve a buscar.
La relación reciente favorece claramente al conjunto donostiarra. Mallorca lleva varias temporadas encontrando enormes dificultades para derrotar a la Real, un rival cuya estructura posicional suele conseguir controlar bastante bien el juego directo balear.
Sin embargo, ninguna tendencia reciente se parece completamente a una semifinal. El Mallorca que eliminó al Girona demostró que Son Moix puede transformar el partido en un escenario muy diferente al de una jornada ordinaria de Liga.
📊 DATO CLAVE: catorce goles contra una defensa que solo ha recibido uno
La estadística que mejor resume el cruce enfrenta dos fortalezas diferentes. Mallorca ha marcado catorce goles durante sus cinco partidos coperos y solamente ha recibido dos; la Real ha construido su camino concediendo un único tanto en toda la competición.
Los donostiarras han ganado sus cinco encuentros anteriores como visitantes y todavía no han disputado un solo partido copero en Anoeta. Llegan a semifinales después de sobrevivir siempre lejos de casa, una circunstancia que elimina cualquier sensación de incomodidad por comenzar la eliminatoria en Palma.
Mallorca presenta exactamente la ventaja opuesta. Son Moix solo ha visto perder al equipo dos veces durante toda la temporada antes de esta semifinal. El estadio ha servido como refugio cuando la clasificación liguera generaba dudas y fue fundamental para eliminar al poderoso Girona.
La historia añade además una motivación enorme. Mallorca no disputa una final de Copa desde 2003, precisamente la edición en la que conquistó el título. La Real busca regresar al partido decisivo apenas tres años después de levantar el trofeo correspondiente a 2020.
🔮 CONCLUSIÓN: una semifinal construida para la paciencia
Todo apunta hacia una ida cerrada, física y marcada por el respeto al segundo partido. Mallorca necesita aprovechar Son Moix, pero sabe que atacar sin control puede regalar a Kubo, Barrenetxea o Sadiq exactamente los espacios que prefieren.
La Real parte con mayor calidad asociativa y una clasificación liguera más sólida, aunque llega condicionada por numerosas bajas y un calendario cada vez más exigente. Imanol necesita gestionar piernas sin debilitar un once que tiene delante la posibilidad real de alcanzar otra final.
Aguirre buscará probablemente que el encuentro tenga pocas ocasiones. Cuanto menor sea el volumen ofensivo, mayor valor tendrá cada córner, falta lateral o balón dividido. Ese fútbol de márgenes mínimos representa el terreno donde Mallorca suele competir mejor.
Imanol tratará de evitar precisamente esa monotonía. Kubo, Brais y Merino deben acelerar en momentos concretos, obligando al bloque local a abandonar posiciones. La Real necesita mover al rival antes de buscar el pase definitivo.
El primer gol puede modificar completamente la eliminatoria. Una ventaja mallorquinista permitiría proteger todavía más los espacios y lanzar a Larin. Si marca la Real, Son Moix obligará a los locales a arriesgar y aparecerán metros para los atacantes visitantes.
Pero todavía quedará Anoeta. Esa certeza acompañará cada decisión y puede impedir que ninguno pierda la cabeza incluso en los peores momentos. No hace falta alcanzar la final esta noche; sí resulta fundamental evitar hipotecarla.
Mallorca persigue su primera final desde aquella Copa conquistada en 2003. La Real quiere volver a La Cartuja, el estadio donde levantó su último título. Entre ambos aparecen dos defensas extraordinarias, un Son Moix preparado para empujar y ciento ochenta minutos donde cada detalle puede terminar escribiendo historia.
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