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España Italia Jornada 2 Alemania 2024

🔥 España e Italia, un clásico de Europa por el mando del grupo de la muerte La Roja y la vigente campeona llegan a Gelsenkirchen después de comenzar con victoria y sabiendo que un triunfo puede resolver de golpe el Grupo B. Rodri, Pedri,… Leer más Leer menos

🔥 España e Italia, un clásico de Europa por el mando del grupo de la muerte

La Roja y la vigente campeona llegan a Gelsenkirchen después de comenzar con victoria y sabiendo que un triunfo puede resolver de golpe el Grupo B. Rodri, Pedri, Nico y Lamine desafían a la Italia de Barella, Jorginho y Chiesa en otro capítulo de una rivalidad inseparable de la Eurocopa moderna.

🏆 CONTEXTO | De la primera declaración de intenciones al primer examen de verdad

España apenas necesitó cuarenta y cinco minutos para lanzar uno de los primeros avisos importantes de la Eurocopa. El 3-0 frente a Croacia en Berlín colocó a la selección de Luis de la Fuente al frente del Grupo B y confirmó que esta versión de La Roja posee registros considerablemente diferentes a los de años anteriores.

Álvaro Morata abrió el marcador atacando la espalda de la defensa, Fabián Ruiz amplió la ventaja después de una magnífica acción individual y Dani Carvajal cerró la primera mitad aprovechando un centro de Lamine Yamal. Tres goles construidos de maneras diferentes y una eficacia demoledora ante un rival acostumbrado a sobrevivir en grandes torneos.

El resultado fue importante, pero también lo fue la forma. España demostró que ya no necesita acumular posesiones interminables para sentirse dominante. Puede atacar rápido, utilizar directamente a sus extremos y acelerar mediante pocos pases. Frente a Croacia incluso aceptó fases sin balón sin perder por ello su capacidad para controlar el encuentro.

Italia comenzó desde un escenario completamente opuesto. Albania necesitó solamente 23 segundos para aprovechar un error defensivo y marcar el gol más rápido de la historia de las Eurocopas. La vigente campeona se encontró perdiendo prácticamente antes de haber comenzado, pero respondió con una serenidad que también sirve como advertencia.

Alessandro Bastoni empató pocos minutos después y Nicolò Barella completó la remontada antes de alcanzarse el cuarto de hora. Italia terminó imponiéndose 2-1 y dominó durante amplios tramos, aunque la mínima diferencia mantuvo vivo a su adversario hasta un final donde Donnarumma tuvo que intervenir para evitar un susto inesperado.

El escenario clasificatorio aumenta todavía más la importancia del duelo. Croacia y Albania empataron 2-2 en la otra cita de la segunda jornada, de modo que España e Italia llegan empatadas con tres puntos. Quien gane alcanzará los seis y asegurará matemáticamente el primer puesto del grupo antes de disputar su último encuentro.

No es un premio menor dentro de una sección considerada desde el sorteo como la más exigente del campeonato. Evitar cualquier sufrimiento en la tercera jornada permitiría administrar minutos, proteger futbolistas y afrontar los octavos con una posición privilegiada. Antes, sin embargo, aparece probablemente el partido más complejo del grupo.

♟️ EL DUELO TÁCTICO | Dos selecciones que quieren la pelota

Luciano Spalletti ha dejado clara una intención que define perfectamente el choque: Italia no quiere limitarse a defender. Entregar permanentemente la iniciativa a España supondría aceptar un escenario demasiado peligroso. La Azzurra pretende disputar la posesión, presionar arriba y obligar a La Roja a defender durante fases significativas.

Eso convierte el centro del campo en una batalla formidable. España parte alrededor de Rodri, mientras Italia dispone de Jorginho como organizador. Ambos interpretan el juego desde posiciones retrasadas, pero con estilos diferentes: el español domina mediante control físico y orientación; el italiano necesita asociaciones cortas para establecer el ritmo de su equipo.

España intentará dificultar precisamente esas primeras conexiones. Morata puede orientar la salida italiana hacia uno de los costados, mientras Pedri y Fabián deberán controlar las líneas de pase hacia Jorginho y Barella. Recuperar cerca del área de Donnarumma permitiría atacar una defensa todavía desordenada antes de que pueda reconstruirse.

Italia posee, sin embargo, buenos mecanismos para escapar. Riccardo Calafiori puede conducir desde el eje y superar la primera línea, Bastoni posee un extraordinario desplazamiento largo y Dimarco amenaza constantemente desde el lateral izquierdo. Los centrales italianos no son simples defensores: participan activamente en la construcción y pueden alterar cualquier presión española.

Barella representa quizá el jugador más peligroso dentro de ese mecanismo. Aparece en prácticamente todas partes, ayuda en la salida, rompe hacia el área y posee un golpeo formidable desde media distancia. España deberá evitar que reciba mirando hacia delante porque cada metro concedido al centrocampista del Inter aumenta considerablemente la amenaza.

El duelo exterior resulta todavía más atractivo. Nico Williams y Lamine Yamal fueron fundamentales frente a Croacia y vuelven a representar las grandes armas de desequilibrio españolas. La Roja posee ahora dos extremos capaces de fijar muy abiertos, superar individualmente al lateral y convertir una posesión tranquila en una ocasión mediante una sola aceleración.

Nico puede enfrentarse directamente a Giovanni Di Lorenzo. El capitán del Nápoles tiene experiencia y agresividad defensiva, pero perseguir al extremo del Athletic durante noventa minutos obliga a proteger constantemente su espalda. Si Bastoni sale demasiado hacia ese sector, pueden abrirse espacios interiores para Morata y las llegadas de Pedri.

En la derecha, Lamine ofrece otra clase de problema. Parte abierto, pero busca continuamente conducir hacia dentro con su pierna izquierda, asociarse con Pedri y encontrar el último pase. Federico Dimarco tendrá que decidir constantemente si saltar sobre él o proteger una espalda que Dani Carvajal también puede atacar mediante incorporaciones profundas.

Italia posee precisamente a Federico Chiesa como respuesta al desequilibrio español. El atacante de la Juventus continúa siendo uno de sus pocos futbolistas capaces de romper estructuras mediante conducción individual. Su duelo con Marc Cucurella puede resultar decisivo, especialmente si Italia consigue aislarlo y proporcionarle espacio para correr hacia el área.

Gianluca Scamacca añade una referencia diferente. Su altura permite atacar directamente, pero reducirlo únicamente al juego aéreo sería simplificar demasiado sus virtudes. Puede descargar de espaldas, asociarse fuera del área y liberar zonas para Pellegrini, Frattesi o Chiesa, obligando a Le Normand y su acompañante a tomar decisiones constantes.

🌟 NOMBRES PROPIOS | Fabián quiere confirmar su golpe sobre la mesa

Pocos futbolistas salieron tan reforzados de la primera jornada como Fabián Ruiz. El centrocampista del París Saint-Germain ofreció una asistencia extraordinaria a Morata antes de marcar el segundo tanto mediante una acción individual llena de calidad. Su rendimiento recordó por qué De la Fuente confía plenamente en él dentro de su estructura.

Su posición resulta particularmente interesante. Rodri fija la base, Pedri busca recibir entre líneas y Fabián dispone de libertad para aparecer en ambos costados o llegar desde segunda línea. Esa movilidad puede resultar problemática para una Italia cuyo doble pivote necesitará controlar varias alturas simultáneamente sin desproteger la frontal.

Pedri también dejó buenas sensaciones ante Croacia. No necesita monopolizar el balón para influir. Su capacidad para recibir entre líneas y activar inmediatamente a los extremos proporciona a España una herramienta fundamental frente a bloques organizados. Si consigue atraer a Jorginho lejos de su posición, pueden aparecer espacios muy importantes alrededor de Morata.

Rodri continúa siendo la pieza que sostiene todo lo demás. El jugador del Manchester City ofrece a España una seguridad difícilmente sustituible, tanto para iniciar ataques como para frenar transiciones. Frente a Barella, Frattesi y Pellegrini deberá además vigilar las incorporaciones desde segunda línea, probablemente una de las principales armas italianas.

Álvaro Morata llega reforzado por su gol contra Croacia. El capitán alcanzó los siete tantos en fases finales de Eurocopa y volvió a demostrar que atacar espacios continúa siendo una de sus mayores virtudes. Contra Bastoni y Calafiori tendrá que alternar apoyos cortos con rupturas para impedir que los centrales puedan defender siempre hacia delante.

Lamine Yamal ya hizo historia en Berlín convirtiéndose, con 16 años y 338 días, en el futbolista más joven en disputar una Eurocopa. Cinco días después, el récord pasa a segundo plano. Italia no deberá preocuparse por su edad, sino por una zurda capaz de generar ventajas que normalmente pertenecen a futbolistas mucho más experimentados.

Nico Williams completa la nueva personalidad ofensiva de España. Su regate obliga al rival a realizar ayudas y esas ayudas generan espacios en otras zonas. Si Italia intenta cerrar demasiado el centro para protegerse de Pedri y Fabián, Nico tendrá el escenario perfecto para recibir repetidamente en situaciones de uno contra uno.

La principal duda española durante los días anteriores ha rodeado a Aymeric Laporte. El central se perdió el estreno por sus problemas físicos y ha ido aumentando progresivamente el trabajo. Nacho acompañó a Le Normand frente a Croacia y ofrece garantías suficientes si De la Fuente decide no arriesgar todavía con Laporte.

Italia llega prácticamente con toda su plantilla disponible. Barella había arrastrado molestias antes del torneo, pero su actuación y su gol frente a Albania disiparon cualquier preocupación. El centrocampista del Inter es probablemente el futbolista que mejor resume esta selección: energía, lectura táctica, capacidad técnica y llegada desde segunda línea.

Federico Chiesa representa la amenaza más imprevisible. Tres años atrás fue una de las grandes figuras de la Italia campeona y conserva la capacidad para decidir encuentros mediante una arrancada. Su temporada de clubes ha sido irregular, pero cuando dispone de metros continúa siendo el delantero italiano más difícil de contener individualmente.

Gianluigi Donnarumma completa el triángulo de grandes referentes. Capitán con solamente 25 años, fue ya decisivo en la Eurocopa anterior y vuelve a proporcionar una enorme seguridad bajo palos. España sabe además perfectamente qué significa encontrárselo enfrente en partidos eliminatorios después de la experiencia de Wembley en 2021.

📚 HISTORIAL | Una rivalidad que la Eurocopa se niega a abandonar

España e Italia se han enfrentado cuarenta veces antes de esta cita y el equilibrio resulta extraordinario: trece victorias españolas, once italianas y dieciséis empates. Incluso los goles reflejan esa igualdad, con 45 para España y 46 para Italia. Muy pocas rivalidades internacionales poseen semejante continuidad histórica.

La Eurocopa ha convertido además este enfrentamiento en una tradición moderna. Será la quinta edición consecutiva del torneo en la que ambas selecciones coinciden. Desde los cuartos de 2008 hasta Alemania 2024, prácticamente toda una generación de aficionados ha aprendido a asociar las grandes noches continentales con un España-Italia.

En 2008, España rompió uno de sus grandes complejos históricos derrotando a Italia en los penaltis de los cuartos de final. Aquella noche de Viena abrió el camino hacia el título y hacia una era extraordinaria. Cuatro años después, ambas selecciones volvieron a encontrarse por partida doble.

Empataron 1-1 durante la fase de grupos de 2012 y disputaron posteriormente la final de Kiev. España firmó entonces una actuación legendaria y venció 4-0, conquistando su segunda Eurocopa consecutiva y completando aquella secuencia irrepetible de Eurocopa, Mundial y nuevamente Eurocopa.

Italia respondió en Francia 2016. El equipo de Antonio Conte eliminó a España por 2-0 en octavos mediante un encuentro tácticamente magnífico. Cinco años después volvió a cruzarse en su camino: la semifinal de Wembley terminó 1-1 y la Azzurra avanzó mediante la tanda de penaltis antes de proclamarse campeona.

Los dos enfrentamientos posteriores cambiaron nuevamente la tendencia. España derrotó a Italia en las semifinales de las Nations League de 2021 y volvió a imponerse por 2-1 en la misma ronda de la edición de 2023. Aquel último triunfo precedió al título posteriormente conquistado contra Croacia.

📊 DATO CLAVE | El quinto Europeo consecutivo con España e Italia frente a frente

La estadística resume perfectamente la dimensión de esta rivalidad: España e Italia se encuentran en una quinta Eurocopa consecutiva. Ningún otro emparejamiento de la historia de la competición ha alcanzado semejante continuidad entre ediciones consecutivas, confirmando que sus caminos parecen condenados a cruzarse una y otra vez.

Antes del choque de Gelsenkirchen se habían enfrentado siete veces dentro de fases finales de la Eurocopa y cuatro de esos partidos terminaron empatados, una muestra adicional del equilibrio. Italia posee además un recuerdo poderoso: eliminó a España en sus dos participaciones anteriores, 2016 y 2020.

España responde con otro argumento de enorme peso. La selección italiana nunca ha sufrido una derrota más amplia en una Eurocopa que aquel 4-0 de la final de 2012. Entre ambos existen suficientes heridas y recuerdos felices como para que cada nuevo enfrentamiento llegue acompañado inevitablemente por toda esa memoria.

🔮 CONCLUSIÓN | Un partido de segunda jornada con aroma de eliminatoria

España llega ligeramente por delante en las sensaciones. El triunfo ante Croacia combinó eficacia, velocidad y una capacidad para adaptarse que no siempre había acompañado a La Roja durante los últimos torneos. Sin embargo, Italia plantea un problema diferente: presiona mejor, defiende con mayor agresividad y posee más recursos para disputar el control.

La Azzurra tampoco quiere refugiarse cerca de Donnarumma. Spalletti pretende construir una selección protagonista, capaz de asumir el balón y discutir territorialmente los partidos importantes. Esa ambición puede generar un encuentro mucho más abierto de lo esperado si España consigue superar su primera presión y lanzar rápidamente a los extremos.

El duelo puede decidirse precisamente alrededor de las bandas. Nico y Lamine representan probablemente la mayor ventaja individual española, mientras Chiesa y Dimarco ofrecen a Italia capacidad para responder. Cada lateral tendrá que encontrar el difícil equilibrio entre acompañar el ataque y no abandonar demasiado espacio detrás.

Por dentro, la batalla parece todavía más refinada. Rodri, Pedri y Fabián contra Jorginho, Barella y los movimientos de Frattesi o Pellegrini. Son futbolistas acostumbrados a entender el partido antes de recibir, y el equipo que consiga girar con mayor frecuencia a los centrocampistas contrarios adquirirá una ventaja enorme.

También pesa el premio inmediato. Ganar significa colocarse con seis puntos, asegurar los octavos y garantizar el primer puesto antes de la última jornada. En un grupo con Croacia e Italia o España como principales amenazas, resolver semejante problema después de apenas dos encuentros supondría un impulso extraordinario.

España quiere confirmar que el 3-0 de Berlín fue mucho más que un estreno brillante. Italia pretende recordar por qué llega a Alemania como vigente campeona. Ninguna necesita todavía jugarse la vida, pero ambas tienen delante la posibilidad de gobernar el grupo y enviar un mensaje contundente al resto de Europa.

Gelsenkirchen recibe así uno de esos encuentros que podrían aparecer perfectamente varias rondas más adelante. Tres veces campeona contra dos veces campeona, la nueva verticalidad española contra la reconstrucción italiana de Spalletti y una rivalidad que parece incapaz de abandonar la Eurocopa.

No hace falta fabricar tensión alrededor de España e Italia. La historia ya proporciona suficiente. Esta vez, además, ambas llegan ganando, con confianza y sabiendo que el premio supera ampliamente los tres puntos. La fase de grupos apenas comienza, pero durante noventa minutos tendrá inevitablemente aspecto de una gran noche eliminatoria.

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