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Final
Copa del Rey 2025-26
🏆 Atlético de Madrid – Real Sociedad: La Cartuja corona una Copa entre dos equipos que vuelven a creer Atlético de Madrid y Real Sociedad se juegan el título de Copa del Rey en Sevilla, treinta y nueve años después de aquella final de… Leer menos
🏆 Atlético de Madrid – Real Sociedad: La Cartuja corona una Copa entre dos equipos que vuelven a creer
Atlético de Madrid y Real Sociedad se juegan el título de Copa del Rey en Sevilla, treinta y nueve años después de aquella final de 1987 que terminó en manos txuri-urdin. Simeone persigue el trofeo que no levanta desde 2013; Matarazzo quiere culminar una transformación espectacular con otra noche para la historia donostiarra.
🌍 CONTEXTO: dos proyectos revitalizados llegan a Sevilla por caminos completamente distintos
La Copa del Rey alcanza su última noche con una final difícil de imaginar cuando comenzó la temporada. Atlético y Real Sociedad llegan a La Cartuja después de atravesar momentos delicados, modificar inercias y convertir el torneo eliminatorio en una oportunidad extraordinaria para cerrar el curso levantando un gran título.
El Atlético regresa a una final de Copa trece años después. La última terminó precisamente con Simeone levantando el trofeo en el Santiago Bernabéu frente al Real Madrid. Desde entonces hubo títulos ligueros, Europa League y noches continentales, pero el club no volvió a disputar el último partido de este torneo.
Su camino ha ido aumentando progresivamente de dificultad. Superó al Atlético Baleares y al Deportivo, destrozó 0-5 al Betis en los cuartos y protagonizó posteriormente una semifinal absolutamente desatada contra el Barcelona, construyendo en Madrid una ventaja que terminaría resultando decisiva.
El 4-0 del Metropolitano parecía sentenciar aquella eliminatoria, aunque la vuelta obligó a sufrir muchísimo. Barcelona ganó 3-0 en el Camp Nou y dejó al Atlético defendiendo durante los últimos minutos una diferencia mínima. El pitido final convirtió aquella resistencia en el billete para Sevilla.
Los rojiblancos llegan además desde otra batalla gigantesca. Apenas cuatro días antes de la final eliminaron nuevamente al Barcelona, esta vez en los cuartos de Champions. Después del 0-2 conseguido en Cataluña, perdieron 1-2 en Madrid, pero el 3-2 global los devolvió a unas semifinales europeas nueve años después.
La Real dispone de una semana completa para preparar exclusivamente el encuentro. Su último compromiso terminó 3-3 frente al Alavés, resultado que mantiene al conjunto donostiarra alrededor de la pelea europea en Liga, aunque toda la atención del club lleva días inevitablemente concentrada sobre Sevilla.
El recorrido copero txuri-urdin ha tenido prácticamente todos los ingredientes posibles. Superó rondas iniciales lejos de los grandes focos, sobrevivió posteriormente a los penaltis contra Osasuna, remontó 2-3 al Alavés en Mendizorroza y eliminó al Athletic mediante dos victorias por 1-0.
Matarazzo ha transformado profundamente el ánimo de un equipo que atravesó dificultades durante la primera parte de la campaña. Ahora tiene la oportunidad de conquistar un título apenas unos meses después de asumir el proyecto y devolver a la Real a una cima copera que conoce perfectamente.
♟️ EL DUELO TÁCTICO: el Atlético quiere espacios; la Real necesita impedir que aparezcan
La final enfrenta dos equipos capaces de sentirse cómodos sin monopolizar la pelota. Atlético puede replegar, recuperar y correr; la Real ha aprendido con Matarazzo a alternar posesiones largas con ataques mucho más verticales. Ninguno necesita necesariamente controlar el porcentaje de balón para controlar realmente el partido.
Simeone dispone de una cantidad enorme de variantes ofensivas. Julián Álvarez puede abandonar la posición de delantero, combinar por dentro y atacar después la profundidad. Esa movilidad obliga a Jon Martín y Ćaleta-Car a decidir continuamente si seguirlo o conservar la altura de la última línea.
Ademola Lookman añade el desequilibrio que ha cambiado determinadas dimensiones del ataque rojiblanco. El nigeriano puede recibir abierto, atacar hacia dentro y acelerar transiciones mediante muy pocos contactos. Ya fue decisivo contra el Barcelona tanto en Copa como en Champions y llega convertido en una amenaza permanente.
Giuliano Simeone aporta algo diferente desde el costado. Su intensidad permite presionar, perseguir y atacar el área prácticamente dentro de la misma jugada. Sergio Gómez tendrá que vigilar especialmente sus rupturas hacia el segundo palo cuando el Atlético progrese por el sector contrario.
La gran pregunta está en cuánto balón querrá el Atlético. Koke puede bajar para organizar y Marcos Llorente ofrecer recorrido, pero la Real posee suficientes centrocampistas técnicos para castigar una presión demasiado desordenada. Carlos Soler, Turrientes y Sučić pueden encontrar espacios si superan la primera línea.
Precisamente Soler representa una de las principales llaves donostiarras. Puede aparecer cerca del mediocentro para ayudar a iniciar, pero también avanzar hasta posiciones de mediapunta. Esa libertad obliga al Atlético a decidir si entregarlo a Koke, perseguirlo con un interior o permitir que reciba entre líneas.
Gonçalo Guedes proporciona la gran salida vertical. Ya marcó contra el Atlético en el empate liguero de Anoeta y posee potencia suficiente para atacar directamente a Molina o Pubill. Cuanto más alto coloque Simeone a sus laterales, más atractivo será el espacio disponible para el portugués.
Oyarzabal completa la estructura mediante inteligencia. No necesita mantenerse como nueve fijo. Puede retrasarse, asociarse y permitir que Barrenetxea o Guedes ataquen hacia dentro. Le Normand conoce perfectamente a su antiguo compañero, pero saber qué hará no significa necesariamente poder impedirlo.
♟️ El centro del campo puede decidir dónde se juega la final
Koke vuelve a una final convertido en el termómetro de su equipo. Si Atlético consigue encontrarlo con tiempo, podrá seleccionar cuándo acelerar y cuándo quitarle velocidad al encuentro. Si la Real consigue encerrarlo, los rojiblancos estarán obligados a utilizar salidas mucho más directas.
Pablo Barrios añade piernas, conducción y una capacidad creciente para aparecer cerca del área. Johnny Cardoso ofrece mayor protección, mientras Álex Baena proporciona creatividad si Simeone pretende acumular futbolistas entre líneas. La profundidad de alternativas permite modificar completamente el centro del campo durante la segunda mitad.
Matarazzo también dispone de numerosos perfiles. Turrientes aporta equilibrio, Gorrotxategi agresividad para recuperar y Sučić una zurda preparada para romper líneas. Brais Méndez puede ofrecer último pase y disparo si la final exige mayor creatividad durante el tramo decisivo.
El balón parado merece atención especial. Atlético dispone de Giménez, Le Normand, Sørloth y numerosos buenos rematadores; la Real responde con Ćaleta-Car, Jon Martín y Oyarzabal. En una final donde los espacios pueden reducirse muchísimo, un córner puede terminar valiendo una Copa.
⭐ NOMBRES PROPIOS: Julián y Oyarzabal buscan apropiarse de la última noche
Julián Álvarez llega como una de las grandes estrellas de la final. Marcó durante la semifinal copera ante Barcelona y su temporada ha confirmado que puede asumir responsabilidades enormes. Su movilidad, presión y facilidad para aparecer en el área encajan perfectamente con los partidos de máxima tensión.
Lookman representa posiblemente el futbolista rojiblanco en mejor dinámica dentro de las grandes eliminatorias. Su llegada invernal aumentó considerablemente el desequilibrio del equipo y su gol contra el Barcelona en Champions acaba de enviar al Atlético a semifinales apenas cuatro días antes de esta final.
Antoine Griezmann aporta una dimensión completamente distinta. Ya no necesita disputar todos los minutos ni protagonizar todas las posesiones para ser decisivo. Su capacidad para interpretar una final, encontrar pases entre líneas y atacar espacios pequeños puede resultar especialmente valiosa cuando disminuya la energía colectiva.
Alexander Sørloth también posee argumentos para reclamar protagonismo. Marcó contra la Real Sociedad en Anoeta durante el 1-1 liguero y su juego aéreo puede convertirse en una solución si la defensa txuri-urdin consigue cerrar las zonas donde Julián y Griezmann prefieren combinar.
Nico González guarda igualmente un magnífico recuerdo del enfrentamiento. Salió desde el banquillo en el duelo liguero del Metropolitano y marcó dos veces para convertir un 1-1 en una victoria rojiblanca por 3-2. Su llegada desde segunda línea representa una amenaza difícil de vigilar.
En la Real, Mikel Oyarzabal vuelve a estar delante de otra página histórica. Fue quien transformó el penalti que entregó la Copa de 2020 frente al Athletic y llega como capitán de una generación que quiere demostrar que aquel título no fue un episodio aislado.
Guedes puede convertirse en el principal mecanismo para atacar los espacios rojiblancos. Ha marcado al Atlético durante esta misma temporada y posee una relación especialmente favorable con los partidos abiertos. Si Simeone adelanta líneas, el portugués será uno de los primeros nombres que buscará la salida donostiarra.
Ander Barrenetxea ofrece desequilibrio desde la izquierda y Take Kubo añade una variante extraordinaria desde el banquillo o incluso desde el inicio. El japonés ha regresado tras sus problemas físicos y su capacidad para desbordar puede modificar completamente una final cansada durante la última media hora.
Carlos Soler llega con un peso creciente dentro del equipo. Marca, asiste, ejecuta acciones a balón parado y puede actuar en diferentes alturas. Su experiencia en partidos importantes también ofrece a una plantilla joven un futbolista acostumbrado a convivir con escenarios de máxima presión.
Las convocatorias permiten además a ambos técnicos trabajar con prácticamente todo su núcleo principal. Simeone dispone de Giménez, Barrios, Baena, Griezmann, Julián, Lookman y Sørloth; Matarazzo cuenta con Oyarzabal, Guedes, Barrenetxea, Kubo, Sučić, Brais y sus principales centrocampistas.
📚 HISTORIAL: la sombra de 1987 vuelve treinta y nueve años después
Solamente una vez Atlético y Real Sociedad habían disputado entre sí una final de Copa. Ocurrió el 27 de junio de 1987 en La Romareda y aquella noche terminó convirtiéndose en una de las páginas más recordadas dentro de la historia txuri-urdin.
López Ufarte adelantó a la Real, Da Silva empató y Txiki Begiristain volvió a colocar por delante al conjunto vasco. Rubio estableció posteriormente el 2-2, resultado que permaneció intacto durante la prórroga y obligó a decidir el título desde el punto de penalti.
Arconada terminó convertido en el gran héroe y la Real conquistó el campeonato. Treinta y nueve años después, el fútbol vuelve a reunir a las mismas camisetas para decidir el mismo trofeo, aunque todo lo demás pertenece ya a otra época.
Los enfrentamientos de esta temporada demuestran además una igualdad considerable. En enero empataron 1-1 en Anoeta: Sørloth adelantó al Atlético y Guedes respondió apenas cinco minutos después. Dos meses más tarde, el Metropolitano vivió un partido todavía más abierto.
El Atlético ganó aquel segundo duelo por 3-2. Sørloth abrió pronto el marcador, Carlos Soler empató y Nico González decidió mediante dos apariciones, aunque Oyarzabal consiguió colocar momentáneamente el 2-2. Cinco goles y constantes cambios de impulso que advierten sobre el potencial ofensivo de ambos.
📊 DATO CLAVE: treinta y nueve años después, el mismo título vuelve a separarlos
La final posee una simetría histórica extraordinaria. Real Sociedad solamente se ha enfrentado una vez al Atlético en el partido por el título y lo derrotó. Los rojiblancos tienen ahora, casi cuatro décadas después, la primera oportunidad de devolver aquella derrota exactamente en el mismo escenario competitivo.
Atlético busca su undécima Copa del Rey y no levanta el torneo desde 2013. La Real persigue la cuarta, después de las conquistadas en 1909, 1987 y la edición 2019/20, cuya final frente al Athletic se disputó finalmente en 2021.
Existe además un contraste interesante en el recorrido actual. Atlético eliminó en semifinales al vigente campeón, Barcelona, después de marcar cuatro goles en apenas una primera mitad. La Real alcanzó Sevilla desde el extremo contrario: dos victorias consecutivas por 1-0 frente al Athletic.
🔮 CONCLUSIÓN: una final demasiado equilibrada para pertenecer de antemano a nadie
Atlético parte quizá con una ligera ventaja por profundidad de plantilla, experiencia de Simeone y el impulso gigantesco de su clasificación europea. Pero ese último elemento también puede convertirse en desgaste: apenas han transcurrido cuatro días desde una eliminatoria tremendamente exigente contra el Barcelona.
La Real ha preparado el encuentro con mucho más tiempo y puede aprovechar esa frescura. Matarazzo dispone de un equipo capaz de presionar, correr y conservar la pelota, exactamente tres herramientas necesarias para castigar a un rival que puede acumular cansancio conforme avance la noche.
El inicio promete ser fundamental. Atlético suele crecer cuando encuentra un gol temprano y puede convertir posteriormente el encuentro en transiciones. La Real necesita sobrevivir al primer impulso rojiblanco y evitar que la final adquiera demasiado pronto el ritmo que desean Lookman, Julián y Giuliano.
Los donostiarras buscarán seguramente una noche más controlada. Cuanto más participe Carlos Soler, cuanto más pueda aparecer Oyarzabal entre líneas y cuanto más obliguen a Koke a correr hacia atrás, mayores serán sus posibilidades de instalar dudas dentro de la estructura atlética.
El primer gol puede tener un peso enorme, pero la temporada ya demostró que ninguno se derrumba fácilmente después de recibir. Los dos enfrentamientos ligueros tuvieron respuestas inmediatas y cambios en el marcador. Incluso una ventaja temprana puede ser únicamente el comienzo.
Simeone lleva trece años esperando regresar a esta final. La Real únicamente cinco, pero su recuerdo más reciente de La Cartuja es perfecto. Para unos, Sevilla significa recuperar un trofeo demasiado tiempo ausente; para los otros, volver al lugar donde comenzó la era copera de esta generación.
Treinta y nueve años después de La Romareda, Atlético de Madrid y Real Sociedad vuelven a encontrarse con una Copa entre ambos. Dos estilos preparados para sufrir, dos plantillas cargadas de talento y una noche sin segundo partido. La Cartuja espera al campeón y la moneda vuelve a girar.

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