🇪🇸 ESPAÑA–ALEMANIA: 90 MINUTOS PARA ENTRAR EN LA ETERNIDAD
La campeona de Europa se cruza con la selección más goleadora y eléctrica del Mundial en una semifinal cargada de cuentas pendientes, con Villa persiguiendo la Bota de Oro, Klose acercándose al récord histórico y el recuerdo de Viena 2008 todavía muy presente.
España está ante el partido que llevaba décadas persiguiendo. Este miércoles 7 de julio de 2010, en el Moses Mabhida Stadium de Durban, la selección de Vicente del Bosque disputará la primera semifinal mundialista de su historia frente a una Alemania rejuvenecida, desatada y capaz de haber marcado ocho goles entre los octavos y los cuartos de final. Al otro lado espera ya Países Bajos, clasificada para la final después de superar 3-2 a Uruguay, de manera que españoles y alemanes saben exactamente cuál es el premio: una victoria separa a uno de los dos de disputar el domingo el partido más importante del fútbol mundial.
No podría haber un contraste más atractivo. España ha avanzado a través del control, la paciencia y tres victorias consecutivas por la mínima; Alemania ha convertido el contragolpe en un arma devastadora y acaba de triturar a Inglaterra y Argentina por 4-1 y 4-0 respectivamente. La Roja ha marcado seis goles durante todo el campeonato. La Mannschaft lleva trece. España solamente ha recibido dos tantos; Alemania, también dos. Dos caminos radicalmente diferentes conducen al mismo lugar.
Y existe, además, una cuenta pendiente reciente. Hace apenas dos años, España derrotó 1-0 a Alemania en la final de la Eurocopa 2008, con Fernando Torres escapándose de Philipp Lahm y batiendo a Jens Lehmann en Viena. Aquel triunfo puso fin a 44 años de espera española por un gran título y cambió la mentalidad de toda una generación. Ahora Joachim Löw tiene la posibilidad de vengar aquella derrota y Vicente del Bosque, de demostrar que el cambio iniciado en Austria no fue un episodio aislado.
📰 CONTEXTO ACTUAL | España sobrevive; Alemania arrasa
España ha recorrido un camino que difícilmente habría imaginado antes de comenzar el Mundial. La derrota inicial frente a Suiza colocó al gran favorito contra las cuerdas desde la primera jornada, pero el equipo reaccionó derrotando 2-0 a Honduras y 2-1 a Chile para terminar primero del Grupo H. Después llegaron las eliminatorias y, con ellas, una versión mucho más pragmática de la campeona de Europa.
Portugal cayó 1-0 en octavos. Paraguay, por el mismo resultado en cuartos. En ambos partidos apareció David Villa, convertido ya en el futbolista decisivo de la Roja y autor de cinco de los seis goles españoles en Sudáfrica.
El triunfo frente a Paraguay tuvo, además, todos los ingredientes de una prueba psicológica. Óscar Cardozo dispuso de un penalti con el marcador todavía 0-0, pero Iker Casillas detuvo el lanzamiento. Instantes después España tuvo su propia pena máxima: Xabi Alonso marcó inicialmente, el árbitro ordenó repetir el lanzamiento y Justo Villar consiguió detenerlo. Cuando el partido parecía condenado a convertirse en otro ejercicio de sufrimiento, Villa terminó encontrando el gol que llevó a España por primera vez hasta unas semifinales mundialistas.
Alemania llega mediante un recorrido mucho más explosivo. Comenzó goleando 4-0 a Australia, perdió posteriormente 0-1 contra Serbia y tuvo que asegurar su clasificación frente a Ghana mediante un gol de Mesut Özil. Desde entonces, sin embargo, su fútbol ha explotado.
Primero destrozó 4-1 a Inglaterra en octavos, utilizando una mezcla demoledora de velocidad, precisión y contragolpe. Después repitió prácticamente la misma actuación frente a Argentina. Thomas Müller abrió el marcador a los tres minutos, Miroslav Klose marcó dos veces y Arne Friedrich consiguió el otro tanto en un 0-4 que eliminó al equipo de Diego Maradona. Alemania afronta la semifinal con trece goles marcados y después de colocar cuatro tantos a dos candidatos al título de manera consecutiva.
La pregunta que domina la previa resulta inevitable: ¿puede España quitarle a Alemania exactamente aquello que la ha convertido en la selección más peligrosa del torneo?
♟️ EL DUELO TÁCTICO | El balón español contra el vértigo alemán
El encuentro se presenta como uno de los duelos tácticos más fascinantes de Sudáfrica. Alemania ha demostrado que no necesita dominar territorialmente para destruir a un adversario. Le basta con recuperar, encontrar rápidamente a Özil o Schweinsteiger y lanzar a Podolski, Klose y sus hombres de segunda línea hacia campo abierto. Inglaterra y Argentina cometieron el mismo pecado: atacaron dejando metros detrás y Alemania convirtió cada pérdida en una estampida.
España debería plantear un problema distinto.
El equipo de Vicente del Bosque no suele perder la pelota de cualquier manera. Xavi, Busquets, Xabi Alonso e Iniesta quieren acumular pases precisamente para conseguir que el partido se dispute bajo sus propias condiciones. La posesión española no sirve únicamente para atacar; también constituye su primera herramienta defensiva.
Cuanto más tenga España el balón, menos podrá correr Alemania.
Ahí puede encontrarse la principal batalla de la semifinal.
Bastian Schweinsteiger está realizando un campeonato extraordinario desde una posición más retrasada de la que ocupó durante etapas anteriores de su carrera. Ya no es simplemente aquel futbolista vertical que aparecía desde una banda: ahora organiza, recupera, cambia de orientación y determina cuándo Alemania acelera. Delante aparece Mesut Özil, capaz de recibir entre líneas y convertir una recuperación aparentemente inocua en una ocasión mediante un único pase.
España necesita impedir que ambos jueguen de cara. Busquets será decisivo en las vigilancias posteriores a cada pérdida y Xabi Alonso tendrá que leer constantemente dónde puede comenzar el contragolpe. Si los alemanes consiguen superar esa primera barrera, Piqué y Puyol se encontrarán defendiendo muchos metros hacia su propia portería.
La otra cara del partido aparecerá cuando España consiga instalarse alrededor del área alemana. Ahí la Mannschaft ya no parece tan cómoda. Su mayor fortaleza aparece cuando puede correr, no necesariamente cuando debe defender durante cinco o seis minutos seguidos alrededor de Manuel Neuer. Xavi deberá obligar a Schweinsteiger y Khedira a moverse lateralmente; Iniesta tratará de aparecer entre líneas y Villa buscará ese espacio incómodo que se abre entre lateral y central.
La paciencia será fundamental, pero no debe confundirse con lentitud. Alemania puede sobrevivir perfectamente ante una circulación previsible. España necesita mover el balón con intención, atraer jugadores hacia un costado y encontrar rápidamente el lado contrario.
🚨 La ausencia de Thomas Müller cambia una pieza fundamental
Joachim Löw afronta la semifinal con una baja especialmente importante: Thomas Müller está sancionado después de recibir frente a Argentina su segunda tarjeta amarilla del campeonato. El joven atacante del Bayern lleva cuatro goles y se ha convertido en uno de los grandes descubrimientos del Mundial, hasta el punto de haber marcado con sus cuatro remates a portería antes de esta semifinal.
Su ausencia no significa simplemente perder un goleador. Müller interpreta los espacios de una manera extraordinaria, aparece desde posiciones exteriores, se mete por dentro y acompaña constantemente a Klose. También participa activamente en la presión y ofrece a Alemania una profundidad que obliga a los laterales rivales a permanecer atentos.
Todo apunta a que Piotr Trochowski podría ocupar su lugar, aunque Löw dispone de diferentes alternativas. El sustituto difícilmente reproducirá exactamente el mismo comportamiento, por lo que Alemania podría perder parte de esa imprevisibilidad que tanto daño hizo a Inglaterra y Argentina.
España, por su parte, no tiene sancionados. Raúl Albiol continúa siendo la única ausencia por lesión dentro de la plantilla, de modo que Del Bosque dispone de prácticamente todas sus piezas principales.
⭐ NOMBRES PROPIOS | Villa contra Klose, Xavi contra Schweinsteiger
El primer gran nombre de la semifinal es inevitablemente David Villa. El delantero asturiano suma cinco goles y comparte la cabeza de la carrera por la Bota de Oro con Wesley Sneijder, que alcanzó esa misma cifra en la semifinal de Países Bajos frente a Uruguay. Villa ha marcado contra Honduras, Chile, Portugal y Paraguay y se encuentra a solamente un gol de igualar, en este momento del torneo, el récord de Raúl como máximo goleador histórico de la selección española.
Pero Villa tendrá delante a una defensa que llega enormemente reforzada después de dejar a cero a Argentina. Philipp Lahm continúa siendo uno de los laterales más completos del campeonato, Per Mertesacker proporciona altura y Arne Friedrich atraviesa un gran momento. Detrás aparece Manuel Neuer, un portero que no solamente detiene, sino que participa en el inicio de los ataques alemanes y ya demostró contra Inglaterra que un saque suyo puede convertirse directamente en una asistencia.
En el otro área estará Miroslav Klose, otro delantero que juega con la historia encima. Sus dos goles frente a Argentina elevaron su cuenta mundialista hasta los 14 tantos, solamente uno menos que los 15 de Ronaldo, máximo goleador de la historia de los Mundiales en este momento. Además, los cuatro tantos de Klose en Sudáfrica han llegado dentro de una selección que genera ocasiones ideales para sus movimientos en el área.
Piqué y Puyol deberán controlar especialmente sus desplazamientos hacia el primer palo y su extraordinaria lectura de los centros laterales.
Pero quizá los dos futbolistas que realmente marquen la temperatura del encuentro sean Xavi Hernández y Bastian Schweinsteiger. Xavi llega como el jugador que más pases ha completado durante el Mundial antes de esta semifinal, con 404, mientras el alemán se ha transformado en el organizador de una Mannschaft mucho más técnica que la que históricamente se asociaba exclusivamente con el poder físico.
El que consiga gobernar esa zona tendrá una enorme ventaja.
⚽ Torres, Llorente y una decisión que puede marcar la noche
Existe también un debate abierto alrededor de Fernando Torres. El delantero continúa sin marcar en Sudáfrica y todavía parece lejos de la versión explosiva que decidió precisamente la final de la Eurocopa 2008 ante Alemania.
Del Bosque continúa confiando en él porque su presencia aporta algo que no aparece necesariamente en las estadísticas: profundidad. Torres obliga a los centrales a retroceder y genera espacios para Villa.
Sin embargo, Fernando Llorente dejó excelentes sensaciones cuando entró contra Portugal. Su fortaleza física, su capacidad para jugar de espaldas y su dominio aéreo ofrecen otro registro ante una defensa alemana de gran tamaño.
España puede comenzar con Torres y guardar la alternativa de Llorente para transformar posteriormente el partido, o introducir alguna modificación en el once buscando mayor presencia interior. La decisión tendrá una enorme influencia sobre la posición inicial de Villa y sobre la manera en que Alemania pueda defender el área.
📌 EL DATO CLAVE | Alemania domina el historial mundialista; España guarda el recuerdo de Viena
Antes de esta semifinal, España y Alemania se han enfrentado 20 veces en categoría absoluta. El balance favorece a los alemanes con ocho victorias, frente a seis españolas y seis empates.
El dato adquiere todavía más peso cuando observamos exclusivamente los Mundiales.
Los dos países se han encontrado tres veces.
En Inglaterra 1966, Alemania Federal derrotó 2-1 a España durante la fase de grupos. En el Mundial español de 1982 volvió a imponerse por el mismo resultado durante la segunda fase. Y en Estados Unidos 1994 empataron 1-1.
Por tanto, España nunca ha derrotado a Alemania en una Copa del Mundo.
Pero el recuerdo más cercano ofrece exactamente el mensaje contrario.
El 29 de junio de 2008, en Viena, Fernando Torres marcó el único gol de la final de la Eurocopa y entregó a España su primer gran título en 44 años. Muchos de los protagonistas volverán a encontrarse en Durban: Casillas, Puyol, Xavi, Iniesta, Torres, Villa, Lahm, Klose, Schweinsteiger, Podolski y Löw conocen perfectamente aquella noche.
Dos años después, Alemania parece una selección diferente.
Más joven.
Más rápida.
Mucho más atrevida.
Y también España llega con otra responsabilidad.
En Viena jugaba por recuperar una historia perdida. En Durban juega por alcanzar por primera vez una final mundialista.
🌱 Alemania ya no parece la Alemania de 2008
El crecimiento alemán resulta quizá el elemento que más debería preocupar a España. Löw ha llegado a Sudáfrica con la selección alemana más joven que disputa un Mundial en 76 años, pero esa juventud no se está traduciendo en ingenuidad. Özil, Müller, Khedira y Neuer se han unido a jugadores como Lahm, Schweinsteiger, Podolski y Klose para producir un equipo capaz de combinar la tradicional competitividad alemana con una velocidad ofensiva mucho más moderna.
Lo que hizo contra Inglaterra y Argentina no fue simplemente aprovechar errores. Alemania provocó muchos de ellos mediante su forma de atacar.
Recuperación.
Primer pase vertical.
Pocos toques.
Muchos jugadores corriendo.
Y una precisión extraordinaria en los últimos metros.
España difícilmente podrá permitirse las pérdidas que cometió Argentina. Si el partido se rompe, probablemente beneficie a Alemania.
La Roja necesita convertirlo en otra cosa.
En su partido.
🏟️ Durban, el lugar donde España puede romper definitivamente su techo
Existe también un componente histórico imposible de separar del encuentro. Alemania afronta su duodécima semifinal mundialista; para España es la primera. La diferencia refleja la enorme distancia entre las tradiciones de ambas selecciones dentro del torneo.
Alemania ha ganado tres Copas del Mundo.
España todavía busca su primera final.
Pero esta generación española ya ha demostrado que no parece especialmente interesada en cargar con los fracasos de quienes la precedieron. Ganó la Eurocopa después de 44 años de espera. Superó los cuartos de final mundialistas. Eliminó a Portugal. Sobrevivió al caos frente a Paraguay.
La siguiente barrera tiene camiseta blanca.
Y un pedigrí incomparable.
🔮 PRONÓSTICO RESERVADO | Una semifinal de paciencia contra vértigo
Pese a los ocho goles alemanes durante las dos últimas eliminatorias, resulta difícil imaginar otra noche completamente abierta. España probablemente intentará reducir el número de transiciones desde el primer minuto y Alemania sabe que enfrentarse a Xavi, Iniesta y Busquets exige mucha más paciencia que atacar a una Argentina partida en dos.
La primera media hora puede resultar decisiva para definir el tono. Si España consigue largas posesiones y obliga a Özil, Podolski y los centrocampistas alemanes a retroceder, puede quitar velocidad al partido y comenzar a mover la defensa de Löw de un costado al otro. Si Alemania roba varias veces y consigue correr, la semifinal puede convertirse en una noche peligrosísima para la Roja.
La ausencia de Müller reduce una de las grandes armas germanas, pero quedan Özil, Podolski, Klose y Schweinsteiger. España responde con Villa en el mejor momento de su carrera internacional, Xavi dirigiendo, Iniesta recuperado y una defensa que solamente ha recibido dos goles durante todo el campeonato.
No parece una semifinal que vaya a regalar nada.
Puede convertirse en una partida de ajedrez durante muchos minutos y explotar con una sola pérdida. Puede decidirla un detalle, un balón parado, una transición o uno de esos movimientos que solamente detectan los futbolistas especiales.
Alemania llega haciendo más ruido que nadie.
España llega haciendo algo quizá todavía más importante: ganando incluso cuando no consigue jugar todo lo bien que desea.
Y ahora ya existe una final esperando.
Países Bajos está dentro.
Solo falta conocer a su rival.
España tiene delante al equipo que más miedo ha sembrado durante las eliminatorias y Alemania encuentra a la selección que le arrebató la Eurocopa hace apenas dos años. En Durban chocan el toque contra el vértigo, Villa contra Klose, Xavi contra Schweinsteiger y dos maneras diferentes de entender el fútbol. Para Alemania sería otra final dentro de una historia repleta de ellas. Para España sería la primera. Esa diferencia convierte la noche en algo mucho mayor que una semifinal.
Mundial Fútbol 2010
