España
Irlanda
Jornada 1
Lituania 2024 
🔥 España inicia la defensa de su corona ante la Irlanda que regresa diez años después La Rojita aterriza en Lituania como vigente bicampeona de Europa y con el desafío de conquistar un tercer título consecutivo, mientras Irlanda vuelve a la fase final una… Leer menos
🔥 España inicia la defensa de su corona ante la Irlanda que regresa diez años después
La Rojita aterriza en Lituania como vigente bicampeona de Europa y con el desafío de conquistar un tercer título consecutivo, mientras Irlanda vuelve a la fase final una década después de su histórica semifinal de 2014. España tiene el balón, el favoritismo y una generación renovada; las irlandesas llegan con orden, fortaleza colectiva y un recuerdo que invita a no subestimarlas.
🏆 CONTEXTO | La campeona empieza de cero ante una Irlanda que vuelve a sentirse entre las mejores
España comienza en Marijampolė la defensa de una corona que ha convertido en costumbre durante los últimos veranos. La Rojita ganó el Europeo de 2022 en Chequia, repitió en 2023 en Bélgica y llega ahora a Lituania con la posibilidad de enlazar tres campeonatos consecutivos.
El desafío histórico resulta enorme. Alemania es la única selección que había conseguido anteriormente tres títulos seguidos, entre 2000 y 2002, y España tiene ahora la oportunidad de igualar aquella secuencia si consigue atravesar un campeonato que comienza con un grupo especialmente exigente.
Países Bajos, Alemania e Irlanda acompañan a España en el Grupo B. Solamente dos selecciones accederán a semifinales y los tres rivales poseen argumentos suficientes para castigar cualquier tropiezo. Empezar bien no garantiza nada, pero comenzar dejando puntos puede complicar rápidamente todas las cuentas.
La trayectoria española durante la clasificación invita al optimismo. En la primera ronda ganó 4-0 a Turquía, 3-0 a Suecia y 9-1 a Portugal, completando una primera fase prácticamente perfecta tanto en producción ofensiva como en control de los partidos.
La Ronda 2 fue todavía más contundente. España derrotó 5-0 a Eslovenia, 7-0 a Grecia y 2-0 a Dinamarca. Seis victorias en seis encuentros clasificatorios, treinta goles marcados y solamente uno recibido describen el camino hacia Lituania.
Pero la plantilla que afronta la fase final presenta importantes novedades respecto a aquellas rondas. Sonia Bermúdez dispone de un grupo joven, técnico y con futbolistas acostumbradas a competir en estructuras formativas de máximo nivel, aunque muchas deberán asumir ahora responsabilidades nuevas.
Irlanda llega siguiendo una trayectoria muy distinta. Su primera ronda había dejado dudas: perdió 2-0 frente a Bélgica, goleó 4-0 a Islas Feroe y sufrió un contundente 4-0 ante Países Bajos.
Todo cambió durante la ronda decisiva. El conjunto de Dave Connell derrotó 4-1 a Islandia, ganó 1-0 a Austria y cerró la clasificación imponiéndose 3-0 a Croacia. Nueve puntos de nueve, ocho goles y solamente uno encajado.
Diez años después de su anterior participación, Irlanda vuelve así a sentarse en la mesa de las mejores. Y lo hace, curiosamente, comenzando exactamente contra una selección española a la que ya consiguió sorprender durante aquella inolvidable edición de 2014.
♟️ EL DUELO TÁCTICO | España quiere instalarse arriba; Irlanda necesita hacer pequeño el campo
La identidad española parte de una premisa conocida: tener el balón para controlar el escenario. Sonia Bermúdez pretende que su selección construya desde atrás, junte muchas futbolistas alrededor de la pelota y encuentre superioridades antes de acelerar hacia el último tercio.
Cris Librán puede resultar fundamental para conectar líneas. Tiene calidad para recibir bajo presión, girarse y encontrar a las futbolistas exteriores, pero también capacidad para aparecer en zonas próximas al área cuando España consigue instalar definitivamente su bloque arriba.
Ainhoa Alguacil ofrece otro perfil capaz de interpretar espacios interiores, mientras Daniela Arques puede aportar dinamismo y llegada. La riqueza española aparece precisamente en esa posibilidad de intercambiar alturas sin perder demasiada precisión en la circulación.
Por fuera, Daniela Agote y Pau Comendador representan amenazas muy diferentes. Agote puede conducir hacia dentro, asociarse y aparecer en zona de remate; Comendador aporta profundidad, cambio de ritmo y capacidad para atacar directamente la espalda de la lateral.
Irlanda probablemente intente reducir al máximo esos espacios. Dave Connell ha construido un equipo con una notable solidaridad defensiva y el bloque necesitará moverse constantemente como una unidad para impedir que España encuentre recepciones limpias entre mediocampo y defensa.
El reto irlandés será no quedar excesivamente hundido. Defender demasiado cerca de Katie Keane durante noventa minutos permitiría a España acumular ataques, segundas jugadas y centros hasta convertir el partido en una sucesión prácticamente interminable de posesiones rojizas.
Por eso Irlanda necesitará encontrar salidas. Joy Ralph puede ser una referencia importante para sujetar balones, mientras Lia O'Leary, Ellen Dolan o Ceola Bergin poseen energía suficiente para atacar espacios cuando España pierda con muchas jugadoras por delante.
Ahí aparece una de las grandes claves. La Rojita atacará previsiblemente con la defensa muy adelantada y tendrá que realizar vigilancias constantes. Cada pérdida mal gestionada puede convertirse en una oportunidad irlandesa de correr hacia una portería desprotegida.
España necesita paciencia, pero no lentitud. Circular el balón sin mover realmente al rival puede favorecer a una Irlanda cómoda dentro de su estructura. La diferencia aparecerá cuando los pases obliguen al bloque verde a bascular hasta generar el intervalo adecuado.
🌟 NOMBRES PROPIOS | Agote, Librán y Comendador frente al carácter de Ralph y Fitzgerald
Daniela Agote aparece como uno de los nombres españoles a seguir. Su capacidad para desbordar, combinar y atacar espacios interiores ofrece muchas soluciones frente a una defensa cerrada. España necesitará futbolistas capaces de romper una estructura mediante una acción individual cuando el juego colectivo encuentre demasiadas puertas cerradas.
Cris Librán tendrá una responsabilidad diferente. El partido puede pasar muchas veces por sus pies y la centrocampista deberá encontrar el equilibrio entre acelerar y conservar. Un estreno europeo exige controlar también los nervios y evitar que las ganas de marcar conviertan cada posesión en precipitación.
Pau Comendador puede resultar especialmente útil si Irlanda adelanta ligeramente su defensa. Tiene velocidad suficiente para atacar la profundidad y obligar a las rivales a retroceder, una amenaza que puede ampliar los espacios disponibles para las centrocampistas españolas.
Eunate Astralaga ofrece seguridad desde la portería. España probablemente pase muchos minutos lejos de su área, pero precisamente esos encuentros exigen máxima concentración: una guardameta puede permanecer casi sin intervenir y encontrarse repentinamente ante la acción más importante del partido.
Noemí Bejarano y Aïcha Camara forman parte de una defensa preparada para asumir metros a la espalda. Ambas deberán anticiparse, ganar duelos y garantizar que las transiciones irlandesas terminen antes de acercarse realmente a Eunate.
Irlanda presenta en Joy Ralph una de sus principales referencias ofensivas. Fue la máxima goleadora irlandesa del proceso clasificatorio con tres tantos y marcó precisamente el gol que permitió derrotar 1-0 a Austria y certificar el regreso a la fase final.
Jess Fitzgerald añade criterio en el mediocampo. Ha entrenado incluso con la selección absoluta irlandesa y puede resultar fundamental para ofrecer una pausa cuando España intente recuperar inmediatamente después de cada pérdida.
Katie Keane, también con experiencia en concentraciones de la absoluta, tendrá previsiblemente una tarde exigente. La portera deberá dominar el área, responder ante disparos exteriores y transmitir tranquilidad cuando España consiga encadenar varias llegadas.
Lia O'Leary y Ellen Dolan completan una amenaza ofensiva que no debe medirse únicamente por la posesión. Irlanda puede tener menos balón y, aun así, encontrar dos o tres transiciones capaces de cambiar completamente el encuentro.
📚 HISTORIAL | El recuerdo de 2014 sigue siendo una advertencia
España e Irlanda no poseen una rivalidad tan frecuente como otras grandes selecciones europeas, pero existe un precedente imposible de ignorar antes del estreno de Lituania.
Fue precisamente durante el Europeo de 2014, la única participación irlandesa anterior en la fase final. Ambas selecciones se encontraron también en la primera jornada y el resultado terminó convirtiéndose en una de las grandes sorpresas del campeonato.
Irlanda ganó 1-0 gracias a un gol de Clare Shine en la segunda mitad. Aquella victoria abrió una fase de grupos histórica para las Girls in Green, que posteriormente derrotaron también a Inglaterra y Suecia.
Las irlandesas terminaron primeras con nueve puntos y alcanzaron las semifinales, donde Países Bajos puso fin a su aventura. España se recuperó de aquella derrota, eliminó posteriormente a Noruega y terminó también llegando a la final.
El antecedente demuestra dos cosas. Irlanda ya sabe lo que significa derrotar a España en un Europeo Sub-19 y, al mismo tiempo, La Rojita posee suficiente experiencia histórica para comprender que un tropiezo inicial no define necesariamente todo un campeonato.
España cuenta además con otros precedentes favorables. Ganó 3-0 a Irlanda durante la Ronda Élite de 2018 y repitió ese mismo resultado en la clasificación de 2019.
La historia reciente favorece claramente a la selección española, pero aquel 1-0 de 2014 permanece como una advertencia perfecta justo diez años después y, curiosamente, nuevamente en una primera jornada.
📊 DATO CLAVE | Irlanda llega con pleno en la ronda decisiva; España, con 30 goles clasificatorios
Los números previos presentan dos selecciones que llegan desde momentos clasificatorios excelentes. España ganó sus seis encuentros del camino hacia Lituania y produjo treinta goles, una media exacta de cinco por partido.
La contundencia resulta todavía más significativa porque solamente Portugal consiguió marcarle. En la Ronda 2, España completó tres victorias y catorce goles sin recibir ninguno frente a Eslovenia, Grecia y Dinamarca.
Irlanda tampoco concedió margen cuando llegó la hora decisiva. Después de una primera ronda irregular, ganó los tres encuentros de la Ronda 2 y pasó de haber recibido seis goles en tres partidos a encajar solamente uno.
Ese cambio defensivo explica buena parte de su clasificación. Austria llegaba como un rival muy peligroso y terminó sin marcar; Croacia tampoco encontró portería en el encuentro definitivo.
Existe además una curiosidad histórica difícil de ignorar: Irlanda solamente había disputado un Europeo Sub-19 antes de 2024 y en aquella ocasión alcanzó directamente las semifinales.
No posee, por tanto, una larga tradición en fases finales, pero sí un porcentaje de éxito extraordinario. Dos participaciones separadas por diez años y una segunda oportunidad de demostrar que el precedente de 2014 no fue casualidad.
🔮 CONCLUSIÓN | España tiene la obligación; Irlanda, una oportunidad para volver a desafiar la lógica
España parte claramente como favorita. Llega como bicampeona europea, posee cinco títulos en su palmarés y ha recorrido la clasificación con una superioridad extraordinaria. Pero la primera jornada rara vez concede partidos sencillos.
Sonia Bermúdez deberá conseguir que esa condición de favorita no se transforme en ansiedad. España necesita dominar desde la pelota, mover al rival y aceptar que posiblemente tenga que trabajar mucho antes de encontrar espacios realmente limpios.
Irlanda buscará exactamente lo contrario: que pasen los minutos, que España empiece a mirar el marcador y que cada recuperación verde se convierta en una pequeña amenaza capaz de sembrar dudas.
El primer gol puede modificar radicalmente el encuentro. Si España marca pronto, Irlanda tendrá que abandonar parte de su estructura y aparecerán espacios. Si el empate se mantiene, la confianza irlandesa crecerá de forma proporcional a la impaciencia española.
Agote y Comendador deberán estirar el campo. Librán y Alguacil tendrán que interpretar los espacios interiores. Marisa García, Daniela Arques o las alternativas del banquillo pueden aportar diferentes soluciones cuando el partido exija cambiar el ritmo.
España también deberá protegerse mientras ataca. Ralph, O'Leary y Dolan no necesitan demasiadas posesiones para generar peligro si reciben con metros por delante. La concentración defensiva será tan importante como la creatividad ofensiva.
Irlanda llega con un grupo muy unido. Dieciocho jugadoras de su convocatoria ya habían participado durante la temporada en la máxima competición doméstica irlandesa y varias han tenido contacto con la selección absoluta.
Ese componente competitivo puede ayudar cuando España eleve la presión. Las Girls in Green no aterrizan en Lituania únicamente para celebrar su clasificación; Dave Connell ya condujo a Irlanda hasta las semifinales en 2014 y conoce perfectamente el valor de creer desde el primer encuentro.
El Grupo B tampoco permite demasiadas concesiones. Alemania y Países Bajos aparecen inmediatamente después y cualquier punto perdido aumenta la importancia del siguiente partido. España necesita comenzar mandando para evitar perseguir posteriormente la clasificación.
Para La Rojita existe además una motivación histórica. Ganar un tercer Europeo consecutivo significaría igualar una hazaña que solamente Alemania había conseguido anteriormente en la categoría. Pero ese objetivo está todavía demasiado lejos.
Antes hay que superar a Irlanda. Noventa minutos, una defensa preparada para resistir y un rival que conserva precisamente contra España el mejor recuerdo de toda su historia en este campeonato.
Diez años después, ambas vuelven a encontrarse en la primera jornada de una fase final. España llega con dos coronas consecutivas. Irlanda regresa después de una década esperando otra oportunidad.
La historia señala a La Rojita; el precedente aconseja prudencia. España quiere empezar a construir otro Europeo desde la posesión y el talento. Irlanda pretende recordar que las grandes sorpresas también comienzan con un partido que parecía decidido antes de jugarse.

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