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Marruecos Francia Semifinal Chile 2025

    Marruecos alcanza su primera semifinal mundialista Sub-20 en veinte años después de tumbar a España, Brasil, Corea del Sur y Estados Unidos; enfrente aparece una Francia que sobrevivió como tercera de grupo, eliminó a Japón y acaba de ofrecer su mejor versión ante Noruega. Maamma, Zabiri y Gessime Yassine desafían a Bouabré, Michal y Benama por una plaza en la gran final de Chile 2025.

    Marruecos y Francia vuelven a encontrarse con una final mundialista a solamente un partido de distancia. Tres años después de que las selecciones absolutas protagonizaran una semifinal histórica en Catar 2022, las generaciones Sub-20 trasladan ahora la rivalidad hasta Valparaíso, donde este miércoles 15 de octubre disputarán la primera semifinal del Mundial de Chile 2025 en un Estadio Elías Figueroa Brander que recibirá a dos equipos llegados hasta aquí por caminos muy diferentes, pero igualmente convencidos de que su recorrido todavía no ha terminado.

    Marruecos ha sido una de las grandes sensaciones del campeonato y, a estas alturas, probablemente ya resulte injusto continuar tratándola simplemente como una revelación. La selección de Mohamed Ouahbi derrotó a España y Brasil durante la fase de grupos, eliminó posteriormente a Corea del Sur y acaba de sacar del torneo a Estados Unidos, que llegaba a cuartos como la selección más goleadora del Mundial. Francia, por el contrario, ha tenido que reconstruir su campeonato después de sufrir una dura derrota precisamente contra los estadounidenses, pero ha sobrevivido a cada momento delicado y aterriza en semifinales tras superar a Japón en la prórroga y doblegar a una Noruega que todavía no había perdido.

    El premio será inmenso. Marruecos puede alcanzar la primera final de un Mundial Sub-20 de su historia, mientras Francia busca regresar al partido por el título doce años después de conquistar el campeonato en 2013. En medio aparecen dos generaciones repletas de talento, dos entrenadores que se conocen y dos estilos capaces de convertir la semifinal en una extraordinaria batalla táctica.

    📰 CONTEXTO ACTUAL | Marruecos ya ha derrotado a tres gigantes y ha perdido el derecho a ser considerada sorpresa

    El Mundial marroquí comenzó mediante una declaración de intenciones. Después de veinte años sin participar en esta competición, los Cachorros del Atlas reaparecieron derrotando 2-0 a España, una de las grandes potencias europeas de formación, mediante dos golpes consecutivos de Yassir Zabiri y Gessime Yassine durante la segunda mitad. Aquella victoria podía interpretarse inicialmente como una sorpresa propia de una primera jornada, pero apenas tres días después Marruecos terminó de demostrar que había llegado a Chile preparada para competir contra cualquiera.

    Brasil tuvo más pelota, acumuló remates e intentó encerrar al conjunto africano, pero Marruecos aceptó el escenario con enorme naturalidad y volvió a castigar mediante su velocidad. Othmane Maamma abrió el marcador y Zabiri consiguió posteriormente el segundo, antes de que Brasil redujera distancias desde el punto de penalti durante el descuento. El 2-1 aseguró prácticamente la clasificación y permitió a Ouahbi administrar la última jornada, donde México consiguió derrotar 1-0 a los marroquíes.

    Marruecos terminó igualmente primera del Grupo C con seis puntos y entró en las eliminatorias manteniendo su personalidad. En octavos derrotó 2-1 a Corea del Sur, aprovechando primero una acción provocada por Zabiri que terminó en propia puerta y aumentando después su ventaja mediante un cabezazo del propio delantero. Estados Unidos representaba una amenaza todavía mayor en cuartos, especialmente después de haber marcado dieciséis goles hasta aquel momento, pero Marruecos volvió a ejecutar un plan de enorme madurez: Fouad Zahouani abrió el marcador, los estadounidenses empataron de penalti antes del descanso y, durante la segunda mitad, otra acción de Zabiri terminó en autogol de Joshua Wynder antes de que Gessime Yassine colocara el definitivo 3-1.

    Cuatro victorias en cinco encuentros, nueve goles marcados y solamente cuatro recibidos resumen un recorrido que ya no necesita ninguna justificación adicional. Marruecos está en semifinales porque ha sido mejor que casi todos sus rivales.

    🇫🇷 Francia ha tenido que reconstruirse después de un golpe durísimo

    El camino francés ha sido bastante más accidentado. Los Bleuets comenzaron derrotando 2-1 a Sudáfrica, con Anthony Bermont abriendo el marcador y Lucas Michal apareciendo a diez minutos del final para evitar el empate. La segunda jornada, sin embargo, alteró completamente el campeonato de Bernard Diomède: Estados Unidos venció 3-0 después de marcar sus tres goles durante los últimos minutos y dejó a Francia obligada a reaccionar.

    La respuesta fue contundente. 6-0 a Nueva Caledonia, con triplete de Andréa Le Borgne y doblete de Lucas Michal, suficiente para avanzar a octavos como tercera de un grupo donde Estados Unidos, Sudáfrica y Francia terminaron con seis puntos. A partir de ahí comenzó otro torneo para los franceses.

    Japón sometió a Francia durante numerosos tramos de los octavos y llegó a producir 22 remates, pero los Bleuets resistieron y llevaron la eliminatoria hasta la prórroga. Cuando parecía inevitable la tanda, Lucas Michal convirtió un penalti en el minuto 123, el gol más tardío registrado hasta entonces en la historia del Mundial Sub-20, para conseguir el 1-0.

    Noruega esperaba en cuartos con una estructura defensiva que apenas había concedido durante el campeonato. Allí apareció Saïmon Bouabré, que marcó dos veces durante la primera parte y construyó el 2-1 que ha colocado a Francia entre las cuatro mejores. Los Bleuets llegan así con once goles marcados y cinco recibidos, pero, sobre todo, con la sensación de haber encontrado finalmente su mejor versión en el momento exacto.

    ♟️ EL DUELO TÁCTICO | Marruecos quiere espacio; Francia necesita impedir que cada pérdida se convierta en una carrera

    El principal peligro francés aparece en una característica que España, Brasil y Estados Unidos ya han sufrido: Marruecos no necesita dominar la posesión para dominar el partido. El equipo de Ouahbi acepta defender durante determinados periodos porque confía enormemente en su estructura y porque dispone de futbolistas capaces de convertir una recuperación en ocasión mediante muy pocos pases.

    Hossam Essadak ofrece equilibrio en el centro, mientras Gessime Yassine y Othmane Maamma tienen capacidad para recibir fuera y atacar inmediatamente los espacios. Zabiri proporciona una referencia más directa, capaz de fijar centrales y atacar el área, pero Marruecos también puede utilizarlo como punto de apoyo para liberar a quienes llegan desde atrás.

    Francia deberá tener especial cuidado con el posicionamiento de sus laterales y de sus centrocampistas cuando tenga la pelota. Los Bleuets poseen calidad suficiente para asumir la iniciativa, pero si Ilane Touré, Mayssam Benama o Fodé Sylla pierden el balón con demasiados compañeros por delante, Maamma y Gessime pueden transformar la jugada mediante una aceleración.

    La defensa del propio ataque será una de las grandes claves francesas. No bastará con tener más posesión; será necesario controlar qué ocurre en el segundo inmediatamente posterior a perderla.

    🇫🇷 Francia también tiene velocidad para castigar una presión demasiado agresiva

    Marruecos tampoco podrá encerrarse sin asumir riesgos. Francia posee atacantes capaces de generar mucho daño cuando encuentran espacio y viene de demostrar contra Noruega que puede construir ocasiones mediante circulación, juego interior y movimientos desde segunda línea.

    Bouabré representa probablemente la amenaza que más ha crecido durante las eliminatorias. Su doblete en cuartos mostró capacidad para aparecer dentro del área pese a partir desde posiciones más retrasadas y obliga a Marruecos a decidir quién controla sus incorporaciones. Mayssam Benama, capitán y una de las referencias técnicas francesas, puede recibir entre líneas y encontrar el último pase, mientras Lucas Michal ofrece un perfil más específico cerca de la portería.

    La selección marroquí acostumbra a defender con enorme agresividad hacia delante, pero esa valentía genera una amenaza: si Francia supera la primera presión, encontrará metros. Noham Kamara, Elyaz Zidane y los defensores franceses deberán iniciar con precisión para evitar entregas comprometidas, mientras Benama y Bouabré intentarán recibir detrás del centro del campo rival.

    El partido puede terminar convirtiéndose en una batalla sobre quién supera primero la presión contraria.

    ⭐ NOMBRES PROPIOS | Othmane Maamma ha convertido el liderazgo en fútbol

    Marruecos tiene varios nombres propios, pero Othmane Maamma representa probablemente mejor que nadie el crecimiento del equipo. El capitán ha participado directamente en cuatro goles durante el campeonato antes de esta semifinal y viene de ser elegido mejor jugador del partido frente a Estados Unidos.

    Su influencia excede las estadísticas. Maamma aparece por fuera, puede atacar directamente al lateral, tiene capacidad para centrar con precisión y ofrece una intensidad defensiva que encaja perfectamente dentro del plan de Ouahbi. Frente a Estados Unidos participó en la acción del primer gol de Zahouani y volvió a desempeñar un papel fundamental en las transiciones que terminaron desarmando al rival.

    Francia deberá evitar que reciba con campo delante, porque Maamma es especialmente peligroso cuando puede acelerar. La solución probablemente exigirá ayudas constantes y una vigilancia muy cuidadosa del lateral francés, ya que sobrecargar su zona podría liberar a Zabiri dentro del área.

    🔥 Yassir Zabiri, el delantero que aparece en los grandes partidos

    Si Maamma lidera, Yassir Zabiri castiga. El delantero ya había sido una referencia durante la Copa África Sub-20 y ha trasladado esa importancia al Mundial, marcando contra España, Brasil y Corea del Sur, además de provocar los autogoles que ayudaron a Marruecos en octavos y cuartos.

    Su fútbol tiene una virtud especialmente valiosa en eliminatorias: siempre parece cerca de una acción decisiva. Puede rematar de cabeza, atacar la espalda de los centrales o improvisar una finalización acrobática como hizo en las jugadas que terminaron generando los autogoles de Corea y Estados Unidos.

    La pareja de centrales francesa, con Elyaz Zidane, Noham Kamara o las distintas alternativas utilizadas por Diomède, necesitará impedir que Zabiri pueda jugar cómodamente dentro del área. Pero vigilarlo demasiado puede liberar precisamente a Maamma y Gessime.

    Ahí reside parte del problema.

    Marruecos ha construido un ataque donde neutralizar a un jugador puede abrir espacio para otro.

    ✨ Bouabré y Michal: Francia llega con dos goleadores en plena confianza

    Francia encuentra su principal impulso reciente en Saïmon Bouabré, autor de los dos goles que eliminaron a Noruega. El futbolista francés posee una mezcla muy peligrosa de técnica, movilidad y llegada, especialmente cuando puede entrar al área sin ser detectado por los mediocampistas defensivos.

    Junto a él aparece Lucas Michal, máximo goleador francés del torneo antes de la semifinal con cuatro tantos. Marcó contra Sudáfrica, consiguió dos frente a Nueva Caledonia y asumió la responsabilidad del penalti definitivo contra Japón en el minuto 123.

    Michal ofrece algo fundamental en una semifinal: eficacia. Francia no siempre ha generado una gran cantidad de ocasiones claras durante las eliminatorias, pero su delantero necesita muy poco para convertir.

    Marruecos deberá impedir que pueda recibir entre central y lateral, especialmente cuando Benama levante la cabeza. Ese pase vertical puede resultar más peligroso que cualquier posesión prolongada.

    🚨 Ali Maamar, una ausencia importante en la defensa marroquí

    Mohamed Ouahbi tendrá que reconstruir parte de su estructura defensiva porque Ali Maamar no puede disputar la semifinal después de acumular dos tarjetas amarillas. Se trata de la gran baja confirmada antes del encuentro y afecta a una línea que había conseguido una notable estabilidad durante el torneo.

    La ausencia obligará a Marruecos a modificar una defensa donde Ismaël Baouf ha adquirido un protagonismo enorme. Baouf posee potencia, capacidad para anticipar y suficiente velocidad para defender lejos de su portería, características que serán especialmente importantes ante los movimientos franceses.

    Ouahbi dispone de alternativas, pero una semifinal contra Francia no parece el escenario ideal para introducir cambios forzados. Bouabré y Michal intentarán poner a prueba desde el comienzo cualquier duda en las coberturas, especialmente sobre el costado que deba reorganizarse.

    Las tarjetas acumuladas quedarán posteriormente borradas a partir de semifinales, por lo que ningún futbolista se perderá una hipotética final simplemente por recibir aquí su segunda amarilla del campeonato. El problema inmediato, sin embargo, pertenece a Maamar: tendrá que observar desde fuera el partido más importante de esta generación.

    📌 LADILLO | Francia ganó dos locos amistosos contra Marruecos hace solamente un año

    Existe un antecedente reciente especialmente llamativo. Francia y Marruecos disputaron dos amistosos Sub-20 en Clairefontaine durante octubre de 2024 y los Bleuets ganaron ambos: 4-3 y 5-4. En apenas unos días, ambas selecciones produjeron dieciséis goles y dejaron claro que cuando se encuentran pueden aparecer partidos completamente abiertos.

    El historial Sub-20 recogido por la Federación Francesa antes de esta semifinal muestra además otros enfrentamientos amistosos desde 2009, con ventaja general francesa, aunque nunca se habían cruzado en un Mundial de la categoría. Aquellos partidos de 2024, por tanto, sirven como referencia sobre el conocimiento existente entre muchos integrantes de ambas generaciones, pero difícilmente pueden utilizarse para anticipar el guion de Valparaíso.

    Una semifinal mundialista cambia las prioridades.

    Y Marruecos ya no es exactamente el mismo equipo que recibió nueve goles en aquellos dos amistosos.

    🌍 Veinte años después, Marruecos vuelve al lugar donde terminó su mejor Mundial

    Hay otro dato histórico que añade una enorme carga al encuentro. Marruecos no alcanzaba unas semifinales del Mundial Sub-20 desde Países Bajos 2005, precisamente su última participación antes de regresar ahora a Chile.

    Hace veinte años, los marroquíes llegaron hasta esta misma ronda después de realizar un extraordinario torneo, pero Nigeria terminó derrotándolos 3-0 y posteriormente Brasil se impuso en el encuentro por el tercer puesto.

    Aquella cuarta posición continúa siendo la mejor actuación marroquí en la competición.

    Hasta ahora.

    Francia posee una relación distinta con las rondas finales. Fue cuarta en 2011 y campeona mundial en Turquía 2013, con una generación encabezada por Paul Pogba, Samuel Umtiti, Florian Thauvin y Alphonse Areola. Desde entonces no había vuelto a alcanzar unas semifinales.

    Eso significa que cualquiera de los dos está a un partido de romper una larga espera.

    Marruecos puede disputar su primera final.

    Francia puede regresar doce años después.

    🔮 PRONÓSTICO | Una semifinal donde la paciencia puede ser tan importante como el talento

    Todo invita a imaginar un encuentro de enorme tensión táctica durante los primeros minutos. Marruecos no necesita precipitarse porque ha demostrado durante todo el Mundial que se siente cómoda sin dominar el balón, mientras Francia conoce perfectamente el peligro de conceder transiciones a un rival que ha castigado de esa manera a España, Brasil y Estados Unidos. Los Bleuets probablemente intentarán asumir algo más de iniciativa, pero deberán hacerlo sin desproteger una defensa que puede sufrir enormemente si Maamma, Gessime Yassine y Zabiri encuentran campo.

    Marruecos tratará de trasladar el encuentro hacia una zona emocional donde ya se encuentra completamente cómoda. Ha ganado partidos grandes, ha sufrido momentos de presión y ha demostrado una extraordinaria capacidad para convertir pocas ocasiones en mucho daño. Francia necesita evitar que el encuentro avance sin generar peligro, porque cada minuto de igualdad aumentará la confianza marroquí y puede terminar introduciendo dudas en un equipo francés que ya sufrió muchísimo frente a Japón.

    La segunda mitad puede abrir una semifinal distinta. Si aparece el cansancio, surgirán espacios y ambos banquillos tienen herramientas para modificar el ritmo. Francia puede utilizar a Michal, Moustapha Dabo, Fodé Sylla o Djylian N'Guessan según la estructura elegida inicialmente; Marruecos cuenta con variantes como Mohammed Hamony, Saad El Haddad o Younes El Bahraoui para mantener la velocidad cuando las piernas empiezan a pesar.

    La sensación es que ningún equipo conseguirá sentirse completamente cómodo durante demasiado tiempo. Francia posee más tradición en esta competición y una estructura técnicamente preparada para manejar la pelota, pero Marruecos lleva cinco partidos demostrando que el prestigio del rival le importa muy poco. Ya derrotó a España. Ya derrotó a Brasil. Ya dejó fuera a Estados Unidos. Francia representa el siguiente obstáculo de una generación que ha decidido tratar cada barrera histórica como si fuera solamente otro partido de fútbol.

    Valparaíso enfrenta a dos equipos que han aprendido a sobrevivir de maneras diferentes. Marruecos llega desde la convicción de quien ha derrotado a tres de las grandes potencias del torneo y encuentra en Maamma, Zabiri y Gessime Yassine un frente ofensivo preparado para castigar cualquier error. Francia aterriza después de reconstruirse tras una derrota durísima frente a Estados Unidos y de superar consecutivamente a Japón y Noruega, impulsada ahora por Bouabré, Michal y Benama. Hace tres años, Francia detuvo el sueño marroquí a un paso de una final mundialista absoluta. Ahora otra generación de los Cachorros del Atlas tiene delante el mismo escudo y exactamente la misma frontera.

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