🇺🇸 ESTADOS UNIDOS–CHINA: EL ROSE BOWL DECIDE ENTRE EL PODER DE UNA NACIÓN Y LA GENERACIÓN DE ORO ASIÁTICA
Las anfitrionas buscan recuperar la corona conquistada en 1991 ante una China que llega invicta, con 19 goles y una Sun Wen desatada; Mia Hamm, Michelle Akers y Julie Foudy desafían a las “Rosas de Acero” en una final capaz de marcar un antes y un después en la historia del fútbol femenino.
Pasadena se prepara este sábado 10 de julio para una de esas tardes capaces de trascender el resultado. Estados Unidos y China disputarán en el Rose Bowl la gran final del Mundial femenino de 1999, ante un estadio abarrotado y después de un campeonato que ha convertido el fútbol femenino en uno de los grandes fenómenos deportivos del verano norteamericano.
La final enfrenta a dos selecciones que llegan con un recorrido perfecto. Estados Unidos ha ganado sus cinco encuentros, ha marcado 18 goles y únicamente ha recibido tres. China presenta números todavía más contundentes: cinco victorias, 19 tantos a favor y apenas dos encajados. No existe, por tanto, una invitada inesperada. Llegan los dos equipos que más argumentos han acumulado durante el torneo.
Estados Unidos busca su segunda Copa del Mundo, después de conquistar la edición inaugural de 1991. China persigue la primera y ya sabe lo que significa disputar una gran final internacional: hace tres años consiguió la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta, precisamente después de perder el partido por el oro frente a las estadounidenses.
Pero la relación entre ambas ha cambiado desde entonces.
China ha crecido.
Sun Wen atraviesa un campeonato extraordinario.
Liu Ailing controla partidos desde el centro.
Gao Hong transmite seguridad bajo los palos.
Y las asiáticas ya han demostrado durante este mismo año que pueden derrotar a Estados Unidos.
El Rose Bowl no recibe simplemente a la favorita y a su aspirante.
Recibe a las dos mejores selecciones del campeonato.
📰 CONTEXTO ACTUAL | Estados Unidos ha soportado el peso de jugar un Mundial entero como favorita
Desde el primer día, la selección de Tony DiCicco ha competido acompañada por una expectativa gigantesca. El estreno frente a Dinamarca reunió una multitud en Nueva Jersey y terminó con victoria por 3-0, gracias a los goles de Mia Hamm, Julie Foudy y Kristine Lilly.
Nigeria planteó un comienzo mucho más incómodo en la segunda jornada y llegó a adelantarse, pero la reacción estadounidense fue devastadora: 7-1. Corea del Norte cayó posteriormente 3-0 y Estados Unidos cerró la primera fase con nueve puntos y trece goles.
Los problemas reales aparecieron en cuartos.
Alemania comenzó golpeando muy pronto y obligó a las anfitrionas a disputar uno de los partidos más exigentes del campeonato. Tiffeny Milbrett respondió, las alemanas volvieron a adelantarse y Estados Unidos necesitó otra remontada. Brandi Chastain y Joy Fawcett terminaron construyendo el 3-2 que mantuvo vivo el sueño.
La semifinal contra Brasil ofreció un desafío completamente diferente.
Las sudamericanas llegaban con Sissi, Pretinha y Formiga dentro de un ataque tremendamente peligroso, pero Cindy Parlow marcó a los cinco minutos y Estados Unidos supo proteger la ventaja. Michelle Akers, después de una actuación físicamente extraordinaria en el centro del campo, convirtió un penalti durante el tramo final para colocar el 2-0.
Cinco partidos.
Cinco victorias.
Y una final en casa.
La presión ya no puede ser mayor.
🇨🇳 China llega lanzada: 19 goles y una semifinal que estremeció al torneo
Si Estados Unidos ha necesitado sobrevivir a Alemania y Brasil, China aterriza en Pasadena después de su actuación más dominante.
Las asiáticas comenzaron el campeonato derrotando 2-1 a Suecia, pese a recibir un gol prácticamente al inicio. Después destrozaron 7-0 a Ghana, con un triplete de Sun Wen, y cerraron la fase de grupos superando 3-1 a Australia.
Doce goles en tres encuentros.
Nueve puntos.
El liderato nunca estuvo realmente en discusión.
Rusia consiguió contenerlas durante algunos periodos de los cuartos de final, pero Pu Wei y Jin Yan construyeron el 2-0.
Después esperaba Noruega.
La campeona mundial.
Una selección acostumbrada a imponer su fortaleza física.
China no se limitó a eliminarla.
La arrolló.
5-0.
Sun Wen abrió el marcador muy pronto y posteriormente añadió otro tanto. Liu Ailing marcó dos veces y Fan Yunjie completó una exhibición que transformó definitivamente la percepción del torneo.
China ya no llega como una selección técnicamente atractiva que intenta competir contra la gran potencia.
Llega como el equipo más goleador del Mundial.
♟️ EL DUELO TÁCTICO | Akers contra el corazón creativo de China
El partido puede empezar a decidirse en el centro del campo.
Michelle Akers ha evolucionado desde la extraordinaria goleadora de comienzos de la década hacia una futbolista capaz de controlar el equilibrio de todo el conjunto. Recupera, gana duelos aéreos, protege a la defensa y permite que Foudy y Lilly aparezcan más arriba.
Contra Brasil terminó físicamente exhausta después de una actuación de enorme desgaste.
Este sábado necesitará algo parecido.
China circula la pelota con una precisión extraordinaria y posee centrocampistas capaces de intercambiar posiciones constantemente. Liu Ailing, Pu Wei, Liu Ying y Zhao Lihong pueden combinar por dentro o llevar el juego hacia las bandas, obligando a la defensa rival a desplazarse.
Estados Unidos intentará que esas posesiones sean incómodas.
Contacto.
Presión.
Segundas jugadas.
Ritmo alto.
Las anfitrionas poseen una clara ventaja física y tratarán de llevar la final hacia un escenario donde cada pelota dividida termine siendo una batalla.
China necesita exactamente lo contrario.
Que corra el balón.
Que Sun Wen pueda recibir entre líneas.
Que Liu Ailing disponga de tiempo para levantar la cabeza.
Que Estados Unidos tenga que desplazarse de un costado al otro.
Quien consiga decidir el ritmo tendrá media final en sus manos.
⭐ NOMBRES PROPIOS | Sun Wen llega como la gran estrella del campeonato
Si existe una futbolista que ha marcado el Mundial chino, ésa es Sun Wen.
La atacante llega con siete goles y encabeza la carrera por ser máxima realizadora. Marcó tres frente a Ghana, dos contra Australia y otros dos en la semifinal frente a Noruega.
Pero las cifras solamente explican una parte.
Sun Wen puede retroceder para recibir.
Puede conducir.
Atacar el espacio.
Finalizar.
Y asociarse con Jin Yan o con las centrocampistas que llegan desde atrás.
La defensa estadounidense necesitará evitar que juegue de cara.
Carla Overbeck aporta experiencia y liderazgo, Joy Fawcett posee una enorme lectura defensiva y Kate Sobrero ofrece juventud y velocidad, pero China puede obligarlas a tomar decisiones constantemente mediante sus movimientos.
Sun Wen también llega con una confianza adicional.
Ya sabe lo que significa marcar y ganar contra Estados Unidos.
Y en una final, la memoria reciente importa.
🇺🇸 Mia Hamm puede decidir incluso cuando no marca
La gran figura mediática estadounidense es inevitablemente Mia Hamm.
Ha marcado menos de lo esperado durante el torneo —solamente encontró portería en el debut frente a Dinamarca—, pero interpretar ese dato como una falta de influencia sería un error.
Hamm está generando espacios.
Recibiendo lejos del área.
Asistiendo.
Atrayendo marcas.
Y permitiendo que Milbrett, Parlow o las centrocampistas encuentren mejores posiciones.
China conoce perfectamente el peligro.
Su defensa no puede concentrarse exclusivamente en ella porque Tiffeny Milbrett ya ha demostrado capacidad para castigar dentro del área, mientras Kristine Lilly y Julie Foudy ofrecen llegada desde posiciones retrasadas.
Estados Unidos posee además profundidad en el banquillo.
Shannon MacMillan puede aportar velocidad.
Tisha Venturini, presencia desde segunda línea.
Y Parlow representa una amenaza aérea formidable.
Tony DiCicco dispone de múltiples caminos.
🧤 Gao Hong frente a Briana Scurry, una batalla entre dos guardianas de primer nivel
La portería también ofrecerá un duelo magnífico.
Gao Hong lleva años considerada una de las mejores guardametas del fútbol femenino y forma parte del núcleo chino que alcanzó la final olímpica de 1996.
Delante de ella aparece una defensa enormemente disciplinada alrededor de Fan Yunjie y Wen Lirong, con Wang Liping y Bai Jie ofreciendo además capacidad para proyectarse.
China solamente ha recibido dos goles en cinco encuentros.
Estados Unidos, tres.
Briana Scurry representa en el otro arco la seguridad de una selección acostumbrada a competir en grandes torneos. Las anfitrionas no siempre han defendido sin problemas —Alemania consiguió hacerles daño en cuartos—, pero disponen de suficiente experiencia para corregir durante los propios partidos.
Si la final permanece igualada durante mucho tiempo, ambas guardametas pueden adquirir una importancia enorme.
Y nadie descarta que una noche semejante pueda prolongarse mucho más allá de los noventa minutos.
💥 Liu Ailing, la amenaza que llega desde atrás
Con tantos focos sobre Sun Wen, Estados Unidos podría cometer un error grave si olvida a Liu Ailing.
La centrocampista ha marcado tres tantos durante el torneo y llega después de conseguir un doblete contra Noruega.
Su capacidad para aparecer desde segunda línea complica cualquier marca.
Si Akers permanece demasiado cerca de Sun Wen, Liu puede encontrar espacio.
Si una central abandona su posición para frenarla, China puede utilizar el hueco.
Ésa es la gran riqueza ofensiva de las asiáticas.
No dependen exclusivamente de una goleadora.
Sun Wen es la estrella.
Pero la estructura funciona alrededor de muchas futbolistas técnicamente extraordinarias.
📌 LADILLO | China ya ha derrotado dos veces a Estados Unidos en 1999
Éste es probablemente el dato más importante para desmontar cualquier sensación de favoritismo excesivo.
China ha derrotado dos veces a Estados Unidos durante este mismo año.
En marzo, durante la Algarve Cup, las asiáticas ganaron 2-1.
Volvieron a repetir ese resultado en abril en Nueva Jersey.
Entre ambos encuentros hubo también una victoria estadounidense por 2-1 en Hershey.
Es decir: en los tres enfrentamientos disputados entre ambas durante 1999 antes del Mundial, China ganó dos.
Las norteamericanas no pueden interpretar esta final como un partido donde bastará con imponer su condición de anfitrionas.
Conocen perfectamente el nivel de su rival.
Existe además un precedente todavía mayor.
La final olímpica de Atlanta 1996 enfrentó precisamente a Estados Unidos y China. Las anfitrionas se impusieron 2-1 y conquistaron el primer oro olímpico de la historia del fútbol femenino.
Tres años después, China dispone de la oportunidad de responder.
Y esta vez el premio es todavía mayor.
🏆 Estados Unidos busca recuperar el trono; China quiere conquistar el mundo por primera vez
Estados Unidos ganó el Mundial inaugural de China 1991, derrotando a Noruega en la final.
Cuatro años después terminó tercera en Suecia 1995.
Ahora vuelve a disputar el partido decisivo y puede convertirse en la primera selección que conquista dos Copas del Mundo femeninas.
Pero el significado de esta final supera incluso el palmarés.
El torneo ha llenado enormes estadios en todo el país.
Las jugadoras estadounidenses se han convertido en rostros reconocibles.
El Rose Bowl estará abarrotado.
Una victoria podría representar un impulso gigantesco para el desarrollo del fútbol femenino en Estados Unidos.
China persigue su propia revolución.
Fue cuarta en el Mundial de 1995.
Plata olímpica en 1996.
Dominadora absoluta del fútbol asiático.
Ahora alcanza por primera vez una final mundialista.
No es una aparición repentina.
Es la consecuencia de años instalándose progresivamente entre las mejores.
Solo falta la Copa.
🔥 18 goles contra 19: la final enfrenta a los dos ataques más productivos
La estadística resume la magnitud ofensiva.
Estados Unidos ha marcado 18 goles.
China, 19.
Las estadounidenses presentan un reparto mayor entre varias futbolistas.
Las asiáticas tienen a Sun Wen como gran referencia, pero también han encontrado tantos de Liu Ailing, Jin Yan, Pu Wei, Zhao Lihong, Zhang Ouying o Fan Yunjie.
La final no enfrenta, por tanto, a un equipo ofensivo contra uno defensivo.
Enfrenta a dos selecciones acostumbradas a marcar.
La cuestión será comprobar cuánto cambia esa naturaleza cuando el título queda a solamente un error.
Porque una final tiende a estrechar los espacios.
Y ambos equipos poseen defensas suficientemente buenas como para conseguirlo.
🔮 PRONÓSTICO RESERVADO | La final puede decidirse entre la presión estadounidense y la pausa china
Estados Unidos buscará elevar el ritmo.
China intentará controlarlo.
Ahí está probablemente la esencia del partido.
Las anfitrionas querrán que Akers imponga su presencia en el centro, que Foudy y Lilly ganen las segundas jugadas y que Hamm y Milbrett puedan atacar antes de que China reorganice su defensa.
Las asiáticas necesitan sobrevivir a ese primer impulso.
Si consiguen circular la pelota, Estados Unidos tendrá que correr.
Y entonces Sun Wen empezará a encontrar espacios.
El primer gol puede alterar completamente el planteamiento.
Si marcan las estadounidenses, China tendrá que asumir más riesgos y el Rose Bowl se convertirá en un escenario emocionalmente asfixiante.
Si golpean las asiáticas, aparecerá una presión gigantesca sobre un equipo estadounidense que lleva todo el verano viviendo con la obligación de ganar.
Y cuanto más se prolongue la igualdad, más crecerá la tensión.
No parece una final preparada para una favorita indiscutible.
China ya ha demostrado dos veces este año que puede derrotar a Estados Unidos.
Estados Unidos ha demostrado durante todo el Mundial que puede ganar incluso cuando el partido intenta escapar de sus manos.
Pasadena recibe a la gran potencia histórica y a la selección que amenaza con cambiar el orden mundial. Estados Unidos juega en casa, con Hamm, Akers, Foudy y Lilly persiguiendo una segunda estrella. China llega con Sun Wen en estado de gracia, 19 goles y el recuerdo de dos victorias recientes sobre las anfitrionas. Hace tres años se disputaron el oro olímpico. Ahora el Rose Bowl vuelve a colocarlas frente a frente con un premio todavía mayor. Solamente una terminará el siglo como campeona del mundo.
