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Estados Unidos China Final Estados Unidos 1999

    🇩🇪 ALEMANIA–SUECIA: CALIFORNIA CORONA A UNA NUEVA REINA DEL MUNDO

    La campeona de Europa desafía a la generación sueca que quiere cobrarse la revancha de 2001: Birgit Prinz llega desatada, Hanna Ljungberg y Victoria Svensson amenazan al espacio y Carson decidirá qué selección levanta por primera vez la Copa del Mundo.

    El fútbol femenino conocerá este domingo 12 de octubre una nueva campeona mundial. Alemania y Suecia disputan en el Home Depot Center de Carson, California, la gran final del Mundial de Estados Unidos 2003, un partido inesperado para quienes imaginaban otra coronación del conjunto anfitrión, pero perfectamente coherente con lo ocurrido durante las últimas semanas.

    Alemania ha llegado hasta aquí atropellando prácticamente todo lo que encontró a su paso. Veintitrés goles en cinco encuentros, una producción ofensiva extraordinaria y una semifinal donde dejó fuera nada menos que a Estados Unidos, campeona vigente y gran favorita del torneo. Suecia ha recorrido un camino mucho más sufrido: perdió en el debut, necesitó reaccionar inmediatamente y posteriormente fue eliminando campeonas continentales hasta alcanzar la primera final mundialista de su historia.

    Existe además una historia reciente imposible de ignorar. Hace solamente dos años, estas mismas selecciones disputaron la final de la Eurocopa de 2001. Suecia consiguió llevar aquel encuentro hasta la prórroga, pero Alemania terminó conquistando el título mediante un gol de oro de Claudia Müller.

    Ahora vuelven a encontrarse.

    Pero esta vez no está en juego Europa.

    Está en juego el mundo.

    📰 CONTEXTO ACTUAL | Alemania llega convertida en una máquina ofensiva

    El recorrido alemán comenzó con una advertencia. Canadá se adelantó muy pronto en el primer partido, pero aquello no provocó nervios: Alemania reaccionó, terminó imponiéndose 4-1 y empezó a mostrar una variedad ofensiva que se ha mantenido durante todo el campeonato.

    Japón fue derrotado 3-0.

    Argentina recibió un 6-1.

    La fase de grupos terminó así con nueve puntos, trece goles marcados y apenas dos recibidos.

    Pero aquello solamente era el comienzo.

    Rusia apareció en cuartos y aguantó durante la primera parte, hasta que Alemania convirtió la segunda mitad en una avalancha. 7-1, siete goles repartidos entre varias futbolistas y una Birgit Prinz que volvió a demostrar por qué es una de las grandes referencias del fútbol mundial.

    Las semifinales presentaban un desafío completamente distinto.

    Estados Unidos jugaba en casa, defendía la corona conquistada en 1999 y contaba con Mia Hamm, Abby Wambach, Kristine Lilly y varias de las futbolistas más importantes de la época.

    Alemania respondió con personalidad.

    Kerstin Garefrekes abrió el marcador muy pronto, Silke Rottenberg sostuvo al equipo durante los mejores minutos estadounidenses y, ya en el tramo final, Maren Meinert y Birgit Prinz completaron el 3-0.

    La Mannschaft no solamente había eliminado a la campeona.

    La había dejado sin marcar.

    Ahora llega a la final con 23 goles y un convencimiento cada vez mayor de que el título puede ser suyo.

    🇸🇪 Suecia perdió en el debut y desde entonces no ha dejado de crecer

    El Mundial sueco comenzó precisamente contra Estados Unidos.

    Y empezó mal.

    La selección anfitriona se impuso 3-1, obligando a las escandinavas a disputar inmediatamente una segunda jornada casi decisiva.

    La respuesta fue excelente.

    Victoria Svensson marcó muy pronto frente a Corea del Norte y Suecia protegió el 1-0 ante una de las selecciones asiáticas más fuertes. Nigeria cayó posteriormente 3-0, con Hanna Ljungberg firmando dos goles, y el equipo aseguró su presencia en las eliminatorias.

    A partir de entonces comenzó el verdadero crecimiento sueco.

    Brasil esperaba en cuartos con una generación técnicamente extraordinaria, pero Suecia llevó el partido hacia un terreno mucho más físico. Svensson abrió el marcador de cabeza y, después del empate brasileño, Malin Andersson decidió el 2-1 mediante un lanzamiento de falta.

    Canadá planteó todavía más problemas en semifinales.

    Las norteamericanas se adelantaron y Suecia llegó a los últimos once minutos eliminada. Entonces apareció la reacción.

    Malin Moström consiguió el empate.

    La joven Josefine Öqvist hizo posteriormente el 2-1.

    Y Suecia alcanzó por primera vez la final mundialista.

    No posee la producción goleadora alemana.

    Pero lleva cuatro victorias consecutivas después de aquella derrota inicial.

    Y llega convencida de que sabe sobrevivir cuando el partido se vuelve incómodo.

    ♟️ EL DUELO TÁCTICO | Alemania quiere dominar; Suecia necesita espacios para correr

    Tina Theune-Meyer ha construido un equipo tremendamente completo.

    Alemania puede dominar mediante la posesión, pero no depende de ella.

    Puede atacar por fuera.

    Buscar a Prinz directamente.

    Llegar mediante las centrocampistas.

    O aprovechar el balón parado.

    Renate Lingor y Bettina Wiegmann proporcionan una mezcla magnífica entre creatividad, experiencia y disciplina táctica. Maren Meinert puede aparecer entre líneas y Garefrekes añade potencia desde zonas exteriores.

    Pero todo el sistema ofensivo termina gravitando alrededor de Birgit Prinz.

    Suecia deberá decidir cuánto puede adelantar la defensa.

    Si juega demasiado atrás, permitirá que Alemania instale su centro del campo cerca del área.

    Si adelanta metros, Prinz puede atacar la espalda.

    Las suecas tienen, sin embargo, un argumento muy peligroso: la velocidad de Hanna Ljungberg y Victoria Svensson.

    Alemania suele incorporar futbolistas desde posiciones retrasadas y utiliza mucha gente en campo contrario. Una pérdida puede abrir espacios para que Suecia encuentre directamente a sus delanteras.

    Ése puede ser el plan de Marika Domanski Lyfors.

    Defender juntas.

    Recuperar.

    Y atacar antes de que Alemania pueda reorganizarse.

    ⭐ NOMBRES PROPIOS | Birgit Prinz llega como la gran figura del Mundial

    La final tiene una protagonista evidente.

    Birgit Prinz llega con siete goles y lidera la clasificación de máximas goleadoras.

    Antes de las semifinales ya era la gran amenaza alemana. Contra Estados Unidos volvió a aparecer, cerrando el marcador y confirmando un campeonato extraordinario.

    Su importancia supera además el gol.

    Prinz puede jugar de espaldas.

    Atacar el espacio.

    Asistir.

    Fijar centrales.

    Y generar metros para que Meinert o Garefrekes lleguen desde atrás.

    Suecia necesitará una actuación prácticamente perfecta de su línea defensiva.

    La gran dificultad es que Prinz no permanece siempre dentro del área. Cuando retrocede, obliga a una central a decidir si acompañarla. Si nadie sale, puede girarse. Si alguien la persigue, Alemania obtiene el hueco.

    Con apenas 25 años ya posee una experiencia extraordinaria: disputó la final mundialista de 1995 siendo adolescente y lleva años instalada entre las mejores atacantes de Europa.

    Ahora tiene delante la oportunidad de conseguir aquello que aquella generación no pudo alcanzar.

    La Copa del Mundo.

    🇸🇪 Ljungberg y Svensson: la pareja que puede hacer daño al gigante alemán

    Suecia presenta un ataque menos dominante, pero tremendamente complementario.

    Hanna Ljungberg es movilidad, agresividad y capacidad para atacar el área.

    Victoria Svensson combina velocidad, potencia y un magnífico juego aéreo.

    Las dos están realizando un Mundial extraordinario.

    Ljungberg fue decisiva frente a Nigeria y continúa siendo una de las principales amenazas ofensivas. Svensson marcó contra Corea del Norte y volvió a hacerlo en cuartos ante Brasil.

    Su entendimiento puede convertirse en una de las grandes claves.

    Alemania posee centrales fuertes, pero Suecia intentará impedir que puedan defender siempre mirando hacia delante. Si Ljungberg o Svensson consiguen atacar balones detrás de la última línea, Rottenberg tendrá que intervenir mucho más lejos de su portería.

    La final puede decidirse precisamente ahí.

    Alemania quiere que el balón llegue controlado hasta Prinz.

    Suecia quiere que sus delanteras reciban metros.

    🧤 Silke Rottenberg, la muralla que derribó a Estados Unidos

    La semifinal alemana también tuvo una protagonista bajo los palos.

    Silke Rottenberg firmó una actuación extraordinaria frente a Estados Unidos.

    La campeona generó oportunidades y tuvo momentos de enorme presión, pero la guardameta respondió una y otra vez, especialmente cuando el 1-0 mantenía completamente abierta la eliminatoria.

    Esa actuación añade todavía más seguridad a Alemania.

    Suecia no dispondrá probablemente de tantas ocasiones.

    Necesitará aprovecharlas.

    Caroline Jönsson afrontará una situación bastante distinta en la otra portería. Alemania ha promediado más de cuatro goles por encuentro y obliga a la guardameta rival a convivir constantemente con centros, disparos y segundas jugadas.

    Suecia necesitará protegerla.

    Porque si Jönsson se convierte demasiado pronto en la protagonista, significará que Alemania ha llevado el partido exactamente donde quiere.

    🚑 Alemania aprendió a competir sin Steffi Jones

    El recorrido alemán también contiene una pérdida importante.

    Steffi Jones sufrió una grave lesión de rodilla durante la fase de grupos y quedó fuera del resto del Mundial.

    La central era una de las futbolistas con mayor experiencia de la selección y su ausencia obligó a reorganizar una defensa que, sin embargo, ha respondido de manera extraordinaria.

    Alemania ha encajado solamente tres goles en cinco partidos y llega además después de mantener a cero precisamente a Estados Unidos.

    Jugadoras como Ariane Hingst, Sandra Minnert, Stefanie Gottschlich y Kerstin Stegemann han asumido responsabilidades adicionales.

    Eso dice mucho de la profundidad alemana.

    Perder a una futbolista de semejante importancia podía haber alterado completamente el torneo.

    En cambio, el equipo continuó creciendo.

    🧠 Malin Moström y Malin Andersson, el cerebro sueco

    Suecia no puede limitarse a lanzar balones largos hacia Ljungberg y Svensson.

    Necesita competir en el centro del campo.

    Y ahí aparecen dos futbolistas fundamentales.

    Malin Moström posee capacidad para conducir, llegar y enlazar con las atacantes. Fue precisamente ella quien consiguió el empate frente a Canadá cuando la final parecía alejarse.

    Malin Andersson aporta experiencia, golpeo y una enorme importancia en las acciones a balón parado.

    Alemania deberá evitar faltas innecesarias alrededor del área.

    Suecia ya eliminó a Brasil mediante una acción de Andersson y puede convertir cualquier lanzamiento lateral en una oportunidad.

    La Mannschaft posee más recursos ofensivos.

    Pero una final no siempre la gana quien produce más.

    A veces la gana quien aprovecha mejor los pequeños detalles.

    📌 LADILLO | Dos años después de la final europea, vuelven a encontrarse por el mundo

    El antecedente más poderoso está todavía muy reciente.

    Alemania y Suecia disputaron la final de la Eurocopa de 2001 en Ulm.

    El encuentro terminó 0-0 después de los noventa minutos y necesitó prórroga.

    Entonces apareció Claudia Müller para marcar el gol de oro que entregó el campeonato a Alemania.

    Suecia estuvo muy cerca.

    Pero volvió a quedarse sin título.

    Además, Alemania ya había derrotado 3-1 a las suecas durante la fase de grupos de aquel mismo Europeo.

    Ahora la Oranje escandinava —convertida definitivamente en una potencia internacional— tiene la posibilidad de responder en un escenario todavía mayor.

    Existe otro dato histórico interesante.

    Ya se enfrentaron dos veces en Mundiales anteriores.

    Suecia goleó 4-0 a Alemania en el partido por el tercer puesto de 1991 y volvió a vencer 3-2 durante la fase de grupos de 1995.

    En Copas del Mundo, por tanto, el recuerdo favorece a las suecas.

    En la historia reciente europea, el dominio pertenece a Alemania.

    Carson resolverá qué antecedente pesa más.

    🌍 Una final que garantiza una nueva campeona mundial

    Estados Unidos quedó eliminado.

    Noruega tampoco está.

    Y eso significa que el Mundial femenino tendrá una campeona inédita.

    Hasta ahora solamente Estados Unidos y Noruega han levantado la Copa.

    Alemania ya estuvo muy cerca.

    En 1995 llegó a la final, pero perdió 2-0 frente a Noruega.

    Suecia nunca había disputado el partido definitivo, aunque fue tercera en la edición inaugural de 1991.

    Este domingo una de las dos estrenará su estrella.

    Para Alemania existe además otra oportunidad extraordinaria: convertirse en el primer país que conquista una Copa del Mundo absoluta tanto en categoría masculina como femenina.

    Suecia, por su parte, puede confirmar definitivamente el salto de una generación que fue subcampeona europea en 2001 y que ahora se encuentra a un solo partido de dominar el planeta.

    ⚽ 23 goles contra 9: dos caminos completamente diferentes

    La estadística explica buena parte de la final.

    Alemania ha marcado 23 goles.

    Suecia, nueve.

    La diferencia resulta enorme.

    Pero ambas están en exactamente el mismo lugar.

    Alemania ha construido partidos de enorme volumen ofensivo: 4-1, 3-0, 6-1, 7-1 y 3-0.

    Suecia ha necesitado competir mucho más cerca del límite: 1-3, 1-0, 3-0, 2-1 y 2-1.

    Una ha dominado.

    La otra ha sobrevivido.

    Y una final puede favorecer cualquiera de esas dos capacidades.

    Alemania deberá evitar que su extraordinario recorrido genere una sensación de obligación.

    Suecia sabe que puede permanecer dentro del partido hasta el final.

    Canadá ya descubrió las consecuencias.

    🔮 PRONÓSTICO RESERVADO | Alemania tiene más armas; Suecia quiere llevar la final hacia los nervios

    Sobre el papel, Alemania llega como favorita.

    Tiene más gol.

    Posee a la máxima realizadora del torneo.

    Acaba de eliminar con enorme autoridad a Estados Unidos.

    Y su centro del campo ofrece una profundidad extraordinaria.

    Pero Suecia representa exactamente el tipo de rival capaz de transformar una final en un problema.

    Las escandinavas no necesitan dominar.

    Pueden defender juntas.

    Esperar.

    Utilizar el balón parado.

    Buscar a Ljungberg y Svensson.

    Y conseguir que el reloj empiece a pesar sobre Alemania.

    El primer gol puede resultar decisivo.

    Si marca Alemania, Suecia tendrá que abrirse y permitirá más metros para Prinz y compañía.

    Si golpean las suecas, la selección alemana se enfrentará a una situación que apenas ha necesitado gestionar durante el torneo: perseguir un resultado en una final.

    Y después existe el recuerdo de 2001.

    Suecia ya sabe cómo llevar a Alemania hasta la prórroga.

    Alemania ya sabe cómo sobrevivir a ese escenario.

    Carson reúne a dos selecciones europeas que llevan años aproximándose al trono y que finalmente han eliminado a todas las campeonas que podían impedir su coronación. Alemania llega impulsada por los siete goles de Birgit Prinz y una producción ofensiva extraordinaria; Suecia responde con Ljungberg, Svensson y una resistencia que ya la llevó a remontar cuando parecía eliminada. Una busca completar aquello que se escapó en la final de 1995. La otra quiere borrar la herida europea de 2001. Cuando termine la mañana californiana, una de las dos habrá conquistado por primera vez el mundo.

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