🇩🇪 ALEMANIA–BRASIL: LA MURALLA DE LA CAMPEONA CONTRA EL FÚTBOL DE MARTA
Alemania defiende la corona sin haber recibido un solo gol en todo el Mundial; Brasil alcanza por primera vez la gran final después de atropellar a Estados Unidos. Birgit Prinz contra Marta, la disciplina germana frente al talento brasileño y una noche en Shanghái que puede cambiar la historia del fútbol femenino.
Shanghái se prepara este domingo 30 de septiembre para una final extraordinaria. Alemania y Brasil disputan el título del Mundial femenino de China 2007, enfrentando a la vigente campeona contra una selección brasileña que jamás había llegado tan lejos y que aterriza en el último partido después de firmar una de las mayores exhibiciones que recuerda la competición.
Los números explican perfectamente la dimensión del duelo. Alemania ha marcado 19 goles en cinco encuentros y todavía no ha recibido ninguno. Brasil suma 17 tantos y solamente ha encajado dos. Entre ambas acumulan 36 goles antes de la final y presentan a dos de las futbolistas más determinantes del planeta: Birgit Prinz, símbolo de la campeona mundial, y Marta, actual mejor jugadora del mundo y máxima goleadora del campeonato con siete tantos.
Pero la final contiene mucho más que una batalla entre estrellas.
Alemania puede convertirse en la primera selección capaz de defender con éxito un título mundial femenino, después de conquistar Estados Unidos 2003. Brasil tiene ante sí la oportunidad de colocar por primera vez a Sudamérica en lo más alto de la competición.
La Mannschaft representa continuidad, estructura, poderío físico y una defensa prácticamente perfecta.
Brasil representa desequilibrio, imaginación, regate y un ataque que acaba de dejar fuera a Estados Unidos mediante un contundente 4-0.
Dos equipos invictos.
Dos estilos.
Y una Copa del Mundo esperando en el Hongkou Football Stadium.
📰 CONTEXTO ACTUAL | Alemania ha convertido su portería en territorio prohibido
El campeonato de Alemania comenzó mediante una declaración de autoridad difícilmente superable.
11-0 frente a Argentina.
La vigente campeona ofreció en Shanghái una demostración ofensiva descomunal y confirmó desde la primera jornada que no había viajado a China simplemente para defender prestigio.
Inglaterra consiguió frenar aquel impulso mediante un 0-0, pero ni siquiera ese encuentro alteró la estructura alemana. Japón cayó posteriormente por 2-0 y el equipo de Silvia Neid terminó primero de su grupo.
Las eliminatorias han reforzado todavía más la sensación de poderío.
3-0 a Corea del Norte en cuartos.
3-0 a Noruega en semifinales.
Cinco partidos.
Cuatro victorias.
Un empate.
Diecinueve goles.
Cero recibidos.
Nadine Angerer todavía no sabe lo que significa recoger un balón de su portería durante este Mundial. Delante de ella, futbolistas como Ariane Hingst, Annike Krahn, Kerstin Stegemann o Linda Bresonik han levantado una estructura defensiva que concede poquísimo y permite al equipo competir siempre desde una situación favorable.
Alemania no necesita precipitarse porque sabe que el rival tendrá que hacer algo extraordinario para marcarle.
Ese convencimiento puede ser una de sus principales armas en la final.
🇧🇷 Brasil llega después de hacer algo que parecía imposible
Brasil también ha ganado prácticamente todo lo que ha encontrado por delante.
Comenzó derrotando 5-0 a Nueva Zelanda, con dos goles de Marta, y posteriormente goleó 4-0 a la anfitriona China en un partido donde Marta y Cristiane firmaron sendos dobletes.
El 1-0 frente a Dinamarca completó una fase de grupos perfecta.
Tres victorias.
Diez goles.
Ninguno recibido.
Australia estuvo mucho más cerca de cambiar el rumbo brasileño en cuartos. Brasil llegó a colocarse 2-0, las Matildas reaccionaron hasta empatar y Cristiane apareció en el tramo final para conseguir el 3-2.
Entonces llegó Estados Unidos.
La gran potencia mundial.
Una selección que llevaba más de cincuenta partidos sin perder.
Brasil la desmontó.
4-0.
Un autogol abrió el marcador, Marta consiguió dos tantos y Cristiane añadió otro. Pero incluso el resultado se queda corto para explicar la impresión que dejó la semifinal. Brasil jugó con velocidad, técnica, agresividad y una libertad ofensiva que convirtió al equipo estadounidense en un espectador durante largos periodos.
Especialmente memorable fue Marta.
Su segundo gol, después de superar a varias rivales mediante una combinación de control, giro, regate y definición, terminó de confirmar algo que todo el campeonato venía anunciando:
Brasil posee a la futbolista más desequilibrante del torneo.
♟️ EL DUELO TÁCTICO | Alemania quiere estructura; Brasil necesita convertir el partido en improvisación
La final presenta una batalla conceptual fascinante.
Alemania se siente cómoda dentro del orden.
Brasil quiere romperlo.
Silvia Neid ha construido un equipo donde prácticamente cada futbolista conoce perfectamente qué espacio debe ocupar. Renate Lingor y Simone Laudehr proporcionan equilibrio en el centro, Kerstin Garefrekes aporta recorrido, Melanie Behringer puede abrir el campo y Birgit Prinz fija la referencia ofensiva.
Las alemanas no necesitan realizar veinte pases para generar peligro.
Pueden atacar mediante una recuperación.
Una transición.
Un centro.
Un balón parado.
O una aparición de Prinz.
Brasil tiene otro lenguaje.
Marta disfruta cuando el partido pierde sus referencias.
Puede comenzar en una banda y terminar dentro del área.
Cristiane puede fijar centrales o moverse hacia los costados.
Daniela aparece desde atrás.
Formiga proporciona equilibrio y experiencia.
Cuando las brasileñas consiguen combinar a pocos toques y liberar a Marta entre líneas, defenderlas empieza a convertirse en una persecución.
Alemania debe impedir precisamente eso.
No perseguir a Marta donde ella quiera.
Cerrar espacios.
Mantener ayudas.
Y conseguir que reciba de espaldas.
Si la brasileña puede girarse, incluso una defensa que lleva cinco partidos sin encajar tendrá problemas.
⭐ NOMBRES PROPIOS | Marta llega a la última noche como dueña del Mundial
Hay pocas dudas sobre quién ha marcado el ritmo individual del campeonato.
Marta suma siete goles antes de la final.
Dos contra Nueva Zelanda.
Dos frente a China.
Uno contra Australia.
Y dos en la espectacular semifinal frente a Estados Unidos.
Con apenas 21 años y después de haber sido elegida Mejor Jugadora Mundial de la FIFA en 2006, la atacante del Umeå IK ha convertido este Mundial en una demostración continua de talento.
Alemania la conoce bien.
Varias de sus futbolistas ya sufrieron a Marta en competiciones europeas de clubes, especialmente cuando el Umeå derrotó con contundencia al Frankfurt en la final de la Copa de la UEFA femenina de 2004.
Pero conocerla no significa poder detenerla.
Marta posee una virtud especialmente complicada para cualquier defensa: resulta difícil anticipar su siguiente decisión. Puede conducir, disparar, regatear o asistir prácticamente desde el mismo gesto.
La final pasará inevitablemente por ella.
👑 Birgit Prinz, la respuesta de la campeona
Alemania tiene su propia gran referencia.
Birgit Prinz llega con cuatro goles antes de la final y con algo que Marta todavía no posee: experiencia levantando una Copa del Mundo.
Fue una de las grandes protagonistas del título de 2003 y ahora ejerce como capitana de una selección que pretende establecer una dinastía.
Su fútbol es completamente diferente al de Marta.
Prinz posee potencia.
Lectura del área.
Juego de espaldas.
Capacidad para arrastrar centrales.
Y una extraordinaria eficacia cuando encuentra espacio cerca de la portería.
Brasil deberá evitar que reciba balones cómodos dentro del área porque Alemania tiene suficientes jugadoras para aprovechar cualquier segunda jugada que genere.
Prinz representa además el punto de inicio de la presión alemana.
La campeona defiende desde su delantera.
Y eso explica parcialmente por qué Angerer todavía no ha recibido un gol.
🧤 Nadine Angerer ante el examen definitivo
Una de las grandes historias alemanas del torneo está bajo los palos.
Nadine Angerer llegó al Mundial después de pasar durante años a la sombra de Silke Rottenberg, histórica guardameta de la selección. Las lesiones de Rottenberg terminaron abriendo definitivamente la puerta de la titularidad.
Angerer ha respondido con cinco porterías a cero.
Argentina no marcó.
Inglaterra tampoco.
Japón, Corea del Norte y Noruega terminaron igualmente sin superar a la guardameta.
Pero Brasil representa algo diferente.
Marta dispara desde cualquier posición.
Cristiane es poderosa dentro del área.
Daniela posee un golpeo magnífico.
Formiga puede aparecer desde segunda línea.
Alemania ha construido su final desde una defensa impecable.
Brasil quiere ser la selección que finalmente encuentre la grieta.
💥 Marta y Cristiane: catorce goles convertidos en una amenaza permanente
La atención sobre Marta puede provocar un problema adicional.
Cristiane llega con cinco goles.
Eso significa que entre ambas han conseguido doce de los diecisiete tantos brasileños anteriores a la final.
No existe una solución tan simple como colocar dos defensoras sobre Marta.
Si Alemania dedica demasiadas ayudas a su vigilancia, Cristiane puede recibir con mayor libertad dentro del área.
Y existe todavía más talento.
Daniela posee llegada y disparo.
Formiga aporta experiencia y equilibrio.
Renata Costa ofrece capacidad para iniciar desde atrás.
Pretinha puede aparecer como alternativa ofensiva.
Brasil no ha alcanzado la final gracias únicamente a una futbolista.
Marta eleva al equipo.
Pero el equipo también permite que Marta juegue libre.
🧱 Alemania no ha encajado: 450 minutos de perfección defensiva
El dato resulta extraordinario.
Alemania llega a la final sin haber recibido un solo gol durante todo el campeonato.
No se trata únicamente de Angerer.
La presión comienza arriba.
El centro del campo dificulta el primer pase rival.
Las centrales protegen perfectamente el área.
Y cuando una jugadora abandona su posición, otra ocupa inmediatamente el espacio.
Brasil presenta la prueba definitiva porque ninguna selección anterior había llegado con semejante capacidad para romper duelos individuales.
La gran pregunta de Shanghái será sencilla:
¿Qué ocurre cuando la mejor defensa del campeonato se encuentra con el ataque más imprevisible?
Hasta ahora Alemania ha encontrado respuestas para todo.
Brasil cree tener una pregunta diferente.
📌 LADILLO | Dos precedentes mundialistas y dos historias completamente diferentes
Alemania y Brasil ya se han encontrado dos veces en una Copa del Mundo femenina.
El primer precedente llegó en Suecia 1995.
Alemania ganó 6-1 durante la fase de grupos y terminó alcanzando posteriormente la final del torneo.
Volvieron a cruzarse en Estados Unidos 1999.
Aquella vez el escenario cambió radicalmente y el partido terminó 3-3, uno de los encuentros más espectaculares de la fase de grupos.
Ahora llega el tercer enfrentamiento mundialista.
Y por primera vez será por la Copa.
Existe además otro antecedente especialmente doloroso para Brasil. En los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, Alemania derrotó a la Seleção tanto durante la fase de grupos como posteriormente en el partido por la medalla de bronce.
La historia reciente favorece a las europeas.
Pero nunca Brasil había llegado a un enfrentamiento semejante con una Marta en este estado de forma.
🏆 Alemania busca algo que nadie ha conseguido; Brasil quiere cambiar la historia de Sudamérica
El significado de la final trasciende ampliamente el encuentro.
Alemania conquistó su primera Copa del Mundo femenina en 2003, derrotando a Suecia en la final.
Cuatro años después puede convertirse en la primera selección que gana dos Mundiales femeninos consecutivos.
También igualaría los dos títulos de Estados Unidos y compartiría el primer puesto histórico de la competición.
Brasil se encuentra ante una frontera completamente diferente.
Es su primera final mundialista.
Nunca una selección sudamericana había llegado hasta el partido decisivo.
El crecimiento ha sido progresivo. Brasil terminó tercera en 1999, ha consolidado una generación extraordinaria y ahora dispone de una futbolista considerada la mejor del planeta.
Ganar en Shanghái significaría completar una revolución.
Y situar por primera vez la Copa del Mundo femenina en Sudamérica.
🔮 PRONÓSTICO RESERVADO | La final dependerá de quién consiga sacar al otro de su zona de confort
Alemania parte con una ventaja evidente.
Sabe exactamente quién es.
Su estructura no ha cambiado durante el campeonato.
Defiende bien.
Ataca con suficientes recursos.
Tiene experiencia.
Y todavía no ha encajado.
Brasil llega desde un lugar más imprevisible.
Puede cometer errores.
Concedió dos goles frente a Australia.
En ocasiones su estructura defensiva ofrece espacios.
Pero tiene futbolistas capaces de destruir cualquier plan mediante una acción individual.
Ahí está la final.
Alemania intentará convertirla en un partido ordenado.
Brasil querrá transformarla en fútbol.
En regates.
En transiciones.
En situaciones donde Marta pueda mirar a su defensora y decidir el siguiente movimiento.
El primer gol puede resultar todavía más importante que habitualmente.
Si marca Alemania, Brasil tendrá que asumir riesgos ante una selección que lleva todo el Mundial defendiendo ventajas.
Si golpea la Seleção, la vigente campeona deberá afrontar por primera vez un escenario desconocido en China: perseguir el marcador.
Shanghái enfrenta a la campeona mundial con la selección que acaba de destruir a la gran potencia estadounidense. Alemania llega con 19 goles, cinco porterías a cero y Birgit Prinz preparada para defender la corona. Brasil responde con 17 tantos, Cristiane atacando el área y Marta jugando un Mundial que amenaza con convertirse en leyenda. Una quiere construir una dinastía. La otra, inaugurar una historia. La última palabra pertenece a noventa minutos entre la mejor defensa y el talento más imprevisible del campeonato.
