🇺🇸 ESTADOS UNIDOS–JAPÓN: VANCOUVER REABRE LA HERIDA DE 2011
Cuatro años después de la coronación japonesa en Alemania y tres después de la revancha olímpica estadounidense en Londres, las dos grandes potencias vuelven a encontrarse por el título mundial: Lloyd, Morgan y Wambach frente a Miyama, Sawa y una Nadeshiko que quiere defender su corona.
El fútbol femenino parece empeñado en enfrentar una y otra vez a Estados Unidos y Japón cuando hay un gran título sobre la mesa. Este domingo 5 de julio, el BC Place de Vancouver vivirá el tercer gran capítulo de una rivalidad que en apenas cuatro años ha pasado de ser un enfrentamiento entre dos selecciones de primer nivel a convertirse en uno de los grandes clásicos contemporáneos.
En 2011, Japón sorprendió al gigante norteamericano en la final del Mundial de Alemania. Estados Unidos se adelantó dos veces, las Nadeshiko respondieron otras tantas y el título terminó decidiéndose desde los once metros. Japón levantó entonces la primera Copa del Mundo de su historia.
Un año después, las estadounidenses encontraron parcialmente su revancha en Wembley: victoria 2-1 en la final de los Juegos Olímpicos de Londres, con dos goles de Carli Lloyd.
Ahora vuelven al escenario mundialista.
Japón defiende la corona. Estados Unidos busca recuperarla después de dieciséis años sin ganar un Mundial.
Y lo hacen después de recorridos prácticamente opuestos. Las norteamericanas han construido su candidatura desde una defensa casi inexpugnable y llegan sin encajar un gol desde el primer encuentro. Japón ha ganado los seis partidos que ha disputado, siempre por márgenes estrechos y confiando en una circulación paciente que castiga cualquier desorden.
La final promete mucho más que una revancha.
Promete el choque definitivo entre dos maneras de entender el juego.
📰 CONTEXTO ACTUAL | Estados Unidos ha encontrado su mejor versión cuando más importaba
El Mundial estadounidense comenzó con dudas que hoy parecen lejanas.
El estreno frente a Australia terminó con victoria por 3-1, pero las Matildas generaron problemas y obligaron a Hope Solo a intervenir en varias ocasiones. Megan Rapinoe marcó dos veces y Christen Press completó el triunfo.
Después llegó el 0-0 contra Suecia, un encuentro mucho más cerrado que aumentó el debate alrededor del funcionamiento ofensivo estadounidense.
La fase de grupos terminó con un 1-0 frente a Nigeria gracias a Abby Wambach, suficiente para asegurar el primer puesto.
Estados Unidos estaba avanzando.
Pero todavía no estaba dominando.
Las eliminatorias comenzaron a modificar esa percepción.
Colombia cayó 2-0 en octavos, con Alex Morgan y Carli Lloyd como goleadoras. China planteó un partido extremadamente disciplinado en cuartos, pero Lloyd volvió a aparecer para firmar el 1-0.
Y entonces llegó Alemania.
La semifinal enfrentaba a las dos primeras selecciones del ranking mundial y se presentaba prácticamente como una final anticipada. Alemania dispuso incluso de un penalti durante la segunda parte, pero Célia Šašić lo envió fuera. Poco después, Carli Lloyd convirtió otra pena máxima para Estados Unidos y Kelley O'Hara cerró posteriormente el 2-0.
La selección de Jill Ellis llega a Vancouver con nueve goles marcados y solamente uno recibido.
Pero existe un dato todavía más impresionante.
Desde el gol encajado frente a Australia durante el estreno, Hope Solo lleva 513 minutos consecutivos sin recibir un tanto.
Cinco partidos completos con la portería a cero.
La candidatura estadounidense ya no se explica únicamente por su potencia ofensiva.
Se explica desde atrás.
🇯🇵 Japón ha ganado absolutamente todos sus partidos
Si Estados Unidos ha crecido mediante la defensa, Japón ha construido su camino desde una regularidad extraordinaria.
Las Nadeshiko comenzaron derrotando 1-0 a Suiza gracias a un penalti transformado por Aya Miyama. Posteriormente superaron 2-1 a Camerún y cerraron la fase de grupos con un 1-0 frente a Ecuador.
Tres partidos.
Tres victorias.
En octavos, Países Bajos fue derrotada 2-1.
Australia cayó 1-0 en cuartos gracias a un gol tardío de Mana Iwabuchi.
Y la semifinal contra Inglaterra terminó de demostrar hasta qué punto Japón sabe sobrevivir dentro de partidos igualados.
Miyama adelantó a las asiáticas desde el punto de penalti. Fara Williams respondió también mediante una pena máxima y el encuentro parecía destinado a la prórroga hasta que, en el descuento, Laura Bassett desvió hacia su propia portería un centro de Nahomi Kawasumi.
2-1.
Otra victoria.
Otra final.
Japón llega habiendo ganado los seis encuentros del torneo, con nueve goles marcados y tres recibidos.
No ha goleado.
No ha necesitado hacerlo.
Su fortaleza está precisamente en otra parte: nadie ha conseguido sacarla del partido.
♟️ EL DUELO TÁCTICO | La potencia estadounidense contra la paciencia japonesa
La final plantea un contraste magnífico.
Estados Unidos buscará imponer ritmo, presión y superioridad física.
Japón quiere exactamente lo contrario.
La selección de Norio Sasaki necesita conservar el balón, reducir el número de transiciones y conseguir que Estados Unidos tenga que defender posesiones largas.
La primera batalla aparecerá en el centro del campo.
La entrada de Morgan Brian en el once estadounidense durante las eliminatorias ha cambiado parte de la estructura. Su capacidad para jugar como centrocampista más retrasada permite que Carli Lloyd aparezca muchos metros más adelante, donde puede atacar el área en lugar de gastar energía iniciando cada posesión.
Y ahí Japón tiene un problema.
Lloyd llega con tres goles durante las eliminatorias y posee una extraordinaria facilidad para llegar desde segunda línea.
Aya Miyama y Mizuho Sakaguchi deberán impedir que pueda recibir libre cerca del área.
Pero si Japón concentra demasiada atención en Lloyd, aparecerán otros espacios.
Megan Rapinoe puede desequilibrar desde la izquierda.
Tobin Heath desde la derecha.
Alex Morgan amenaza atacando la espalda de las centrales.
Y las laterales Ali Krieger y Meghan Klingenberg proporcionan profundidad.
Japón necesita que la final se juegue con balón controlado.
Estados Unidos quiere convertirla en una sucesión de duelos.
⚡ Alex Morgan contra la defensa japonesa
Alex Morgan llegó al campeonato después de meses condicionada por problemas físicos, pero ha ido aumentando progresivamente sus minutos y su influencia.
Su capacidad para atacar espacios puede resultar especialmente peligrosa contra una Japón que pretende adelantar líneas cuando tiene el balón.
Saki Kumagai e Azusa Iwashimizu tendrán que decidir constantemente hasta qué punto pueden acompañar la circulación ofensiva sin permitir carreras a su espalda.
Japón ya sabe perfectamente lo que significa defender a Morgan.
Fue ella quien abrió el marcador estadounidense en aquella final de 2011.
Y tres años de enfrentamientos posteriores han convertido prácticamente todos los movimientos de ambas delanteras en información conocida por las dos selecciones.
No existen secretos.
La cuestión será quién ejecuta mejor lo que ya sabe.
⭐ NOMBRES PROPIOS | Carli Lloyd vuelve a encontrarse con Japón en una final
Pocas futbolistas estadounidenses llegan con mayor confianza que Carli Lloyd.
Ha marcado en tres partidos consecutivos de eliminación directa.
Penalti contra Colombia.
Cabezazo frente a China.
Penalti contra Alemania.
Y Japón posee motivos adicionales para vigilarla.
Lloyd ya decidió la final olímpica de Londres 2012 mediante dos goles que entregaron el oro a Estados Unidos precisamente contra las Nadeshiko.
Ahora vuelve a encontrarlas en una final.
Pero la selección norteamericana presenta también una figura histórica cuya situación ha cambiado durante el torneo.
Abby Wambach comenzó el campeonato como referencia ofensiva y marcó contra Nigeria, pero la evolución táctica del equipo y la recuperación de Morgan han reducido progresivamente su presencia inicial.
Eso no disminuye su importancia.
Wambach suma 14 goles mundialistas antes de esta final y posee un juego aéreo que puede convertirse en una herramienta extraordinaria si Estados Unidos necesita modificar el encuentro desde el banquillo.
Pocas defensas desean verla entrar descansada durante la última media hora.
🌸 Miyama y Sawa, las guardianas de la corona japonesa
Japón encuentra su liderazgo en dos generaciones que se complementan.
Aya Miyama lleva el brazalete y representa el gran cerebro de esta selección. Tiene calidad para gobernar la pelota parada, precisión en el pase y una serenidad enorme desde el punto de penalti. Ha marcado frente a Suiza e Inglaterra y continúa siendo fundamental para el funcionamiento ofensivo.
A su lado aparece una leyenda.
Homare Sawa ya no posee el mismo papel que hace cuatro años, pero su sola presencia tiene un enorme peso.
En 2011 fue la gran futbolista del Mundial.
Empató aquella final durante la prórroga.
Terminó como máxima goleadora.
Y levantó la Copa como capitana.
Ahora, con 36 años y participando principalmente desde el banquillo, puede aportar algo que ninguna estadística reproduce: experiencia en el momento exacto que Japón volverá a vivir este domingo.
También están Yuki Ogimi, referencia ofensiva, Mana Iwabuchi como recurso desequilibrante y Nahomi Kawasumi, cuyo centro terminó provocando el gol decisivo de la semifinal.
Japón quizá tenga menos potencia.
Pero sabe perfectamente cómo competir.
🚑 Kozue Ando, la gran ausencia japonesa
El camino de las Nadeshiko dejó muy pronto una baja importante.
Kozue Ando sufrió una fractura de tobillo durante el partido inaugural contra Suiza y quedó fuera del resto del Mundial.
Fue una pérdida relevante tanto por su experiencia como por su capacidad para conectar el centro del campo con el ataque.
Japón ha conseguido reorganizarse.
Pero su ausencia continúa siendo significativa cuando el campeonato llega al partido donde disponer de cada alternativa puede marcar diferencias.
Estados Unidos, en cambio, afronta la final con sus grandes piezas disponibles después de recuperar para las rondas decisivas a Megan Rapinoe y Lauren Holiday, que se perdieron los cuartos contra China por sanción.
Jill Ellis dispone prácticamente de todo su arsenal.
Y también de un banquillo cargado de experiencia.
🧱 Johnston, Sauerbrunn y Hope Solo: la muralla estadounidense
No puede analizarse a Estados Unidos sin hablar de su defensa.
Julie Johnston y Becky Sauerbrunn han construido una pareja central magnífica, protegida por unas laterales muy atléticas y por una Hope Solo que continúa siendo una de las mejores guardametas del mundo.
Después de Australia, nadie ha marcado.
Suecia no pudo.
Nigeria tampoco.
Colombia, China y Alemania terminaron igualmente a cero.
Son 513 minutos consecutivos de imbatibilidad antes de la final.
Japón tendrá que encontrar una manera de generar peligro sin depender únicamente de centros, porque la superioridad física estadounidense dentro del área puede ser muy difícil de superar.
La movilidad de Ogimi y la llegada de Miyama o Sakaguchi pueden resultar más productivas.
También el balón parado.
Porque si Japón encuentra una vía para abrir la defensa, toda la final puede cambiar.
📌 LADILLO | 2011, 2012 y 2015: tres finales entre las mismas selecciones
Pocas rivalidades pueden presentar una secuencia semejante.
Estados Unidos y Japón se han enfrentado en las tres grandes finales mundiales consecutivas disponibles para ambas selecciones.
Mundial 2011.
Juegos Olímpicos 2012.
Mundial 2015.
En Alemania 2011, Estados Unidos estuvo dos veces por delante, pero Japón consiguió igualar y terminó proclamándose campeón en los penaltis.
En Londres 2012, Estados Unidos respondió venciendo 2-1 gracias a dos tantos de Lloyd.
Ahora llega el tercer capítulo.
El historial general favorece con enorme claridad a las norteamericanas. Antes de esta final, Estados Unidos acumula 24 victorias, seis empates y solamente una derrota frente a Japón.
Curiosamente, aquella única derrota japonesa sobre las estadounidenses no llegó en el Mundial de 2011 —oficialmente aquel partido figura como empate antes de la tanda—, sino en la Algarve Cup de 2012.
Pero ninguna estadística pesa tanto como lo sucedido en las finales.
Ahí la rivalidad está empatada.
Una para Japón.
Una para Estados Unidos.
Vancouver decidirá la tercera.
🏆 Estados Unidos persigue la tercera; Japón quiere entrar en un club diminuto
La dimensión histórica resulta enorme.
Estados Unidos conquistó los Mundiales de 1991 y 1999.
Desde entonces han pasado dieciséis años sin levantar la Copa, pese a permanecer permanentemente entre las grandes potencias y conquistar varias medallas olímpicas.
Una victoria permitiría alcanzar el tercer título, algo que ninguna selección femenina ha conseguido hasta ahora.
Japón persigue una hazaña diferente.
Defiende el campeonato conquistado en 2011 y puede convertirse en apenas la segunda selección que encadena dos Mundiales femeninos consecutivos, después de Alemania en 2003 y 2007.
Además, las Nadeshiko pueden confirmar que su éxito de hace cuatro años no fue un episodio aislado.
Campeonas mundiales.
Subcampeonas olímpicas.
Nuevamente finalistas mundiales.
Ya no existe ninguna sorpresa.
Japón forma parte de la élite.
🔮 PRONÓSTICO RESERVADO | Estados Unidos quiere romper el equilibrio; Japón necesita que la final madure
La clave puede estar en el ritmo de los primeros veinte minutos.
Estados Unidos intentará presionar arriba, cargar el área y obligar a Japón a jugar mucho más rápido de lo que desea.
Las Nadeshiko necesitan superar esa primera fase.
Cada minuto de igualdad favorece su plan.
Miyama podrá empezar a mover la pelota.
Sakaguchi encontrará espacios.
Estados Unidos quizá tenga que correr hacia atrás.
Y la final entrará en un territorio mucho más táctico.
Jill Ellis dispone de una ventaja evidente en profundidad y poder físico.
Sasaki posee una selección que lleva cuatro años demostrando que puede sobrevivir a cualquier escenario.
El primer gol será enorme.
Si Estados Unidos se adelanta, Japón ya ha demostrado en 2011 que no pierde la paciencia.
Si las Nadeshiko golpean primero, descubriremos cómo responde un conjunto norteamericano acostumbrado durante todo el torneo a defender desde una posición favorable.
Y todavía existe el banco.
Wambach.
Iwabuchi.
Press.
Sawa.
Futbolistas capaces de entrar durante el último tramo y transformar completamente la noche.
Vancouver reúne a dos selecciones que parecen incapaces de separarse cuando el fútbol mundial entrega sus grandes títulos. Japón defiende la Copa que arrebató a Estados Unidos cuatro años atrás. Las norteamericanas llegan con cinco porterías a cero consecutivas y con Lloyd convertida en su gran figura de las eliminatorias. Miyama y Sawa quieren prolongar el reinado; Morgan y Wambach quieren recuperar aquello que se escapó en Frankfurt. 2011 perteneció a Japón. 2012, a Estados Unidos. Este domingo llega el desempate más grande posible: una Copa del Mundo.
