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Japón Estados Unidos Final Alemania 2011

    🇺🇸 ESTADOS UNIDOS–JAPÓN: LA POTENCIA QUE QUIERE RECUPERAR EL TRONO CONTRA EL SUEÑO DE TODA UNA NACIÓN

    Estados Unidos busca su tercera Copa del Mundo doce años después de su última coronación, mientras Japón disputa la primera final de su historia impulsada por Homare Sawa y un fútbol asociativo que ya ha derribado a la anfitriona Alemania. Wambach contra Sawa, Solo frente a Kaihori y dos maneras opuestas de perseguir la gloria en Fráncfort.

    El Mundial femenino de Alemania 2011 llega este domingo 17 de julio a su última noche con una final que pocos habrían pronosticado de esta manera cuando comenzó el campeonato. Estados Unidos y Japón se enfrentan en Fráncfort por la Copa del Mundo, con la gran potencia histórica del fútbol femenino frente a una selección que nunca había alcanzado anteriormente ni siquiera unas semifinales mundialistas.

    La diferencia histórica parece enorme. Estados Unidos conquistó los Mundiales de 1991 y 1999, fue tercera en 1995, 2003 y 2007 y jamás ha desaparecido de las últimas rondas. Japón, en cambio, solamente había ganado tres partidos mundialistas en sus cinco participaciones anteriores y jamás había cruzado la barrera de los cuartos.

    Pero esta final no se disputará sobre el pasado.

    Japón ya eliminó a Alemania, bicampeona vigente y anfitriona del torneo. Estados Unidos tuvo que sobrevivir con diez jugadoras a una eliminatoria extraordinaria frente a Brasil y alcanzó la final después de derrotar a Francia. Las dos selecciones han conocido la derrota durante la fase de grupos, las dos terminaron segundas y las dos necesitaron demostrar mucho más que talento para llegar hasta aquí.

    Estados Unidos ofrece potencia, velocidad, juego aéreo y una mentalidad competitiva construida durante décadas.

    Japón responde con técnica, paciencia, movilidad y una capitana, Homare Sawa, que está firmando uno de los grandes Mundiales de su carrera.

    Solo queda decidir cuál de esas dos identidades termina levantando la Copa.

    📰 CONTEXTO ACTUAL | Estados Unidos cayó ante Suecia, sobrevivió a Brasil y llega creciendo

    El Mundial estadounidense comenzó con dos victorias que parecían encaminar cómodamente la clasificación. Corea del Norte cayó 2-0 y Colombia fue derrotada 3-0, resultados que permitieron a las norteamericanas afrontar el último partido de la fase de grupos desde una posición privilegiada.

    Suecia modificó la percepción.

    Las escandinavas se impusieron 2-1 y obligaron a Estados Unidos a terminar segundo de grupo, enviándolo hacia la parte más complicada del cuadro.

    Allí esperaba Brasil.

    Los cuartos de final se convirtieron en uno de los partidos más dramáticos del campeonato. Estados Unidos se adelantó muy pronto, Marta lideró posteriormente la reacción brasileña y las norteamericanas terminaron jugando en inferioridad después de la expulsión de Rachel Buehler. Brasil llegó a colocarse por delante durante la prórroga y parecía tener la clasificación prácticamente asegurada.

    Entonces apareció Abby Wambach en el último suspiro, rematando de cabeza un centro de Megan Rapinoe para conseguir el empate.

    La tanda de penaltis terminó enviando a Estados Unidos a semifinales.

    Francia también planteó serios problemas. Lauren Cheney adelantó muy pronto al equipo de Pia Sundhage, Sonia Bompastor consiguió el empate y las francesas atravesaron una fase de claro dominio.

    Pero Estados Unidos volvió a demostrar que sabe competir cuando el partido se complica.

    Wambach consiguió el 2-1.

    Alex Morgan hizo posteriormente el 3-1.

    Y las estadounidenses regresan a una final mundialista doce años después de su título de 1999.

    Llegan con 11 goles marcados y cinco recibidos, pero su mayor argumento quizá no aparezca en ninguna cifra: han sobrevivido a situaciones donde parecían prácticamente eliminadas.

    🇯🇵 Japón perdió contra Inglaterra y después derribó a la campeona del mundo

    La trayectoria japonesa posee una evolución igualmente fascinante.

    Las Nadeshiko comenzaron derrotando 2-1 a Nueva Zelanda y ofrecieron después una de las primeras grandes exhibiciones del campeonato mediante un 4-0 sobre México.

    Homare Sawa consiguió un triplete.

    Japón parecía lanzado.

    Pero Inglaterra frenó completamente ese impulso con un 2-0 en la última jornada de la fase de grupos, obligando a las asiáticas a terminar segundas.

    El premio era aparentemente terrible.

    Alemania.

    La anfitriona.

    La campeona mundial de 2003 y 2007.

    Una selección que llevaba dieciséis partidos consecutivos sin perder dentro de una Copa del Mundo.

    Japón resistió durante noventa minutos y llevó los cuartos hasta la prórroga. Entonces Karina Maruyama encontró el único gol del partido y provocó una de las mayores sorpresas de la historia reciente de la competición.

    Suecia esperaba en semifinales.

    Las escandinavas incluso se adelantaron, pero Japón respondió con una personalidad formidable. Nahomi Kawasumi marcó dos veces y Sawa añadió otro tanto para completar el 3-1.

    Por primera vez, Japón jugará una final mundialista.

    Llega con diez goles marcados y cuatro recibidos.

    Y con una causa emocional que ha acompañado al equipo durante todo el campeonato después del terremoto y tsunami que devastaron el país apenas cuatro meses atrás.

    ♟️ EL DUELO TÁCTICO | Estados Unidos quiere convertir el partido en una batalla física; Japón necesita que la pelota corra

    Pocas finales presentan un contraste tan claro.

    Estados Unidos posee una superioridad física evidente en numerosas zonas del campo. Wambach domina el juego aéreo, Heather O'Reilly ofrece potencia por banda, Carli Lloyd puede llegar desde segunda línea y Shannon Boxx proporciona agresividad y equilibrio en el centro.

    Japón difícilmente querrá entrar en ese intercambio.

    La selección de Norio Sasaki necesita jugar por abajo.

    Pases cortos.

    Movilidad.

    Cambios constantes de posición.

    Y mucha paciencia.

    El gran objetivo japonés será conseguir que Estados Unidos tenga que correr detrás del balón. Si el partido se convierte en una sucesión de centros, segundas jugadas y duelos individuales, las norteamericanas partirán con ventaja.

    Aya Miyama y Homare Sawa deberán encontrar suficiente tiempo en el centro para orientar la posesión. Mizuho Sakaguchi aporta equilibrio, mientras Shinobu Ohno y Kozue Ando pueden moverse constantemente alrededor de la defensa estadounidense.

    Estados Unidos intentará impedir precisamente esa circulación.

    Presionar.

    Contacto.

    Robar.

    Y atacar antes de que Japón pueda recomponer el bloque.

    Será una batalla por determinar qué tipo de fútbol se juega.

    🎯 Wambach contra Kumagai e Iwashimizu: la amenaza aérea que Japón debe controlar

    Abby Wambach llega a la final con tres goles, todos ellos conseguidos mediante su especialidad: el cabezazo.

    Su presencia modifica cualquier defensa.

    Estados Unidos puede construir por abajo, pero cuando el partido se bloquea dispone de un recurso sencillísimo: colocar el balón dentro del área y confiar en que Wambach gane el duelo.

    Japón tendrá que reducir la cantidad de centros.

    Saki Kumagai y Azusa Iwashimizu pueden competir dentro del área, pero conceder una sucesión continua de balones aéreos terminaría aumentando demasiado las posibilidades estadounidenses.

    Además, Wambach no estará sola.

    Alex Morgan está creciendo conforme avanza el campeonato y acaba de marcar frente a Francia. Su velocidad proporciona una amenaza completamente diferente.

    Cuando Wambach fija centrales, Morgan puede atacar espacios.

    Cuando Morgan estira la defensa, Wambach encuentra más espacio para rematar.

    Pia Sundhage dispone de varias maneras de atacar la misma estructura.

    ⭐ NOMBRES PROPIOS | Homare Sawa está ante la noche más importante de su carrera

    Si existe una futbolista capaz de representar todo lo que significa esta final para Japón, ésa es Homare Sawa.

    Tiene 32 años.

    Disputa su quinto Mundial.

    Y llega con cuatro goles, empatada en la parte alta de la clasificación de goleadoras antes del encuentro definitivo.

    Tres llegaron contra México.

    El cuarto, frente a Suecia en semifinales.

    Pero su influencia tampoco puede reducirse al área rival.

    Sawa organiza.

    Presiona.

    Llega.

    Da equilibrio.

    Y ejerce como líder emocional de una selección que vive una situación completamente nueva.

    Enfrente aparece otra futbolista de enorme jerarquía.

    Hope Solo continúa siendo una referencia mundial bajo los palos y resultó decisiva frente a Brasil, tanto durante el encuentro como posteriormente en la tanda de penaltis.

    Japón deberá ser preciso.

    Quizá no disponga de una enorme cantidad de ocasiones.

    Y frente a una portera como Solo, desperdiciar las mejores puede resultar definitivo.

    🌸 Miyama, Kawasumi y Kaihori: Japón tiene mucho más que Sawa

    Estados Unidos cometería un grave error si interpretara que el peligro japonés termina en su capitana.

    Aya Miyama posee una zurda extraordinaria, calidad para ejecutar acciones a balón parado y una comprensión excelente de los espacios.

    Nahomi Kawasumi llega después de marcar dos goles contra Suecia y ofrece movilidad, llegada y velocidad para sorprender desde zonas intermedias.

    Y en la portería aparece Ayumi Kaihori, cuya tranquilidad está resultando fundamental dentro de una defensa que ha sabido resistir situaciones de enorme presión.

    Japón ha construido la final desde el colectivo.

    Las distancias entre líneas son cortas.

    Todas participan en la salida.

    Todas entienden cuándo presionar.

    Y ninguna parece necesitar demasiado tiempo con la pelota para saber cuál debe ser el siguiente pase.

    Ésa es quizá la gran fortaleza de las Nadeshiko.

    El balón corre más rápido que cualquier futbolista.

    🚨 Rachel Buehler vuelve después de cumplir sanción

    Estados Unidos recupera además una pieza importante para la final.

    Rachel Buehler, expulsada durante los cuartos contra Brasil, cumplió su partido de suspensión en semifinales y vuelve a estar disponible.

    Becky Sauerbrunn respondió perfectamente frente a Francia, por lo que Pia Sundhage tiene ahora una decisión en el centro de la defensa.

    Buehler ofrece físico y experiencia.

    Sauerbrunn, lectura y una excelente salida.

    Junto a ellas, Christie Rampone representa la enorme experiencia de una capitana que ya sabe lo que significa disputar estas rondas.

    Estados Unidos dispone prácticamente de toda su estructura.

    Japón tampoco afronta la final condicionado por grandes sanciones.

    La Copa podrá decidirse con casi todas las protagonistas disponibles.

    🧠 Lloyd y Boxx contra Sawa y Sakaguchi: el centro decidirá qué final veremos

    El partido puede decidirse lejos de las áreas.

    Carli Lloyd y Shannon Boxx representan un centro del campo mucho más físico.

    Sawa y Sakaguchi, uno mucho más asociativo.

    Estados Unidos intentará convertir cada recepción japonesa en un duelo.

    Japón tratará de impedir que exista tiempo suficiente para ese contacto.

    Un toque.

    Dos.

    Pase.

    Movimiento.

    Nueva línea de apoyo.

    Si las Nadeshiko consiguen encadenar esas secuencias, pueden obligar a Lloyd y Boxx a recorrer muchos metros y empezar a controlar el ritmo.

    Si Estados Unidos rompe esas conexiones, podrá atacar una defensa japonesa todavía desorganizada.

    La posesión japonesa solamente tendrá valor si consigue superar la primera presión.

    La recuperación estadounidense solamente tendrá valor si consigue atacar antes de que Japón vuelva a juntarse.

    Dos principios opuestos.

    Una final.

    📌 LADILLO | Japón nunca ha derrotado a Estados Unidos

    Existe un dato gigantesco antes del encuentro.

    Japón jamás ha ganado a Estados Unidos.

    Se han enfrentado 25 veces.

    El balance es demoledor: 22 victorias estadounidenses y tres empates.

    Ni una sola victoria japonesa.

    Además, existen precedentes mundialistas.

    Estados Unidos derrotó 3-0 a Japón en la fase de grupos del Mundial inaugural de 1991 y volvió a imponerse 4-0 en los cuartos de final de 1995.

    La diferencia histórica resulta todavía más llamativa si observamos los meses inmediatamente anteriores al campeonato.

    En mayo de 2011 se enfrentaron dos veces en Estados Unidos.

    2-0 para las norteamericanas en Columbus.

    2-0 nuevamente en Cary.

    Dos meses después vuelven a encontrarse.

    Pero existe una diferencia.

    Esta vez Japón ya ha eliminado a Alemania.

    Ya ha alcanzado su primera final.

    Y sabe que solamente queda un partido para transformar toda su historia.

    🏆 Estados Unidos busca la tercera; Japón quiere convertirse en la primera campeona asiática

    La dimensión histórica es enorme para ambas.

    Estados Unidos ganó la primera Copa del Mundo femenina, en 1991, y volvió a conquistarla como anfitriona en 1999.

    Desde entonces han pasado doce años.

    Fue tercera en 2003.

    Tercera en 2007.

    Ahora puede convertirse en la primera selección que alcanza tres títulos mundiales femeninos.

    Japón persigue algo completamente distinto.

    Nunca había alcanzado una final.

    Nunca una selección asiática ha conquistado el Mundial femenino.

    Y la propia selección japonesa jamás había avanzado más allá de los cuartos.

    Lo que está realizando en Alemania ya constituye el mejor campeonato de su historia.

    Pero existe una enorme diferencia entre protagonizar una gran historia y terminarla levantando la Copa.

    Sawa y compañía tienen noventa minutos para intentar hacerlo.

    🇯🇵 Una selección que juega también por un país herido

    Resulta imposible separar completamente el camino japonés del contexto vivido por el país.

    El 11 de marzo de 2011, Japón sufrió un devastador terremoto seguido de un tsunami y una crisis nuclear que golpearon profundamente a toda la sociedad.

    La selección ha viajado a Alemania llevando constantemente mensajes de agradecimiento por el apoyo internacional recibido.

    Las futbolistas han hablado durante el campeonato de la voluntad de ofrecer alegría a una población que continúa recuperándose de la tragedia.

    Pero reducir su presencia en la final únicamente a la emoción sería injusto.

    Japón está aquí porque juega extraordinariamente bien.

    Porque eliminó a Alemania.

    Porque remontó contra Suecia.

    Porque Sawa gobierna el centro del campo.

    Porque posee un sistema.

    La emoción explica parte del significado.

    El fútbol explica la clasificación.

    🔮 PRONÓSTICO RESERVADO | Estados Unidos es favorita, pero Japón necesita que el partido sobreviva al primer impacto

    La historia, el físico y los enfrentamientos anteriores colocan a Estados Unidos como favorita.

    Pero este Mundial ya ha demostrado que Japón no necesita respetar esas jerarquías.

    La gran misión de las Nadeshiko será impedir que los primeros minutos se conviertan en un asedio.

    Estados Unidos intentará imponer contacto, centros y velocidad.

    Japón deberá responder con balón.

    Cada posesión larga puede reducir el ritmo estadounidense.

    Cada pase limpio hacia Sawa o Miyama puede transformar una situación defensiva en una posibilidad de atacar.

    Y cada minuto de igualdad puede aumentar la confianza japonesa.

    Las norteamericanas, por el contrario, necesitan conseguir que Wambach pese dentro del área, que O'Reilly abra el campo y que Morgan pueda correr.

    La final también puede convertirse en una batalla de paciencia.

    Estados Unidos sabe que es favorita.

    Japón sabe que nadie esperaba encontrarla aquí.

    Una tendrá que convivir con la obligación.

    La otra, con la posibilidad.

    Fráncfort reúne a la gran potencia histórica y a la selección que ha cambiado todas las previsiones del campeonato. Estados Unidos persigue su tercera estrella y quiere regresar al trono doce años después. Japón busca la primera Copa de su historia y algo que nunca consiguió en 25 intentos anteriores: derrotar a las estadounidenses. Wambach representa la fuerza, Sawa la inteligencia, Solo la seguridad y Miyama la pausa. Después de un Mundial lleno de giros, solamente queda una noche para decidir si el orden histórico vuelve a imponerse o si Alemania 2011 termina coronando una de las mayores revoluciones que ha conocido el fútbol femenino.

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