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Copa del Rey 2024-25
🏆 Real Madrid – Real Sociedad: el Bernabéu protege un gol y la Real persigue otra hazaña El Real Madrid recibe a la Real Sociedad con la mínima ventaja conseguida en Anoeta y noventa minutos por delante para regresar a una final de Copa.… Leer menos
🏆 Real Madrid – Real Sociedad: el Bernabéu protege un gol y la Real persigue otra hazaña
El Real Madrid recibe a la Real Sociedad con la mínima ventaja conseguida en Anoeta y noventa minutos por delante para regresar a una final de Copa. Los blancos parten con el 0-1 de Endrick; los txuri-urdin necesitan desafiar al Bernabéu y repetir una de esas noches que ya forman parte de su historia.
🌍 CONTEXTO: un solo gol separa al Madrid de La Cartuja
Más de un mes después del primer capítulo, Real Madrid y Real Sociedad vuelven a encontrarse para decidir definitivamente quién disputará la final de la Copa del Rey. El 0-1 de Anoeta concede una ventaja importante a los blancos, pero demasiado pequeña para permitir cualquier ejercicio de relajación.
Las cuentas son sencillas. Al Madrid le sirve ganar o empatar. La Real necesita vencer por un gol para forzar la prórroga y por una diferencia mayor para clasificarse directamente. No existe ya la regla del valor doble de los goles fuera de casa: únicamente importa el marcador global.
La ida dejó una eliminatoria mucho más abierta de lo que podría indicar el resultado. Endrick adelantó al Madrid en el minuto 19 después de un magnífico pase largo de Bellingham y una definición con el exterior, pero la Real dispuso también de ocasiones para conseguir el empate.
Lunin respondió frente a Kubo, Barrenetxea y Oyarzabal, mientras Remiro evitó que Vinícius y Bellingham ampliaran la ventaja. Endrick incluso estrelló otro disparo contra el larguero durante la segunda parte. El 0-1 fue, por tanto, una diferencia valiosa pero nunca definitiva.
Desde entonces han sucedido muchas cosas. El Madrid superó su eliminatoria de Champions contra el Atlético, continúa peleando LaLiga con el Barcelona y llega después de derrotar 3-2 al Leganés en un partido donde necesitó remontar el 1-2 que reflejaba el marcador al descanso.
Kylian Mbappé marcó dos veces y Jude Bellingham completó la remontada, aunque Ancelotti reconoció posteriormente que el equipo había sufrido demasiado y perdido equilibrio en determinados momentos. Una advertencia especialmente relevante antes de una semifinal donde cualquier gol donostiarra cambia completamente el escenario.
La Real también llega reforzada después del parón. Venció 2-1 al Valladolid con goles de Mikel Oyarzabal y Sergio Gómez y consiguió tres puntos importantes para recuperar terreno en su pelea por las plazas europeas después de varias semanas de resultados irregulares.
El equipo de Imanol Alguacil ya está fuera de la Europa League tras caer contra el Manchester United, de modo que la Copa representa ahora su gran oportunidad de disputar un título. Volver a una final cuatro años después de levantar el trofeo tendría un enorme valor para esta generación.
♟️ EL DUELO TÁCTICO: la ventaja obliga al Madrid a elegir entre mandar o esperar
Ancelotti afronta uno de esos partidos donde el resultado de la ida puede convertirse tanto en una ventaja como en una trampa. El Madrid no necesita marcar, pero entregar completamente la iniciativa a la Real supondría permitir que los visitantes se instalaran demasiado cerca de Lunin.
La mejor forma de proteger el 0-1 puede ser atacar. Vinícius, Rodrygo, Mbappé y Endrick ofrecen diferentes posibilidades para castigar una defensa que necesariamente deberá asumir más riesgos conforme avance el encuentro. Cualquier recuperación blanca puede convertirse inmediatamente en una transición peligrosa.
La Real tendrá que encontrar un equilibrio mucho más delicado. Necesita un gol, pero recibir primero obligaría a marcar dos simplemente para alcanzar la prórroga. Imanol no puede enviar a todo el equipo hacia delante desde el comienzo sin proteger los espacios que aparecerán detrás.
Martín Zubimendi será fundamental para lograrlo. El mediocentro debe dar continuidad a la posesión, ayudar a superar la presión y permanecer preparado para frenar las primeras carreras madridistas cuando la Real pierda la pelota en campo contrario.
Luka Sučić puede aportar el siguiente escalón. Su capacidad para recibir orientado, conducir y amenazar desde media distancia ofrece una vía interesante cuando el Madrid consiga cerrar las conexiones interiores. Sin Brais Méndez, buena parte de la creatividad central deberá repartirse entre varios futbolistas.
Take Kubo aparece como una de las grandes amenazas. Ya generó peligro durante los primeros minutos de la ida y su capacidad para conducir desde la derecha hacia dentro puede obligar al lateral madridista y al interior cercano a defender constantemente mediante ayudas.
Barrenetxea ofrece el desequilibrio desde el sector contrario. Si la Real consigue fijar al Madrid mediante posesiones largas, los cambios de orientación hacia sus extremos pueden generar situaciones de uno contra uno. Ahí aparece probablemente la mejor oportunidad para mover una defensa blanca que tampoco llega con todas sus piezas.
♟️ La transición blanca puede ser el arma que decida la eliminatoria
La necesidad de la Real puede terminar jugando directamente a favor del Madrid. Cuanto más avance el reloj sin que llegue el gol visitante, mayor será la obligación de adelantar líneas, aumentar el número de futbolistas por delante del balón y asumir riesgos.
Vinícius es probablemente el jugador que mejor puede aprovechar ese escenario. Cada recuperación puede permitirle atacar grandes espacios contra una defensa corriendo hacia su propia portería. Aramburu necesitará medir perfectamente cuándo acompañar los ataques y cuándo guardar posición.
Rodrygo ofrece movimientos mucho menos previsibles. Puede partir desde la derecha, aparecer por dentro y asociarse con Bellingham. Su movilidad complica enormemente las referencias porque obliga a los centrales y centrocampistas txuri-urdin a intercambiar marcas continuamente.
Mbappé llega además en un momento especialmente productivo. Ha firmado dos dobletes consecutivos con el Madrid y acaba de marcar dos veces frente al Leganés. Su aceleración resulta especialmente peligrosa contra cualquier equipo obligado a defender muchos metros lejos de Remiro.
Endrick plantea otra alternativa después de decidir precisamente la ida. El brasileño ha aprovechado la Copa para acumular protagonismo y ya demostró en Anoeta que necesita muy pocos metros para atacar la espalda. Su potencia convierte cada desplazamiento vertical en una amenaza.
⭐ NOMBRES PROPIOS: Endrick abrió la puerta y Oyarzabal intenta derribarla
Endrick llega inevitablemente marcado por aquello que ocurrió en San Sebastián. Su gol establece toda la diferencia existente antes de la vuelta y confirma su magnífica relación con esta Copa, competición donde ya había marcado también durante las eliminatorias anteriores.
Ancelotti dispone ahora de una decisión interesante. Puede mantener al brasileño como premio por su actuación en la ida o recurrir desde el comienzo a Mbappé, que llega lanzado. Tener cualquiera de los dos esperando en el banquillo proporciona además una herramienta extraordinaria para la segunda mitad.
Vinícius tendrá otra vez un papel central. En Anoeta obligó a Remiro a realizar una gran intervención y generó varios problemas cuando encontró espacios. En el Bernabéu puede beneficiarse todavía más de una Real que necesitará abandonar progresivamente su bloque de seguridad.
Jude Bellingham también llega reforzado. Asistió a Endrick con un pase extraordinario en la ida y marcó ante el Leganés durante la remontada liguera. Su capacidad para aparecer desde segunda línea puede castigar especialmente las vigilancias excesivas sobre los delanteros.
Federico Valverde representa otra pieza imprescindible para controlar las transiciones. Después del desgaste internacional, su resistencia vuelve a resultar fundamental en un encuentro donde el Madrid necesita encontrar equilibrio entre atacar y proteger una ventaja que puede desaparecer mediante una sola acción.
Andriy Lunin continuará defendiendo la portería ante la ausencia de Courtois. Su actuación en Anoeta fue decisiva para conservar el 0-1 y vuelve a enfrentarse a un partido donde probablemente tenga menos intervenciones que Remiro, pero donde cada parada puede valer directamente una final.
La defensa sigue condicionada por las bajas de larga duración de Militão y Carvajal, mientras Ferland Mendy tampoco está disponible. Rüdiger, Alaba, Asencio, Lucas Vázquez, Fran García y las diferentes soluciones de Ancelotti deberán repartir una carga especialmente delicada.
En la Real Sociedad, Oyarzabal concentra buena parte de las esperanzas. Es el máximo goleador del equipo durante la temporada y acaba de marcar frente al Valladolid. Además, conoce perfectamente lo que significa decidir una gran noche copera después de transformar el penalti que entregó el título de 2020.
Kubo será otro de los futbolistas sobre los que recaiga el peso ofensivo. El japonés necesita entrar mucho en contacto con el balón y conseguir que el partido no se reduzca únicamente a centros frontales. Su capacidad para asociarse puede abrir espacios alrededor de la frontal.
Barrenetxea también aparece en un momento donde su desborde puede resultar decisivo. Si la Real consigue igualar la eliminatoria, buena parte de sus posibilidades pasarán por futbolistas capaces de generar ventajas sin necesitar demasiados pases previos.
Álex Remiro tendrá probablemente muchísimo trabajo. Ya realizó varias intervenciones importantes durante la ida y deberá sostener a su equipo cada vez que el Madrid encuentre espacios. La Real no necesita solamente marcar: necesita evitar que el conjunto blanco aumente la diferencia.
🚑 Bajas que restan alternativas a ambos entrenadores
Ancelotti llega sin Thibaut Courtois, Ferland Mendy y Dani Ceballos, además de los lesionados de larga duración Dani Carvajal y Éder Militão. El técnico pierde especialmente opciones en defensa y a un Ceballos que se había convertido en una pieza muy importante durante los meses anteriores.
Precisamente Ceballos se lesionó durante los últimos minutos del encuentro de ida. Su ausencia reduce la capacidad madridista para acumular posesiones largas y controlar el ritmo, una virtud que podría resultar especialmente valiosa cuando la Real aumente la presión.
La buena noticia está en la enorme cantidad de talento ofensivo disponible. Mbappé, Vinícius, Rodrygo, Endrick, Brahim y Arda Güler permiten modificar completamente el ataque durante la noche, mientras Modrić conserva la capacidad para introducir calma cuando el partido empieza a acelerarse.
La Real pierde a Brais Méndez, lesionado en el quinto metatarsiano durante la eliminatoria contra el Manchester United. Es una ausencia especialmente sensible por su golpeo, creatividad y capacidad para aparecer en zonas de remate.
Imanol mantiene, sin embargo, buena parte de su núcleo. Remiro, Zubimendi, Kubo, Oyarzabal, Barrenetxea, Sučić y Óskarsson ofrecen suficientes alternativas para imaginar una Real ofensiva y preparada para perseguir el resultado sin renunciar completamente a su identidad.
📚 HISTORIAL: el Bernabéu ya conoce una gran hazaña txuri-urdin
El Real Madrid ha dominado claramente los enfrentamientos recientes de esta temporada. En septiembre ganó 0-2 en Anoeta durante LaLiga mediante dos penaltis transformados por Vinícius y Mbappé. Cinco meses después volvió a imponerse allí, esta vez 0-1 en la ida copera.
La Real llega así sin haber marcado todavía al Madrid durante los dos encuentros del curso. Romper esa barrera es una obligación inmediata: cualquier posibilidad de clasificación pasa necesariamente por encontrar al menos un gol en el Bernabéu.
Pero existe un precedente que impide considerar imposible el desafío. El 6 de febrero de 2020, la Real visitó precisamente este estadio en los cuartos de final de la Copa y protagonizó una de las noches más memorables de su historia reciente.
Los donostiarras ganaron 3-4 con goles de Martin Ødegaard, Alexander Isak por partida doble y Mikel Merino. Aquel triunfo abrió el camino hacia unas semifinales que posteriormente superarían antes de conquistar finalmente el título frente al Athletic.
Oyarzabal, Remiro, Zubeldia, Aihen, Barrenetxea y otros integrantes del actual proyecto conocen perfectamente aquella historia. El escenario que ahora parece favorecer al Madrid es también el escenario donde comenzó la última gran aventura copera de la Real.
📊 DATO CLAVE: doce partidos del Madrid sin perder en el Bernabéu
El principal obstáculo estadístico para la remontada aparece en el rendimiento local del Madrid. Los blancos encadenan doce partidos sin perder en el Santiago Bernabéu antes de esta semifinal y han ganado once de ellos.
La Real necesita precisamente hacer aquello que casi nadie ha conseguido durante los últimos meses: ganar en este estadio. Un empate, independientemente del número de goles, entrega automáticamente la clasificación al conjunto de Ancelotti.
Existe además una particularidad psicológica. El Madrid no necesita perseguir absolutamente nada. Puede jugar durante largos periodos con el marcador global a favor, obligando al rival a asumir riesgos y reservándose la posibilidad de atacar precisamente cuando esos riesgos generen espacios.
La Real dispone, sin embargo, de una referencia inspiradora difícil de ignorar. Su última gran Copa nació mediante aquella victoria 3-4 en este mismo estadio. Cinco años después, necesita otra noche extraordinaria para volver a La Cartuja.
🔮 CONCLUSIÓN: la ventaja es blanca, pero un gol puede incendiar la noche
El Real Madrid empieza la vuelta con todo a favor: resultado, estadio, profundidad ofensiva y una racha extraordinaria como local. Pero una semifinal decidida únicamente por un gol conserva suficiente incertidumbre para impedir cualquier exceso de confianza.
La Real necesita comprender que remontar no significa atacar desesperadamente. Un gol puede llegar en el minuto diez o en el setenta y producir exactamente el mismo efecto sobre el global. Lo fundamental será mantenerse viva y no regalar al Madrid el espacio que mejor aprovecha.
Ancelotti debe encontrar el equilibrio contrario. Defender demasiado bajo puede alimentar la confianza visitante; atacar sin protección puede conceder el empate. La ventaja permite elegir, pero cada elección tendrá consecuencias inmediatas sobre el ritmo emocional del Bernabéu.
Si marca primero el Madrid, la Real necesitará dos goles para forzar la prórroga y la semifinal quedará tremendamente inclinada. Si golpean los donostiarras, todo volverá inmediatamente al punto de partida y el estadio entrará en una noche completamente distinta.
La profundidad del banquillo blanco puede resultar determinante conforme aparezca el cansancio. Mbappé, Endrick, Rodrygo, Brahim, Arda o Modrić permiten variar registro sin reducir calidad. Imanol deberá escoger cuidadosamente cuándo introducir sus propias alternativas.
Para la Real, el reto consiste en combinar valentía con control. Para el Madrid, experiencia con ambición. Ninguno puede pensar todavía en Sevilla porque un único episodio —un balón parado, un error, una carrera o una parada— puede cambiar ciento ochenta minutos de eliminatoria.
El 0-1 pertenece al Real Madrid, pero la final todavía no. El Bernabéu protege una ventaja mínima y la Real Sociedad vuelve al escenario donde protagonizó una de sus mayores hazañas coperas. Noventa minutos separan a uno de La Cartuja y obligan al otro a desafiar nuevamente la lógica. La moneda sigue girando.
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